Brexit

Los ciudadanos –cada vez menos- creen todavía que sus respectivos países son gobernados por medio de sus representantes (que en realidad –cualquiera sea su color político- representan puntualmente al poder económico).

Pero esos mismos ciudadanos hace ya tiempo que mayoritariamente no se tragan la píldora de que las instituciones de la Unión Europea los representan de alguna manera y que se ocupan de la construcción de una Europa solidaria, democrática y social.

Esa es la interpretación que cabe hacer del resultado del plebiscito favorable al Brexit.

Janet Yellen y la economía de EE UU

En diciembre pasado, la Reserva Federal decidió elevar su tasa de interés política por primera vez desde la Gran Recesión. En ese momento, la Fed creía que la economía de Estados Unidos estaba empezando a crecer a una velocidad lo suficientemente rápida como para absorber todos los parados y crear las condiciones para el aumento de la demanda y de los precios. Janet Yellen, la directora de la Reserva Federal explicó que la economía de Estados Unidos "está en el buen camino de la mejora sostenible." Y "tenemos confianza en la economía de Estados Unidos".

"Una ‘tormenta perfecta’ de desigualdad en el horizonte"

Branko Milanovic [entrevistado por Felipe Ossa para la revista New York] ha pasado decenas de años estudiando la desigualdad de rentas. A lo largo de la mayor parte de sus veinte años como economista jefe del Banco Mundial, afirma, “ni siquiera la palabra desigualdad era políticamente aceptable, porque parecía algo salvaje o socialista o lo que sea”. Eso empezó a cambiar hace unos pocos años, gracias en parte a Milanovic, que ayudó a introducir El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, en el mundo anglosajón con una crítica de veinte páginas que recibió amplia difusión antes de su publicación en los EE.UU. en 2014. Desde entonces, la desigualdad se ha convertido en palabra de moda, y en cuestión central en la campaña presidencial norteamericana.

China, los precios de las materias primas y la especulación financiera

Casi todos los análisis sobre la economía mundial y la evolución de la crisis coinciden en una cosa: la recesión en China está acelerando la caída en los precios de las mercancías básicas a escala mundial. La reducción en la demanda mundial debido a la crisis de 2007-08 ha provocado una caída en esos precios, pero hoy predomina la idea de que el freno en el crecimiento en China es el factor explicativo más importante de la caída en los precios de materias primas. La realidad es mucho más compleja.

China: triunfo del sector financiero

Mientras el mundo se estremecía con la noticia de los atentados en París, en la sede del Fondo Monetario Internacional se estaba tomando una decisión importante sobre el sistema monetario internacional. La moneda china, el yuan, sería incorporada al grupo de divisas usadas como referencia para determinar el valor de los derechos especiales de giro (DEG).

Los DEG fueron creados en 1969 para proporcionar mayor flexibilidad en caso de emergencias de balanza de pagos. Hoy los DEG tienen poca importancia en la estructura y dinámica del sistema internacional de pagos, pero formar parte de la canasta de monedas que se utiliza para fijar su valor sí tiene implicaciones significativas para esas divisas.

Ciudades rebeldes: el último libro de David Harvey

La creciente urbanización del globo es motivo de frecuente debate y preocupación, lo cual resulta irónico, pues rara vez ha habido una época menos preocupada por cómo crear ciudad como polis positiva, activa, colectiva, en lugar de un hormiguero atomizado, accidental. Los pelmazos del libertarismo aclaman sin sentido crítico la expansión urbana descontrolada, la megavilla miseria o la megaciudad, dependiendo de la ocasión, y la izquierda ambientalista parece aterrada ante la ciudad y todo lo que implica. El geógrafo David Harvey, inglés de Kent que vive hoy en Baltimore [EE.UU.], ha sido durante mucho tiempo una excepción a ambos casos. Rebel Cities recoge artículos recientes de revistas como New Left Review y Socialist Register con recientes andanadas sobre la protesta urbana y tiene el tono ligeramente de despedida de una idea a la que le ha llegado su momento.

Los ensayos de este libro revisan ciertos juicios del marxismo de la vieja escuela a la vez que registran observaciones igualmente críticas sobre la joven izquierda "horizontalista" dominante, digamos, en el movimiento de "Occupation" ante [la catedral londinense de] San Pablo. Esa posición podría sonar fácilmente a acosada o rencorosa, y la prosa precisa, informativa y a veces chistosa de Harvey intenta evitar el enojo de sus camaradas contrincantes.