Superar asimetrías

Esteban Actis
El pasado domingo se publicó en Cash la ponencia presentada por el profesor emérito Aldo Ferrer en Brasil en la “Conferencia nacional 2003-2013. Una Nueva Política Externa del Brasil”, que se llevó adelante en el país vecino hace unos días. En la disertación se evidencia la preocupación que tiene este gran intelectual con respecto a la relación entre Argentina y Brasil, dado que en dicho vínculo se encuentra una de las claves para el futuro devenir de la economía, la política y las relaciones internacionales de nuestro país.

Como bien señala Ferrer, en estos últimos diez años dos aspectos trascendentales han ocurrido de forma paralela. El primero, de índole material, ha sido la consolidación de una asimetría a favor de Brasil en términos de recursos económicos de poder. De manera bien argumentada por Ferrer, Brasil –a diferencia de la Argentina– no detuvo en el último cuarto del siglo pasado la acumulación de “poder nacional”. La proyección internacional de las firmas brasileñas es uno de los principales indicadores. El segundo, de índole política, está relacionado con el predominio en la clase política (la permanencia en los gobiernos así lo demuestra) de lo que puede denominarse la “visión nacional”, en detrimento de la “neoliberal”. Esta sintonía y cosmovisión compartida ha sido uno de los pilares en donde se asentó el vínculo. En estos últimos diez años el funcionamiento de la relación estuvo dado por la primacía del segundo aspecto sobre el primero. En otras palabras, la subordinación de los problemas que genera la asimetría económica por la “agenda positiva” de dimensión política.

Sin embargo, la profundización de la asimetría de la base material entre Argentina y Brasil hace cada vez más difícil encauzar políticamente los desajustes producto de la mencionada brechas. Los escasos resultados en las últimas bilaterales entre ambos gobiernos en destrabar controversias en el plano comercial y de inversiones así lo confirman. Para preocupación de la Argentina, en Brasil se está conformando un fuerte bloque neoliberal integrado ahora por los propios sectores productivos industriales (algunos documento de la Fiesp son ilustrativos) que atentan contra el tipo integración que nos describe Ferrer.

Con el bloque neoliberal me refiero a un avance en el interior del gigante sudamericano de una corriente que sostiene que la relación con Argentina debe estructurarse en el libre juego de las fuerzas del mercado y las ventajas comparativas estáticas, determinadas por las asimetrías en los niveles de desarrollo y la dimensión económica. Debemos comprender que en Brasil los incentivos e intereses materiales (la supremacía productiva) impulsan a la reproducción de la lógica centro-periferia en el interior del subsistema bilateral.

Ante este escenario, como bien señala Aldo Ferrer, “somos nosotros quienes tenemos que contribuir a una relación simétrica y solidaria, a través de la eficacia de nuestras políticas de desarrollo nacional e inclusión social”. En términos operativos, la Argentina necesita generar políticas e iniciativas que reduzcan y minen ese bloque neoliberal que se está gestando en el interior de nuestro vecino, el cual presiona a la clase dirigente brasileña a torcer el rumbo hasta ahora recorrido. Motivo por el cual en el mediano plazo es indispensable avanzar en la consolidación de la competitividad del entramado industrial que posibilite una verdadera integración productiva binacional con el objetivo de una especialización intraindustrial. En el corto plazo, dar algunas señales positivas, como por ejemplo evitar la presente desviación de comercio a favor de productos chinos en detrimento de los brasileños. En definitiva, para nuestro desarrollo económico y nuestra inserción internacional no hay peor noticia que el hecho de que en Brasil predomine un bloque neoliberal que nos visualice como su periferia.

Suplemento CASH de Página/12 - 5 de agosto de 2013