¿Por qué el experimento de la austeridad en Europa está condenado a fallar?

Steve Keen
He pasado las últimas dos semanas en Europa, dando charlas en Italia, Grecia y Austria. Ha sido mi primera visita a Grecia, y la primera oportunidad de tener una opinión como turista, siempre superficial, de cómo es un país con niveles de desempleo propios de la Gran Depresión.

No se apreciaba nada en particular hasta la llegada a Atenas, capital de Grecia y ciudad más grande del país, y a Salónica, la segunda más grande. En ese momento sí me sorprendí: las carreteras estaban casi vacías —como ilustra el peaje que se muestra en la Figura 1. Mi anfitrión Nikos cuenta que él ha hecho un millón de kilómetros en los últimos años por esta carretera de 500 kilómetros, y me confirmó que estos carriles que ahora estaban prácticamente vacíos antes estuvieron llenos de vehículos, —especialmente camiones— como ejemplo en movimiento de una economía próspera.

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