Cómo engañar al mercado

 

El poder económico, local y global, considera al actual oficialismo como un gobierno amigo, es decir “amistoso con los mercados” y, en consecuencia, enfocado en los paquetes de reformas tradicionales de la ortodoxia, como la redistribución regresiva del ingreso, la “liberación” financiera y comercial, la desregulación laboral, la revinculación subordinada a los acreedores, la valorización financiera con altas tasas de interés y el achicamiento del sector público por la vía de los recortes presupuestarios.

Déficit gemelos

 

El déficit fiscal de 2016 fue de 481.920 millones de pesos, equivalente a 32.000 millones de dólares, según datos oficiales publicados en el Boletín Fiscal. Para 2017, con importaciones creciendo sostenidamente y exportaciones descendiendo, se estima un déficit comercial de 1866 millones de dólares, de 3800 millones en 2018 y de 4929 millones en 2019. Es una falacia que países periféricos como Argentina puedan financiar esos desequilibrios en forma constante con deuda. Déficit fiscal y déficit comercial, en una economía que no crece, adelantan situaciones de inestabilidad económica, política y social.

Un trilema sin solución

Horacio Rovelli * (Especial para sitio IADE-RE) | Liberalización de controles empresarios, fuga de capitales y un "trilema" económico -compuesto por déficit fiscal, deuda cuasi fiscal y déficit comercial- son parte de este texto analítico que sostiene que "el modelo macrista, con un poco mas de un año de gestion, demuestra que es insustentable".

Ministerio de Des-hacienda

Documentos oficiales informan que el déficit fiscal verdadero de 2015 fue equivalente al 1,9 por ciento del Producto Interno Bruto. La magnitud de ese desequilibrio de las cuentas públicas no permitiría al Ministerio de Finanzas y Des-hacienda construir un relato ficcional sobre “la pesada herencia recibida”. Aplicando criterios de contabilidad creativa, el ministro Alfonso Prat Gay comenzó entonces a dibujar diferentes cifras de déficit, desde un piso del 2,3 por ciento, saltando hasta el 5,8 para terminar en el inflado 7,1 por ciento.

Transmutación de almas

¿Cuál es el criterio para juzgar a un hacedor de políticas económicas? La respuesta no es su ideología ni la naturaleza de los fines perseguidos. Estos factores serían, en todo caso, valoraciones morales. Una posibilidad aséptica, si tal cosa existiese en una ciencia social fascinante, es partir de una de las definiciones más tradicionales de la economía, esa que la define como una simple “caja de herramientas”. El hacedor de política económica persigue determinados fines y para alcanzarlos posee una caja de herramientas, su ciencia, un buen punto para comenzar a valorar su eficacia.

Transmutemos las almas e imaginemos, por un momento, ser un policymaker macrista. Bajo este espíritu los objetivos son claros. Existe un enorme déficit fiscal y es necesario sanearlo para liberar los frenos de las fuerzas productivas. El saneamiento permitirá reconstruir la confianza, desatar un boom inversor y, superado el mal trago inicial, retomar la senda del crecimiento.

Primeras señales de un gobierno neoliberal

Las recientes elecciones demostraron un fortalecimiento del sentir democrático de todo el pueblo argentino. Más allá de los apasionamientos propios de toda campaña electoral, cabe destacar la normalidad con que se han desarrollado los comicios y la transparencia garantizada por el Estado.

El resultado nos indica que la sociedad argentina está hoy representada por mitades. Aunque el escaso margen del ganador no es un dato adicional, lo cierto es que hay una nueva fuerza política de signo marcadamente contrapuesto al modelo actual, que iniciará una nueva etapa en la vida política nacional.

El legado, la herencia

El kirchnerismo culminó su gestión con una contundente suba del empleo y de los ingresos, junto a una fuerte baja del endeudamiento externo. Paralelamente, deja una coyuntura de restricción externa y déficit fiscal.

Esta economía está dirigida por una política que tiene objetivos, y que está dispuesta a hacer lo que hay que hacer para que esos objetivos se cumplan”, señaló Axel Kicillof poco antes de asumir como ministro de Economía, para luego detallar que estos objetivos serían “defender el trabajo y la mesa de los argentinos”. Fue, en rigor, una síntesis sobre los doce años de gestión económica kirchnerista, donde todas las variables de la economía debieron subordinarse a estos dos grandes objetivos, el empleo y los ingresos (salarios, jubilaciones, planes sociales).

Inflación polirrubro

En las últimas ediciones de Cash surgió un debate interesante sobre las fuentes de tensión en los precios. Inflación oligopólica y puja distributiva fueron los dos ejes interpretativos principales. Un nuevo aporte para la discusión.