La dimensión social del MERCOSUR

El MERCOSUR es una de las exitosas experiencias de integración regional desarrolladas en América Latina. A pesar de la complejidad de cualquier proceso de integración, nuestro bloque ha dado muestras de excepcional vitalidad. Basta con decir que, desde que ha sido creado, en 1991, el flujo de comercio entre los países del MERCOSUR ha pasado de 5 a 50 mil millones de dólares y las inversiones productivas intra-bloque subieron más del doble. Con el ingreso de Venezuela, pasamos a representar más del 70% del territorio, de la población y del PIB de América del Sur. Somos hoy en día una de las pocas regiones del mundo donde no hay guerras. Protegemos los derechos humanos y estamos profundizando cada vez más nuestras democracias.

La indecisión brasileña

Henry Kissinger, que a su condición de criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, dijo a finales de los sesenta que “hacia donde se incline Brasil se inclinará América latina”. Esto no es así de cierto hoy porque la marejada bolivariana cambió para bien el mapa sociopolítico regional; pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con fuerza al Mercosur y la Unasur o la Celac, otra habría sido la historia de estas iniciativas. Pero Wa-shington ha venido trabajando desde hace tiempo para desalentar ese protagonismo. Se aprovechó de la ingenua credulidad, o el acendrado colonialismo mental, de Itamaraty prometiéndole demagógicamente que garantizaría para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la India y Pakistán (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria, Japón y Alemania, entre otros, se quedan afuera.

Disparan contra Venezuela, pero quieren matar la integración

A finales de junio, Venezuela asumirá por primera vez la presidencia pro témpore del Mercosur (PPTVEN), en la Cumbre en Montevideo, pero con una activa agenda presidencial. Ya Nicolás Maduro comenzó, en gira por Uruguay, Argentina Y Brasil, a consensuar con los Presidentes la agenda política del bloque. Esta presidencia se desarrollará en el marco del despliegue de las fuerzas derechistas en el continente y de un ambiente político de alta tensión, en el cual la derecha continental intentará romper la unidad política de la región.

Rafael Correa: “Con Argentina tenemos la misma visión en lo político”

En el salón protocolar del Palacio Carondelet, Rafael Correa apareció ante esta cronista con una sonrisa, modos afables y una apariencia indestructible. Cuarenta y ocho horas antes este hombre de 49 años había conseguido un triunfo electoral contundente, no sólo porque continuará ocupando el sillón presidencial, sino porque su partido Alianza País conquistó la mayoría especial de dos tercios en la Asamblea Nacional.

Integración

La incorporación de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur como miembro pleno abre una nueva y definitiva etapa en el proceso de integración regional que incluye un abanico de oportunidades para nuestros países en un contexto internacional signado por una crisis económica sin precedentes.

A contramano de lo que muchos analistas del establishment auguraban hace apenas unos meses, el Mercosur se encuentra atravesando un momento de vitalidad nunca antes visto a partir de la decisión de conformar un proyecto político de cooperación y coordinación en función a metas compartidas. La mandataria del Brasil, Dilma Rousseff, fue contundente y se refirió al bloque como “una nueva potencia energética con mayor dimensión geopolítica y neoeconómica” a partir del ingreso de quien detenta la mayor cantidad de reservas de hidrocarburos líquidos pesados y extra pesados del mundo.

Elecciones en Venezuela: declaración de Carta Abierta

7 de Octubre: el triunfo de Hugo Chávez será un triunfo de la causa latinoamericana

El próximo siete de octubre se realizarán elecciones a los principales cargos nacionales en la hermana República Bolivariana de Venezuela. No es una elección intrascendente: en gran medida se juega en ella la posibilidad de continuar con éxito el proceso de integración latinoamericano, en un marco de soberanía nacional y participación popular. Hugo Chávez Frías pone en juego su liderazgo, confiando en que el pueblo con su voto consolide el proceso de transformación social y político mas importante de ese gran país.

Las elecciones presidenciales en Venezuela

El domingo 7 de octubre hay elecciones presidenciales en Venezuela. Es un acontecimiento político fundamental no sólo para ese país sino para toda América latina. Si ganara el Presidente Hugo Chávez, se profundizará el proyecto político y social comenzado en 1999, lo que consolidará a Sudamérica como bloque geopolítico independiente en un mundo multipolar. Por el contrario, el triunfo del opositor Henrique Capriles Radonski significaría volver a una política conservadora y una economía neoliberal, con el consiguiente debilitamiento de Unasur y Mercosur.

El rol de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur en las políticas de integración del MERCOSUR

El propósito del presente trabajo es reflexionar acerca de la relevancia que ha tenido la “Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS)” en la construcción ideológica que envolvió al proceso de integración regional en el MERCOSUR. Particularmente, intentaremos, en base al análisis de los documentos publicados por dicha institución, trazar comprensiones que puedan develarnos la importancia que la CCSCS ha tenido a la hora de nutrir, en términos normativos, de una “dimensión social” al proceso integracionista. Concluiremos que la CCSCS ha tenido un significativo rol a la hora de poner en la agenda mercosureña temas de “cohesión social” como complemento al enfoque integracionista basado en la competitividad comercial y productiva.

La globalización ha planteado una crisis no sólo sobre las soberanías estatales, como ya ha sido extensamente difundido (Held, 1997), sino que también ha planteado una crisis sobre las tradicionales estrategias sindicales.

La periferia europea podría mirar a Latinoamérica

Los procesos progresistas de América latina observan estupefactos los acontecimientos que vive la periferia europea. América latina sabe muy bien lo que es ser periferia en plena gestión neoliberal del sistema capitalista y conoce en sus propias venas el padecimiento de todas las políticas de ajustes y programas estructurales. Los años ochenta y noventa fueron décadas muy sufridas para las grandes mayorías. La democracia, la soberanía y la justicia social fueron suplantadas por el riesgo país, la confianza de los mercados y la seguridad jurídica.

El punto final llegó, poco a poco, con tensiones y contradicciones, y no sin esfuerzos, después de muchas protestas y demandas, después de mucha interpelación a una legalidad ilegítima, después de haberse perdido elecciones en las urnas de democracias pactadas por la minoría, y después de haberlo intentando una y mil veces, teniendo en cuenta que los de Abajo eran las verdaderas mayorías. Fue primero Chávez en 1998; Lula en Brasil y Kirchner en Argentina; Evo Morales en Bolivia en 2005; Rafael Correa en Ecuador en 2006. Hoy, la América latina progresista va convirtiéndose en otro polo mundial, con mayorías representadas en democracias dinámicas, siendo una región cada vez menos dependiente, con nuevas relaciones geopolíticas, y con un desafío pendiente: integrarse bajo un principio básico de la justicia, tratamiento desigual de los desiguales para una convivencia más equitativa.