Desigualdad en los ingresos

El artículo es un ejercicio que señala las distancias distributivas en torno a la canasta básica de alimentos, y los diferenciales de ingresos, mostrando una composición distributiva, profundamente inequitativa y prolongada, que no acompaña de la misma manera el crecimiento macro-ecómico de los últimos años. Por Lic. Eduardo Chávez Molina *

La sociedad aparece a nuestros ojos como un conjunto de individuos, que conviven, en un área geográfica determinada,compartiendo leyes, cultura, y sentimientos de pertenencia,más o menos sólidos, más o menos duraderos, como untodo con cierta armonía y articulado en torno a las garantías delos ciudadanos, respaldada por su carta magna. Pero en suinterior encontramos formas absolutamente asimétricas conrespecto a la posesión de bienes, a oportunidades de reproducción,y a inserciones colectivamente dignas de empleo ydesarrollo individual. Por ende, de ingresos diferenciales comoresultado de formas asimétricas de reproducción.

La obtención y cuantía de ingresos monetarios nos lleva a lasdiscusiones sobre la medición de la pobreza en torno a lamagnitud de ingresos percibidos por los miembros activos deun hogar, tomando en cuenta el sexo y la edad de susintegrantes.

Varios autores, entre los que se destaca Sen,plantean la necesidad de visualizar está problemática, no tansólo desde la perspectiva de la situación de pobreza en la quese encuentra la población, sino que además es necesariocuantificar la magnitud de la desigualdad de esos ingresos, ylos atributos que debería contener un análisis dinámico de lapobreza: su profundidad y las transferencias distributivas.El primero de los atributos se cumple si la reducción deingresos de una persona que esta bajo la línea de la pobrezadebe hacer que el índice de la pobreza aumente, en resumen elindicador deber ser sensible a las variaciones en la profundidadde la pobreza.El indicador que nos permite visualizar esta problemática es la"brecha de ingresos", que parte de los ingresos promedios delos sectores pobres, mostrándonos que tan lejos o cerca estánlos mismos de superar la línea de la pobreza y/o de indigencia.

ingresos de los más pobres a los más ricos.

En 1974 elcoeficiente se situaba en 0.36, enmarcado en un promedioeuropeo de sus indicadores distributivos, hasta alcanzar ennivel de hoy, en el promedio latinoamericano, peor muy porarriba de países como Uruguay, Perú o Venezuela.El 30% más pobre se apropia de sólo el 7,5% de los ingresosgenerados, en tanto que el 30% más rico lo hace en un 64,8%.Estos valores muestran una estructura de distribución delingreso, y de resultados en torno a un set de bienes y servicios,profundamente asimétrica y distante entre los diferentesgrupos en su interior.

A pesar de la morigeración de este nivelde desigualdad de ingresos en los últimos años, los valoresno dejan de reflejar la herencia del patrón distributivo de lasúltimas décadas, y aun cuando las mejoras con respecto a lasinserciones laborales son importantes, el grado de desarticulaciónsocial en tan grande, que tiende a repetirse esa estructuradesintegrada en el momento de obtener ingresos. El resultadono es tan sólo un esquema heterogéneo de recursosdistribuidos, sino una sociedad fragmentada, diferencial, y"tensionada", tanto por la legitimidad de dicha desigualdad,como por horizontes que trazan los diferentes actores, alproyectar su futuro.

* Lic. en sociología, Master en Políticas Sociales (FLACSO),
integrante del equipo Cambio Estructural y Desigualdad Social,IIGG/FSOC/UBA
Fuente: Rev. Laboratorio online ISSN : 1515-6370
Instituto de Investigaciones "Gino Germani" Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires - Argentina. [http://lavboratorio.fsoc.uba.ar]