La otra economía: cooperativa de trabajo La Litoraleña

Alberto Gandulfo * (Especial para sitio IADE-RE) | Continuando con la serie de notas que dan cuenta de la experiencia de distintas cooperativas de trabajo, este texto profundiza en la palabra y la mirada de los trabajadores y dirigentes de La Litoraleña.

Días atrás abrió sus puertas un nuevo almacén barrial para la venta directa de productos de la Economía Solidaria en las puertas de la Cooperativa de Trabajo La Litoraleña (Girardot 345) en el barrio porteño de Chacarita. El esfuerzo cooperativo por sostener los puestos de trabajo en la fábrica y generar mejores ingresos en los trabajadores asociados los llevo al desafío comercial de abrir este nuevo local, que se suma al que funciona hace más de un año en Garay 3768, en Boedo.

La Litoraleña es una empresa alimenticia con más cuatro décadas de vida que fue recuperada por sus trabajadores en diciembre del 2015, tras una larga lucha por la autogestión. Organizada en Cooperativa de Trabajo, cuenta con 50 asociados que producen tapas de tartas y de empanadas, y también comercializan pastas envasadas.  Los productos fabricados bajo la marca La Nueva Litoraleña se encuentran disponibles en la mayoría de almacenes de la amplia red de organizaciones ESS: comercializadoras solidarias, mercados populares, almacenes solidarios y feria populares de Capital Federal y Gran Buenos Aires y en el recientemente inaugurado Almacén de la Economía Popular, en las puertas del mítico Hotel Bauen (Callao 360).

Los desafíos de la autogestión y la aplicación de la ley de quiebras en tiempos de la restauración conservadora

Como siempre sucede con las Empresas Recuperadas la legislación vigente, más los atributos del poder judicial y el clima de época, no facilitan la gestión empresarial en mano de los trabajadores. Si bien la Ley 26684 del 2011 permitió modificar la antigua Ley de Concursos y Quiebras, y otorgar prioridad a los trabajadores organizados como Cooperativa de Trabajo para hacerse cargo de la misma, (asumiendo las deudas de la empresa quebrada, para lo cual establece diferentes formas de pago), los procesos judiciales terminan siendo muy engorrosos, con permisos de explotación muy precarios y cargados de mucha incertidumbre para el desarrollo de la planificación productiva en la autogestión.

Nos cuenta Fabián Pierucci, asociado de La Litoraleña y miembro de FACTA, que “el año que viene tenemos una cuestión muy particular que es el plazo del Juzgado que nos dio el 15 de mayo para dar un cierre al conflicto. Venimos trayendo las consecuencias de la Quiebra, Delconti S.A., eso no está cerrado. Tenemos un permiso judicial de explotación de la fábrica por continuidad laboral, que es una institución que permite la Ley de Quiebra conforme cooperativo, pero eso tiene un plazo; porque la explotación laboral no significa que no se ejecute la Quiebra para saldar a los acreedores, entre ellos los propios trabajadores. Para eso nos planteamos una estrategia, prácticamente desde que comenzó el conflicto y especialmente cuando se decretó la Quiebra, que tiene que ver con compensar créditos, es decir: salarios caídos, indemnizaciones de compañeros que tienen mucha antigüedad en la fábrica, se constituirían en un fondo para ofertar en la compra del patrimonio. Esa es la principal carta que tenemos”

Lamentablemente en nuestra Argentina no se han generalizado las compras con créditos laborales a favor de las Empresas Recuperadas, “salvo casos como las experiencias cercanas que tenemos de Los Chanchitos, de La Casona, se hizo con ese mecanismo pero eran por poco patrimonio[1]. Acá nosotros vamos a tratar de aplicar los créditos laborales para compensar patrimonio que son las maquinas, los inmuebles, los camiones. Hay un valor nominal de las liquidaciones de salarios caídos de la empresa fallida, eso que en términos reales no se podrían liquidar nunca porque el patrimonio es muchísimo más bajo que la deuda que se verificó en la Quiebra; que además no son solamente los trabajadores: son financieras, proveedores, bancos, el Estado. Sabemos que ese valor nominal de las liquidaciones no se puede compensar más que para capitalizar la Cooperativa. Lo que técnicamente se hace es una especie de fondos; con lo cual al juzgado se le va a plantear que nosotros contamos con esto, somos acreedores privilegiados y nos interesa, entre comillas, la compra de la fábrica en funcionamiento o de la mayor cantidad de patrimonio. En eso te ampara la Ley de Quiebra, hacer una negociación; lo que pasa es que hay otros acreedores privilegiados también que son los que tienen prendas sobre los muebles, máquinas y vehículos, e hipotecas sobre los inmuebles, con los cuales va a ver que salir disputar, probablemente sea duro; también vamos a tener que tener una estrategia que contemple un área de negociación y la posibilidad de financiar alguna compra”.

La Litoraleña integra la FACTA y por ende se representa tanto en CNCT y CTA, como también en COOPERAR[2]: “La idea es generar un paragua de contención que nos permita negociar en la mayor capacidad posible y vamos a necesitar financiamiento”, además de la movilización popular de los trabajadores que siempre acompañan estas resoluciones judiciales.

En tiempos de ajuste y recesión: la fuerza de los trabajadores

Corren tiempos muy difíciles para los trabajadores y para las empresas que apuestan al desarrollo productivo y comercial en el transcurso de la economía macrista. La organización autogestiva de La Litoraleña ha permitido sortear numerosas dificultades y enfrentar el desafío de mantener las fuentes de trabajo con un nivel de retiros semanales,[3] que si bien están por debajo de las necesidad de los trabajadores, les permiten disponer de la fortaleza de generar sus propios ingresos en épocas de suspensiones, despidos y precarización laboral; organizar su propia forma de producción sin explotación de los trabajadores; y avanzar en una estrategia de ventas que día a día les posibilita sostenerse en el mercado altamente concentrado por la intermediación comercial de la industria alimenticia.

“El aumento de la materia prima, de la harina, nos mató. Más del 200 % de aumento; más el aumento de las tarifas: de luz pagamos $ 80.000 por mes”, comenta Luis Biani, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa La Litoraleña. Esta situación generalizada en el mundo de la producción y del trabajo se agudiza en los procesos autogestivos porque carecen de resguardo financiero y patrimonial para afrontar la especulación de las grandes corporaciones que disponen de poder abusivo sobre las condiciones de mercado y demuestra las ventajas brindadas al sector especulativo por las políticas económicas del Gobierno de la Restauración Conservadora, siempre en detrimento de los trabajadores, cooperativas, pymes y empresarios nacionales. Afirma F.P: “Tuvimos un impacto directo entre la quita de retenciones a los productores del trigo con el precio de la harina que nos perjudicó; ahí tenés una transferencia de ingreso inversa del Estado a favor de los capitalistas: le sacaron impuestos a los ricos pero les permiten aumentar”.

Como ocurre en toda Empresa Recuperada, los trabajadores son muy celosos en el cuidado de las condiciones de trabajo, el mantenimiento de la maquinaria y por sostener la calidad de la producción alcanzada. “Por la cantidad de personas que somos, porque somos muchos, y hay momentos en que no es fácil ponerse de acuerdo, pero en línea general la verdad que el ánimo de la gente, la participación y el trabajo están muy bien”, señala Ricardo Sueiro (Tesorero de la Cooperativa). “Eso es lo más importante a pesar que con los Retiros muy bien nunca anduvimos. Es parte de la pelea y del aguante. Por eso muchos compañeros si bien tenían posibilidades de quedarse, tuvieron que irse por una cuestión de Retiros. No podían sostener a sus familias con lo que retiran. Hoy somos 50 familias a las que damos respuesta. El dinero es insuficiente pero la satisfacción es doble, o triple. Llegar a fin de semana, a fin de un mes, a fin de año; terminar el año trabajando y con la idea de seguir y no parar. Y seguir trabajando”

Lo complementa Fabián: “Hay una cuestión que nos parece muy importante y que es menos evidente que otras, que es garantizar las condiciones de trabajo y sostener la calidad del producto, porque se hizo un esfuerzo muy muy grande para sostenerla. Porque también siempre es una tentación: te aumenta el precio del insumo, compras de menor calidad para tratar de sostener y eso es una rueda perversa, porque te perjudicas vos mismo. En términos de satisfacción de la gente que consume, sostenemos la calidad y las condiciones de trabajo. Si bien los Retiros no logramos que sean apropiados a lo que podrían ser el Convenio del Gremio, estamos por debajo. Además, nos sacaron los subsidios[4] que era un complemento importante. Pero nunca tuvimos ninguna duda sobre mejorar las condiciones laborales: acá ningún compañero molesta a ningún otro, ni incita a que aumente el ritmo de la producción y poner en riesgo su salud. Las resoluciones son consensuadas, la Asamblea es de verdad el órgano máximo de conducción. Por ej. una anécdota, la última Asamblea se discutió modificar el horario de entrada. Como viene el verano y hay una cuestión importante con respecto a la temperatura con que se produce y se decidió entrar una hora antes, en vez de entrar a las 7, entrar a las 6, y fue todo un debate con respecto a lo que significaba a los compañeros levantarse más temprano, los problemas de movilidad, transporte, etc. Bueno, la Asamblea resolvió y se acabó la discusión. Todas esas cosas que son imposiciones con una patronal, acá se discuten y no hay duda que desde la dirección de la cooperativa se hace un esfuerzo muy grande por beneficiar a los compañeros para que no se lastimen, tengan un buen ingreso, tengan mejor calidad de vida, puedan tener beneficios sociales autogestionados”.

Hoy la Cooperativa dispone de una fortaleza que son la “capacidad de producción, la capacidad instalada, afirmados los equipos de trabajo, con las instalaciones adecuadas, una masa crítica que nos permite trabajar a escala (que tal vez no sea la más óptima) pero es un capital que construyó la Cooperativa”  En términos de debilidad, nos dice Luis Biani: “No logramos establecer un equipo tan sólido de ventas”; si bien han intentado varias variantes comerciales, algunas con mayor éxito que otras, la cooperativa sigue trabajando para ampliar la cartera de clientes y aumentar la ventas.

Estrategia comercial: disputar la renta del consumo popular

El principal desafío de la Cooperativa La Litoraleña es aumentar las ventas para sostener los puestos de trabajo y mejorar las condiciones de retiro de los asociados. “No es tan fácil entrar al mercado. Cuando La Litoraleña cayó, muchas marcas ocuparon ese espacio en el mercado” nos cuenta Luis. Y complementa: “Es un permanente debate. No tenemos ninguna duda que tenemos que mover más volumen de ventas, que no hay otro camino. Capacidad tenemos, pero resulta difícil conseguir más clientes. Está muy difícil el mercado, hay muchas fábricas de tapas que están haciendo ofertas para entrar en el mercado; están regalando mercadería, lanzan ofertas que son tentadoras para desplazar al que está en el territorio. Entonces nosotros vamos atender a esa jugada porque si no vamos a perder ventas, porque ya estuvimos sondeando que donde estamos vendiendo más o menos bien, ya están entrando tapas con otro precio; si bien la calidad no sería la misma, pero el precio hoy dice mucho. Y el tema es que a la gente no le alcanza para comprar, entonces el precio dice mucho” y resalta categórico: “a los supermercados no vamos porque te joden con los precios y con los pagos”, referenciando el poder abusivo de las grandes cadenas comerciales

Para sostenerse en el mercado y ganar clientes, Fabián nos cuenta: “Buscamos financiamiento en nuestros propios proveedores que nos permita a la vez financiar a nuestros propios clientes; porque nosotros no teníamos capital. Lo logramos: tuvimos una ronda de negocios en Bahía Blanca de la Federación de Cooperativas de Consumo, con la gente de AFA-Agricultores Federados Argentinos, la Cooperativa Obrera. Hoy estamos produciendo con la harina que provee AFA, rechazamos a un proveedor de harina que habíamos trabajado en un principio que nos exigía pago adelantado. Ahora logramos un financiamiento en harina”.

Eso les permite ganar tiempo productivo ante el rebrote del proceso inflacionario. “Después fuimos a Bahía Blanca con Luis a visitar Cooperativa Obrera y eso está pendiente pero en algún momento va a salir. Acabamos de patentar un vehículo utilitario nuevo, 0 km, para hacer visita a los clientes, entrega de fletes chiquitos que nos abarata la logística, nos va a potenciar en los traslados chicos. Abrimos el Local, que fue un puntal; creo que los propios compañeros todavía no entienden la importancia que significó, por infinidad de cuestiones, la apertura de venta directa al público en el Local de Garay. Ahora estamos abriendo el segundo Local de venta al público. Se vienen una cantidad de acciones tendientes a sumar. Que no alcanza en un contexto de terror”. La Litoraleña asume una estrategia comercial de apertura de Almacenes Populares de la Economía Solidaria que encaran juntos a la Cooperativa La Ciudad con quienes se complementan en la oferta de producción láctea.

Cooperación entre cooperativas

Es muy importante la apuesta que la cooperativa realiza en la Cooperación entre Cooperativas y la articulación institucional como estrategia de fortalecimiento. Luis Biani destaca que “el IMFC fue el primer ingreso que tuvimos de Microcrédito y con eso compramos las primeras 200 bolsas de harina. Lo bueno que tenemos, que tiene la Cooperativa es el cumplimiento. Todo lo que logramos obtener de financiamiento estamos siendo muy religiosos en los pagos. En el mercado, lo que es el rubro nuestro, cualquier cosa se sabe: estos no pagan, no le den más. Así que nosotros sabemos de cómo se tratan esas cosas. Siempre fue esa la manera de encarar, que hay que cumplir a rajatabla; eso genera confianza”. Desde su conformación en 2016, la cooperativa integra la Red de Organizaciones de Microcrédito del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos – IMFC con financiamiento CONAMI[5]  y muy orgullosamente nos cuentan que a fin de año recibieron el 6° microcrédito por un monto total de $ 120.000.

“Tal vez lo más fuerte de la impronta que le podemos dar a estas instituciones fuertes (AFA, IMFC, Cooperativa Obrera) es aportar en la política estratégica con estos organismos para profundizar la discusión del sector. Tuvimos una discusión muy fuerte con AFA cuando el aumento de la harina: ´ustedes se están quedando con la plusvalía de nosotros´ o cuando pedimos en el Banco Credicoop financiamiento y sabemos que hoy las tasas están el 60, 70 %, y nos apoyamos en el Banco; o cuando la Cooperativa Obrera te plantea algunas exigencias, tal como Carrefour. Entendemos la institucionalidad; para nosotros tener presencia en esos debates, en esas discusiones, con esos agentes mucho más grandes que nosotros, es muy importante porque estamos aportando al Cooperativismo como Sector y a la Economía Social y Solidaria porque hacen a la condición de la cadena productiva”, comenta Fabián Pierucci.

En la medida de sus posibilidades laborales y desde su condición de Empresa Recuperada los asociados de la cooperativa La Litoraleña participa activamente en las acciones de Resistencia Popular: Multilateral contra el Tarifazo, movilizaciones al Ministerio de Energía por un régimen especial de servicio y participa de las protestas obreras multitudinarias en defensa del Trabajo y la Producción Nacional.

La otra economía

En tres años de gestión cooperativa, los trabajadores de La Litoraleña han demostrado un gran esfuerzo y compromiso organizativo que les permitió sostener la calidad de sus productos y las condiciones de trabajo, sostener las ventas en un mercado altamente concentrado por la intermediación en medio de la mayor recesión comercial de los últimos tiempos, y fundamentalmente, sostener los 50 puestos de trabajo en tiempos de ajuste, suspensiones, despidos y cierre de fábricas. Cabe destacar, que la mayoría de esos 50 trabajadores (solamente por edad) difícilmente podrían tener trabajo en la industria alimentaria si no existiera la cooperativa.

En forma colectiva supieron enfrentar cada momento de adversidad, incertidumbre y siempre salieron adelante en base a su trabajo, fortalecidos en su forma organizativa, superaron sus propias limitaciones y aprendieron a gerenciar una empresa que hoy se encuentra enfrentando el tarifazo, la inflación y desafía al poder concentrado del mercado de los molinos harineros.

La presencia de los productos La Nueva Litoraleña en cada espacio de comercialización de la ESS demuestra tanto la calidad como la importancia de la cooperación y la fuerza de la economía solidaria.

Una cooperativa que crece y se desarrolla en el trabajo de sus asociados, empecinada en demostrar una nueva forma de gestión cooperativa que pretende captar la renta del consumo popular. Que busca lazos de fortalecimiento en el territorio para sustentar su autogestión y avanzar en la construcción del sujeto colectivo de la Economía Solidaria.

 

* Coordinador Programa FES (Fundación Banco Credicoop) | 09-01-2018.


[1] En el caso de los restaurantes recuperados se pudieron adquirir con Créditos Laborales, (remate en sede judicial las instalaciones, mobiliarios y vehículos chicos inventariados en los expedientes de Quiebra

[2] FACTA: Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo Autogestionado.   CNCT: Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo; CTA: Central de Trabajadores; COOPERAR: Confederación Cooperativas de la República Argentina

[3] Retiros: son los ingresos que se reparten en forma equitativa los asociados de las Cooperativas de Trabajo

[4] Los subsidios del Ministerio de Trabajo, la línea 1 del Programa Autogestionados

[5] CONAMI Comisión Nacional de Microcrédito, organismo desconcentrado del Ministerio de Desarrollo Social de Nación, por Ley 26117 (del 2006) aplica los fondos públicos de manera subsidiada al 6 % de interés anual, para fomentar el desarrollo de la Economía Solidaria.