La Argentina en la posconvertibilidad: ¿Un nuevo modelo de desarrollo?

Paula Belloni - Andrés Wainer
Luego de sufrir una de las crisis más graves y duraderas de su historia (1998-2002), la economía argentina ha presentado un desempeño económico notable que se refleja en buena parte de los indicadores macroeconómicos. En efecto, entre 2002 y 2010 el producto interno bruto (PIB) creció a una tasa anual acumulativa del orden del 7,6% (a precios constantes), el producto industrial lo hizo a una tasa aún más elevada (9,5% anual), las cuentas fiscales fueron superavitarias, se redujo el peso de la deuda pública sobre el producto y cayó significativamente el desempleo, entre otras cuestiones relevantes. En relación al sector externo, el déficit de cuenta corriente que había predominado durante la vigencia del régimen de convertibilidad fue revertido, dando lugar a un superávit explicado, fundamentalmente, por el positivo desempeño de las exportaciones en el intercambio comercial.

Este ingreso de divisas, en paralelo con el buen desempeño fiscal (“superávit gemelos”), permitió una importante acumulación de reservas internacionales que facilitaron el proceso de desendeudamiento y constituyeron un elemento decisivo para el desplazamiento de la restricción externa que solió aquejar a la economía argentina desde prácticamente el inicio de su proceso de industrialización.

Según los objetivos explicitados por los impulsores del “modelo”, se trataría de un proceso de desarrollo económico caracterizado por un fuerte crecimiento con inclusión social, un proceso de re-industrialización (basado en un tipo de cambio elevado y la sustitución de importaciones) y una inserción externa más diversificada.

Flacso área de economía y tecnología - Mayo 2012