Pronunciamiento de los Curas en la Opción por los Pobres

 

El grupo de Curas en opción por los pobres nos hemos reunido en nuestro 30º Encuentro anual haciendo memoria agradecida de los 50 años de 3 momentos eclesiales

  • La encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI (26 de marzo de 1967)
  • El mensaje de 18 obispos del Tercer mundo a la sociedad, partiendo de dicha Encíclica (15 de agosto de 1967 [en adelante Mensaje])
  • El surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (diciembre de 1967)

Comprobamos que las realidades y los tiempos son distintos, pero creemos que muchas cosas mencionadas en el Mensaje de los 18 Obispos conservan toda su actualidad y –como entonces – queremos retomarlas:

I.- El mensaje tiene claro que la situación de los pobres y el serio problema de la pobreza tiene su origen en la acumulación injusta de la riqueza.
Los gobiernos deben abocarse a hacer cesar esa lucha de clases que, contrariamente a lo que de ordinario se sostiene, han desencadenado los ricos con frecuencia y (la) continúan realizando contra los trabajadores, explotándolos con salarios insuficientes y condiciones inhumanas de trabajo. Es una guerra subversiva que desde hace mucho tiempo lleva a cabo taimadamente el dinero a través del mundo, masacrando a pueblos enteros (Mensaje 22). 
“¿Pero cuáles son, dime, los bienes que te pertenecen? ¿De dónde los has sacado? […] Al hambriento pertenece el pan que tú guardas. Al hombre desnudo, el abrigo que encierran tus cofres. AI descalzo, los zapatos que se pudren en tu casa. Al miserable, el dinero que tienes oculto. Así oprimes a tanta gente que podrías ayudar... No, no es tu capacidad la que se condena aquí sino tu negativa a compartir” (San Basilio; Mensaje 13).
No conocemos otro camino que la justa distribución de la riqueza para llegar a la tan proclamada “Pobreza Cero”.

II.- Como el Mensaje insistimos que “El obrero es infinitamente superior a todo el dinero” (15), y queremos denunciar repitiendo a Pablo VI y los 18 obispos que 
no podrá permitirse que los ciudadanos provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y la actividad nacionales, transfieran una parte considerable al extranjero para su beneficio personal, sin preocuparse del daño que hacen sufrir por ello a su patria (20).

III.- Acompañamos a los trabajadores
con el fin de exigir y defender sus derechos: justo salario, licencias pagadas, seguridad social, viviendas familiares, participación en la gestación de la empresa… No es suficiente que estos derechos sean reconocidos sobre el papel por las leyes. Estas leyes deben ser aplicadas y corresponde a los gobiernos ejercer sus poderes en este terreno para servicio de los trabajadores y los pobres (22).

IV.- Sabemos que en su historia, la Iglesia, de la cual formamos parte, ha sido muchas veces más esposa del dinero que de Jesucristo: A veces, 
las Iglesias se encuentran de tal manera ligadas al sistema, que parecen estar confundidos, unidos en una sola carne como en un matrimonio. Pero la Iglesia tiene un solo esposo, Cristo. La Iglesia no está casada con ningún sistema, cualquiera que éste sea, y menos con el “imperialismo internacional del dinero” (Pablo VI y Mensaje 5).

V.- Por eso nos vemos en el compromiso –levantando la voz como los profetas o los primeros Padres de la Iglesia– de insistir que 
Dios no quiere que haya ricos que aprovechen los bienes de este mundo explotando a los pobres. No, Dios no quiere que haya pobres siempre miserables. La religión no es el opio del pueblo. La religión es una fuerza que eleva a los humildes y rebaja a los orgullosos, que da pan a los hambrientos y hambre a los hartos (19).
Por todo esto 
Tenemos el deber de compartir nuestro pan y todos nuestros bienes. Si algunos pretenden acaparar para ellos mismos lo que es necesario a los otros, entonces es un deber de los poderes públicos imponer el reparto que no se hace de buen grado (20).
Mirando nuestro presente histórico e iluminándonos con la Palabra de Dios reiteramos que juzgamos antievangélico este modelo de concentración de poder neoliberal que se lleva adelante en estos momentos en Argentina y otros países de América Latina y el Caribe, y supone otros sometimientos en los órdenes social, cultural y político. 
Como ya lo hemos dicho en anteriores mensajes:

  • Como lo hicieron otros organismos internacionales, exigimos la libertad de Milagro Sala y los demás presos políticos de nuestra patria;
  • Reclamamos la aparición con vida de Santiago Maldonado ya que entendemos que la desaparición forzada de un hermano llena de sombras la necesaria transparencia que toda democracia debiera tener.

Como integrantes del pueblo de Dios sabemos que el egoísmo, el individualismo y la muerte no tienen la última palabra. Y, como pastores, confiados en el Dios de la vida, exhortamos a todos los varones y mujeres de buena voluntad a “que vuelvan a tener confianza en ellos mismos” (18) y reforzar la esperanza en que “otro mundo es posible

 

Grupo de Curas en Opción por los Pobres (GCOPP) - 24 de agosto de 2017