Carta abierta de Adolfo Pérez Esquivel al Señor Benetton

Esta carta fechada el 14 de junio de 2004 escrita por el Premio Nóbel de la Paz, el señor Adolfo Pérez Esquivel dirigida al empresario Luciano Benetton. La misma forma parte de una campaña de denuncia internacional sobre las operaciones comerciales de Benetton en Patagonia, Argentina, que ha causado la expulsión de comunidades mapuche de sus tierras ancestrales. Autor: [b][color=36600]Adolfo Pérez Esquivel*[/b][/color] [size=xx-small][b]Artículos relacionados:[/b] .Indígenas y Derechos Humanos – Dr. Salvador María Lozada .Benetton, ofendido con Esquivel por los mapuches [/size]

Reciba el saludo de Paz y Bien

Al escribirle la presente carta, que espero lea detenidamente; lo hago entre el asombro y el dolor de saber que usted, un empresario con una gran representatividad internacional, se ha valido del dinero y la complicidad de un juez sin escrúpulos, para quitarle las tierras a una humilde familia de hermanos Mapuches, en la Provincia del Chubut, en la Patagonia Argentina.

Quiero recordarle e informarle que Mapuche, significa Hombre de la tierra, existe una comunión profunda entre nuestra Pachamama, "la Madre Tierra", y sus hijos y pueblos.

En los brazos de la Pachamama están las generaciones que vivieron y que descansan en los tiempos de la memoria y los ancestros iluminan el presente de la nuevas generaciones; su identidad, valores y tradiciones culturales.

Debe saber que cuando a los pueblos originarios les quitan las tierras los condenan a muerte; o los reducen a la miseria y al olvido: Pero siempre existen los rebeldes que no claudican frente a las adversidades y luchan por sus derechos y la dignidad como personas y como pueblos.

Continuarán reclamando sus derechos sobre la tierra por ser los dueños legítimos, de generación en generación, aunque no tengan los papeles que un sistema injusto les reclama y le adjudica las tierras a aquel o aquellos que tienen dinero y los expulsan de sus lugares robándoles las tierras, las estrellas y los vientos que traen las voces de sus mayores.

Es difícil comprender lo que digo, si no sabe escuchar el silencio, si no sabe percibir las voces del silencio; la armonía del universo con las cosas más simples de la vida. Algo que el dinero nunca podrá comprar.

Cuando llegaron los conquistadores "los huincas" ( los blancos), masacraron miles de pueblos "con sus palos de fuego", cometiendo un genocidio y etnocidio, para apoderarse de sus riquezas y robándoles las tierras y la vida. Lamentablemente ese saqueo sin piedad continúa hasta el día de hoy.

Señor Benetton, usted ha comprado 90 mil hectáreas de tierra en la Patagonia Argentina, para aumentar sus riquezas y poder y actúa con la misma mentalidad de los conquistadores; no necesita armas para lograr sus objetivos; pero mata de la misma forma utilizando el dinero. Quiero recordarle que: "no siempre lo legal es justo, y no siempre lo justo es legal".

Quiero decirle que a quien usted les quitó, con la complicidad de un juez injusto, las 385 Has. de tierra, con las armas del dinero, es una humilde familia Mapuche, con identidad, con corazón , con vida y que luchan por sus derechos; ellos son Atilio Curiñanco y Rosa Nahuelquir, dueños legítimos desde siempre, por nacimiento y por derecho de sus mayores.

Quisiera hacerle una pregunta Señor Benetton: ¿ Quién le compró la tierra a Dios?.

Usted sabe que a su estancia los lugareños le llaman "La Jaula", alambrada, cerrada, que ha atrapado los vientos, las nubes, las estrellas, el sol y la luna, ha desaparecido la vida, porque todo se reduce al valor económico y no a la armonía de la Madre Tierra.

Es como los señores feudales levantaron los muros de la opresión y el poder de sus latifundios a costa de los más débiles.

En Treviso, ese hermoso pueblo al norte de Italia, donde usted tiene el centro de sus actividades, no sé lo que piensan los ciudadanos y ciudadanas, acerca de sus actos. Espero que reaccionen con sentido critico y le reclamen que actúe con dignidad y devuelva esas 385 Has. a sus legítimos dueños, que cese el despojo.

Sería un gesto de grandeza moral y le aseguro que recibiría mucho más que las tierras: la gran riqueza de la amistad, que nunca el dinero puede comprar. Le pido Señor Benetton que viaje a la Patagonia y se encuentre con los hermanos Mapuches y comparta con ellos el silencio, las miradas y las estrellas.

Creo que los lugareños en vez de llamar “La Jaula” a su estancia, la llamarán "El amigo"; y la gente de Treviso se sentirían agradecidos por tener en su pueblo a una persona con el corazón abierto a la comprensión y la solidaridad.

La decisión está en usted. Si se decide a restituir las tierras a los hermanos Mapuche, me comprometo a acompañarle y compartir con ustedes y escuchar las voces del silencio y el corazón.

Todos pasamos por la vida, cuando llegamos estamos partiendo y nada podemos llevarnos; sí podemos dejar a nuestro paso las manos llenas de esperanzas a fin de construir un mundo más justo y fraterno para todos.

Que la Paz y el Bien lo iluminen y le permitan tener el coraje de corregir los errores. Fraternalmente.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz

Buenos Aires, 14 de junio del 2004

Fuente: Página mapuche-nation.org - 14.06.2004