Berlusconi no tiene quien le escriba. O el otoño del patriarca. O, ¿por qué no?, cien años de soledad.

Su problema es que pocos comparten sus sueños. Muchos de los títulos más famosos de Gabriel García Márquez podrían aplicarse hoy a la situación en que se encuentra el ex primer ministro Silvio Berlusconi, quien no se resigna a su derrota electoral el pasado abril. Fuente: BBC Mundo

"Il Cavaliere" sigue enviando cartas a mandatarios de todo el mundo afirmando que él es el único ganador de esos comicios que perdió por el más estrecho de los márgenes.

Mientras tanto, no tolera las semanas sin reuniones de ministros y ha hecho instalar en su propia casa una réplica del salón que tenía en el Palazzo Chigi, sede de la presidencia del gobierno.

En esta sala hay una larga mesa para los debates ministeriales de este gobierno fantasma de corte inequívocamente casero.

El problema para Berlusconi es que nadie parece compartir sus sueños.

A la sala de reuniones ministeriales no asiste ninguno de los que formaron su gobierno, quienes parecen haber concluido que, por la salud institucional de Italia, es mejor concurrir al Parlamento y contribuir desde la oposición a la marcha de la república.

Uno de sus aliados históricos, el presidente de la Alianza nacional Gianfranco Fini, ex canciller, hizo un prolijo traspaso de poder a su sucesor, el ex comunista Massimo d'Alema, y hubiera aceptado convertirse en el titular de la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores, de no ser porque un furioso Berlusconi impuso su veto.

"Espero volver"
En esta soledad política, el ex premier parece dedicar muchas horas a escribir cartas.
El semanario L'Expresso revela el contenido de la carta que Berlusconi le envía al presidente del gobierno de España, José Luís Rodríguez Zapatero.

"Espero volver pronto al gobierno", dice el magnate mediático. "Represento al 50.2% del país y sólo por el peculiar sistema italiano, pese a mi éxito personal, la coalición que dirijo tiene una minoría parlamentaria".
No se sabe si alguien le ha contestado. El diario La República cuenta que Silvio Berlusconi no habla siquiera con sus aliados, a quienes califica de traidores.

El diario, siempre muy crítico de su figura, asegura que el ex premier piensa que sus aliados estarían más que dispuestos a votar a favor de una ley de la izquierda contra el conflicto de intereses para librarse de él.

Y las cartas. ¿Le habrá contestado alguien?
A juzgar por los informes de la prensa italiana, "il Cavaliere" no tiene quien le escriba.