Offshore

Washington Uranga


El documento sobre “Cuestiones económicas y financieras” (“Oeconomicae et pecuniariae quaestiones”, según su nombre original en latín) emitido hoy por el Vaticano con el aval del papa Francisco es un texto de tipo general, que tiene por destinatario a la opinión pública mundial, pero aborda temas que guardan estrecha relación con situaciones que se viven hoy en la Argentina y avanza en observaciones críticas que, una vez más, pueden tener segura aplicabilidad a temas que se debaten en el país. Podría decirse entonces que “al que le quepa el sayo que se lo ponga”.

Se trata de un trabajo extenso y denso en su contenido que, incluso para personas avezadas en los temas económicos, puede requerir una lectura y un análisis detallado y riguroso. A todas luces el documento vaticano lleva la marca del magisterio de Francisco fuertemente crítico con el sistema capitalista en general y con el mundo financiero y especulativo en particular. El texto denuncia “injusticias” e “inmoralidades” del sistema y demanda mayores reglas para ponerle límite a estos atropellos.

Contradiciendo a quienes ponen su fe absoluta en el mercado, el documento pontificio descree que los propios mercados sean capaces de auto regularse y establecer controles que eviten males tales como las asimetrías, las injusticias y las desigualdades de todo tipo. 

No faltan tampoco las críticas a los “paraísos fiscales”, a los “sistemas económicos basados en la desigualdad” advirtiendo, entre otras cuestiones, que “el mundo de las finanzas offshore”, a través de la evasión fiscal y del lavado de dinero, es una de las razones del empobrecimiento de los países y de las personas. 

Y por si a alguien no le quedó claro, el documento vaticano sostiene además que “al disimular el hecho de que las operaciones offshore no se llevaban a cabo en sus plazas financieras oficiales, algunos Estados han permitido que se sacara provecho incluso de delitos, sintiéndose no responsables porque no se realizaban formalmente bajo su jurisdicción. Esto representa, desde un punto de vista moral, una forma obvia de hipocresía”, se dice en forma tajante.

Nadie podrá decir que el documento está escrito a propósito para la Argentina. Sin embargo, es evidente que algunas de las consideraciones e incluso párrafos en el sentido literal, podrían aplicarse de manera inequívoca a situaciones que se enfrentan actualmente en el país.

Y no solo para el análisis del modelo económico sino también para el relato que pretende justificarlo. Dice el documento avalado por Francisco que “palabras como ‘eficiencia’, ‘competencia’, ‘liderazgo’, ‘mérito’ tienden a ocupar todo el espacio de nuestra cultura civil, asumiendo un significado que acaba empobreciendo la calidad de los intercambios, reducidos a meros coeficientes numéricos”.

“El que tenga oídos para escuchar que escuche”, podrán apuntar en el Vaticano y en los ámbitos eclesiásticos, refiriendo la cita bíblica. “Al que le quepa el poncho que se lo ponga” se dirá en ámbitos más criollos y profanos. Es probable sin embargo que en Casa Rosada, donde ni la figura ni la palabra del Papa tienen buena acogida, se considere que Francisco solo hace consideraciones de tipo general que carecen de aplicabilidad para la Argentina, su país natal. Será seguramente a partir de la consideración de que, por ejemplo, las offshore no tienen nada que ver con la Argentina, porque de lo contrario y siguiendo el magisterio del Papa podría calificarse tal actitud como “una forma obvia de hipocresía”.

 

Página/12 - 18 de mayo de 2018

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