¿Hacia la reprimarización de la economía?

Este trabajo analiza diferentes modelos de acumulación que se sucedieron en la Argentina desde principios del siglo XX hasta nuestros días centrándose sobre el peso de las actividades primarias en el conjunto de la economía y el comercio exterior. Así, los autores se proponen problematizar la cuestión de la primarización o reprimarización de la economía argentina a lo largo del período y trazar hipótesis interpretativas en torno de la preeminencia del modelo extractivo en la posconvertibilidad iniciada en 2003. Para ello, ofrecen una periodización que, tras la crisis de 1930 y las dos guerras mundiales que marcaron el fin del ciclo primario exportador, se inicia con: a) las políticas de Industrialización por Sustitución de Importaciones que culminaron hacia comienzos de los años ‘70; b) la “apertura” impulsada por el neoliberalismo desde mediados de los ‘70 hasta la crisis de 2001/2002; y c) la “posconvertibilidad” que comenzó en 2003.

Documento de Trabajo Nº 44

 

El objetivo del presente trabajo será desarrollar el Enfoque de Dinero Endógeno y Tasa de Interés Exógena de tradición post-keynesiana (horizontalista) y sraffiana que parte del Principio de la Demanda Efectiva de tradición keynesiana y kaleckiana, para finalmente realizar algunas reflexiones sobre la historia monetaria reciente de la Argentina.

Bienes de capital en la posconvertibilidad

El trabajo analiza la evolución de la industria argentina de maquinarias y equipos en la posconvertibilidad. En ese marco avanza en la detección de un conjunto de bienes de capital que podrían articular un planteo de sustitución de importaciones y/o de promoción exportadora en el marco de una política ad hoc de desarrollo sectorial.

Introducción

Una de las manifestaciones más notorias del agudo cuadro de desindustrialización y reestructuración regresiva del sector manufacturero argentino acaecido en el período 1976-2001 fue la pobre performance que se verificó en materia de formación de capital, en especial en aquellos rubros de la inversión directamente vinculados con la ampliación de las capacidades productivas nacionales. En la posconvertibilidad, más específicamente a partir de 2003, la economía doméstica experimentó un crecimiento pronunciado, con un lugar destacado de la industria y dentro de ésta, de las ramas elaboradoras de bienes de capital.

Informe de Coyuntura Nº 13

Síntesis de la coyuntura económica 2013

La marcada desaceleración económica de 2012 estuvo influenciada por factores exógenos (caída en la demanda externa producto de la crisis mundial) y endógenos (sequía del agro y el derrape de la construcción), que afectaron, en lo esencial, a los sectores productores de bienes transables. Pero en 2013, la economía argentina empieza a mostrar algunos signos de recuperación.

Durante el primer trimestre del año el producto bruto creció al 3,0% interanual, impulsado por el gasto público (6,4%) y el consumo privado (6,1%), mientras que la inversión creció poco (1,3%), principalmente en equipo durable, y las exportaciones cayeron en precios constantes (-8,5%).

El comercio internacional en el tercer gobierno peronista y en la posconvertibilidad

Este artículo analiza el comportamiento del comercio exterior en dos períodos de la historia argentina. En primer lugar, durante el tercer gobierno peronista (1973-1976), que buscaba implementar una política activa de incentivo a las exportaciones con el objetivo de asegurar una posición de balanza de pagos favorable que permitiera superar definitivamente el estrangulamiento externo.

En segundo lugar, se considera la etapa posconvertibilidad que tiene lugar a partir de enero de 2002, en la cual, en un contexto de tipo de dólar “alto”, y de crecimiento tanto de la demanda externa como de los precios de los principales rubros de comercialización internacional del país, las exportaciones fueron una de las variables macroeconómicas más dinámicas.

La desigualdad en los ingresos laborales. Su evolución en la posconvertibilidad.

El mercado de trabajo ha sufrido importantes transformaciones en el marco del nuevo patrón de crecimiento económico que tuvo lugar tras el fin de la convertibilidad. Entre estos cambios, se destacan la extraordinaria creación de puestos de trabajo, que implicó una fuerte reducción en la tasa de desocupación, y las mejoras en la calidad del empleo. Sin embargo, como es sabido, los ingresos reales de los trabajadores han tenido una recuperación limitada.

Partiendo de estas evidencias, el presente trabajo indaga acerca de los cambios que el mayor nivel de ocupación y el ascenso relativo de los ingresos reales han tenido sobre la distribución del ingreso en el período 2002-2011. Para ello, se analiza tanto la distribución funcional del ingreso, es decir, la participación de los trabajadores asalariados en el producto generado, como la distribución del ingreso al interior de la clase trabajadora, diferenciando la situación relativa de distintos grupos de ocupados según la forma en que se insertan en el mercado de trabajo, su nivel educativo y la rama de actividad en la que se desempeñan.

La Argentina en la posconvertibilidad: ¿Un nuevo modelo de desarrollo?

Luego de sufrir una de las crisis más graves y duraderas de su historia (1998-2002), la economía argentina ha presentado un desempeño económico notable que se refleja en buena parte de los indicadores macroeconómicos. En efecto, entre 2002 y 2010 el producto interno bruto (PIB) creció a una tasa anual acumulativa del orden del 7,6% (a precios constantes), el producto industrial lo hizo a una tasa aún más elevada (9,5% anual), las cuentas fiscales fueron superavitarias, se redujo el peso de la deuda pública sobre el producto y cayó significativamente el desempleo, entre otras cuestiones relevantes. En relación al sector externo, el déficit de cuenta corriente que había predominado durante la vigencia del régimen de convertibilidad fue revertido, dando lugar a un superávit explicado, fundamentalmente, por el positivo desempeño de las exportaciones en el intercambio comercial.

La tasa de ganancia durante la posconvertibilidad. Un balance preliminar

No es casual que, aun tímidamente, resurja una creciente preocupación académica respecto a la dinámica que experimentó la tasa de ganancia durante la denominada posconvertibilidad1. Primero, desde una visión general, porque se trata de una de las variables más relevantes para el crecimiento económico, o, en otros términos, para la acumulación y reproducción ampliada del capital. Segundo, debido a que uno de los nudos críticos que plantea el régimen económico en curso (léase: el desequilibrio en la cuenta corriente del balance de pagos) tiene a la salida de las ganancias al exterior como uno de sus principales factores explicativos. Y, tercero, sólo para mencionar algunos de ellos, porque la revitalización de las negociaciones paritarias y la activación sindical durante la posconvertibilidad tienden a intensificar la puja distributiva, pero a partir de los magros niveles salariales resultantes de la crisis final del modelo de valorización financiera y la consiguiente megadevaluación de la moneda local en 2002.

De allí que la motivación principal de este ensayo se oriente al estudio de la tasa general de ganancia en la economía argentina, así como a reflexionar en torno a su propia dinámica y la forma específica que adoptan sus componentes determinantes.

Los problemas no resueltos

El fuerte peso de las empresas extranjeras en sectores clave condicionan la estructura productiva y su desarrollo. Dos enfoques sobre las hondas repercusiones de esa problemática y sus propuestas para empezar a superarla.

Industria nacional ausente
Por Martín Burgos

El fuerte crecimiento industrial que conoció nuestro país desde 2003 es un hecho destacable, que sólo permite comparación con el período 1964-1974. Sin embargo, los datos también nos indican que ese crecimiento industrial no pudo revertir la tendencia a la concentración y extranjerización que tuvo lugar durante la década del ’90. Siguiendo a los clásicos de la ciencia económica, podríamos pensar que son tendencias históricas de las cuales no podemos escapar si pretendemos una industria moderna y competitiva. Después de todo, Joseph Schumpeter, ¿no hablaba de la necesidad de una etapa monopolista en la innovación del producto? ¿Acaso no se nos repitió durante décadas que la inversión extranjera directa (IED) aportaba el capital y la tecnología que un país emergente necesitaba para su desarrollo económico?