¿Hasta cuándo?

Alberto Gandulfo* (Especial para sitio IADE-RE) | Mientras avanza la crítica situación económica, medidas oficiales suspenden el monotributo social agropecuario. Un análisis de esta medida y el contexto.

Parafraseando a Carlos Heller, sostenemos que el “limite del Ajuste lo determinan los ajustados” porque ante la política de Saqueo, Endeudamiento y Fuga de Capitales que lleva adelante el gobierno de la Restauración Conservadora, crece la Resistencia Popular de los trabajadorxs con el impresionante PARO GENERAL del 25 de junio y el PAÑUELAZO VERDE que logró cambiar el voto de muchos diputados en la histórica sesión por el aborto legal, gratuito y seguro.

Vemos como aumenta el descontento y la bronca de los sectores medios y en los barrios populares porque no se soporta el aumento de precios en los alimentos, los vecinos se endeudan con los usurarios “crédito fácil” para pagar las facturas de los servicios públicos y los talleres, las Empresas Recuperadas y las Pymes se organizan en las MULTISECTORIALES contra el tarifazo; se reitera el malestar de los usuarios ante los recurrentes aumentos de la nafta, el transporte y se multiplican el cierre de fábricas, comercios y restaurantes. También vemos la depreciación salarial por la devaluación del peso y el disparate del dólar junto a “la bola de nieve” de las Lebac[1] generado por el propio gobierno.

En las recurrentes crisis del capitalismo, siempre existen selectos grupos que se benefician, en este momento: los mismos grupos corporativos que nos gobiernan. Y el resultado final de estas crisis siempre genera mayor concentración económica y financiera con la contracara en el aumento del nivel de empobrecimiento de las grandes mayorías populares. A simple vista se observa en los barrios de nuestras grandes ciudades, con la amenaza creciente de un mayor desempleo y la generalización de la precarización laboral, la desaparición de la changa diaria y el rebusque cotidiano ante la falta de trabajo y pérdida de la esperanza.  El aumento de la concentración económica profundiza la crítica situación de nuestras economías regionales que no soporta la avalancha importadora, la caída del consumo interno y el encarecimiento de los insumos dolarizados (incluido el precio del combustible que aumenta el precio del flete) y el avance de la especulación financiera y los grandes negocios inmobiliarios vemos envejecer sumidos en la miseria a la mayoría de nuestros pequeños productores agropecuarios. La recesión generada por las políticas económicas del actual Gobierno se visualiza en los índices de pobreza e indigencia y de desigualdad que registra el INDEC oficial, anticipando una situación alarmante de emergencia alimentaria, sanitaria y de mayor conflictividad social.

En épocas de grandes crisis, la memoria histórica nunca falla: los vecinos se organizan solidariamente y buscan defender los magros ingresos familiares con múltiples formas de resistencia popular: se multiplican los prosumidores que integran los Clubes del Trueque, cada día más familias participan de las compras de Bolsones de Verdura Fresca que producen las organizaciones de la Agricultura Familiar y muchos buscan precios accesibles y alimentos saludables en los Mercados Populares de la Economía Solidaria; en las barriadas de los conurbanos crece el trabajo voluntario de las organizaciones sociales y también de los grupos religiosos para contener situaciones cada vez más críticas; muchos municipios quintuplican el apoyo a comedores y merenderos tratando de dar respuestas al HAMBRE MAS URGENTE[2] (frase que creíamos haber desterrado en la Argentina)

¡La Resistencia Popular avanza!

Ahora: la suspensión del monotributo social agropecuario

En estos días toma trascendencia periodística lo que vienen denunciando hace más de un año las organizaciones de la Agricultura Familiar y del Campesinado argentino: el Ministerio de Agroindustria, manejado por la Sociedad Rural Argentina, ha decidido suspender el pago del MONOTRIBUTO SOCIAL AGROPUECARIO y desfinanciar una valiosa herramienta de integración social de los pequeños productores.

Al decidir desfinanciar el programa, el Ministerio de Agroindustria no está cumpliendo con una Ley Nacional, realiza abandono de persona que pierde el derecho al uso de la obra social y discontinua el pago de los aportes jubilatorios. Además de generar una deuda personal con la AFIP a cada titular del monotributo que seguramente preocupa a los productores porque no se encuentran en condiciones de poder pagar.

Por el momento, esta decisión del ministro Etchevehere no fue acompañada desde el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Carolina Stanley, pero no debería sorprendernos que en función del tan anunciado ajsute fiscal que impone el FMI, igual suerte pueden correr los 500 mil emprendedores y emprendedoras monotributistas que reciben el 50% de la cobertura por el MDS

Debemos acumular fuerza política para frenar el avance del modelo concentrador y resistir a la crisis generada por el gobierno actual defendiendo el trabajo y la producción nacional, de las cooperativas y las pymes, impulsando las experiencias que organizan la vinculación de producción y consumo popular, que nos permitan generar y desarrollar la OTRA ECONOMIA, con OTRO MERCADO y construir OTRO ESTADO

Un poco de historia reciente para dimensionar la herramienta:

Recuerdo que cuando asumimos la conducción del Gobierno Nacional me tocó acompañar desde el primer día de gestión a la Ministra de Desarrollo Social, Dra. Alicia Kirchner. En medio de una sociedad ensangrentada por las muertes del estallido de diciembre del 2001 y la matanza de Kosteki y Santillán; con los mayores índices de pobreza e indigencia que se conozcan (recordar la tapa de Clarín con la imagen de la beba desnutrida en Tucumán), la falta de trabajo y de iniciativa laboral[3], la situación de hambre y las carencias de las familias populares que sólo recibían la ayuda social de una caja de alimentos (Plan Vida). Eran épocas de “piquetes” generalizados y movilización popular permanente, mucho más difíciles que “la pesada herencia” que declama el Gobierno actual. Además de una situación política institucional muy delicada por la sucesión de intentos de formar gobiernos que fueron fracasando en aquellos años y un default declarado por no poder pagar los compromisos de la Deuda Externa. Y NOS HICIMOS CARGO.

La tarea encomendada fue recuperar la confianza en las familias más castigadas por la crisis y pusimos eje en una Política Pública que se basara en promover el trabajo desde la Economía Social y en la Seguridad Alimentaria que nos permitieran dar respuestas concretas a las familias más necesitadas. Desde la gestión salimos a recuperar la acción de un Estado Presente con aquella política de crecimiento con inclusión social[4] que Néstor Kirchner anunció en ese memorable discurso al Congreso de la Nación.

Como parte de esa política pública de extensión de derechos constitucionales lo primero que diseñamos e instrumentamos fue el PLAN MANOS A LA OBRA[5]  con la idea de apoyar técnica y financieramente emprendimientos socioproductivos (familiares y asociativos) que al enmarcarlos en Proyectos Integrales de Desarrollo Territorial promovían la construcción del Sujeto Colectivo de la Economía Solidaria. Con ese propósito y en semejante contexto, surgió la creación del MONOTRIBUTO SOCIAL y del REGISTRO DE EFECTORES SOCIALES[6] ante la necesidad de crear una nueva categoría tributaría y ampliar las posibilidades del compre estatal con la subsidiariedad del Estado para facilitar el proceso de inclusión social del universo de más de cinco millones de trabajadorxs, emprendedorxs y pequeños productorxs a los que siempre se los descalificaba al encasillarlos en la mal llamada economía informal. Por entonces, solo teníamos el antecedente de la Ley ALAS en la Provincia de Bs As y por decisión de la Ministra elaboramos el borrador del que fuera Proyecto de Ley y creamos en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social el Registro Nacional de Efectores Sociales que después posibilitó la compra directa del Estado Nacional a los trabajadores de la Economía Popular, Social y Solidaria. Por entonces instrumentamos el Programa Nacional de Guardapolvos (con el acompañamiento técnico del INTI) con que se iniciaron muchos  de los talleres textiles hoy nucleados en la Red Textil Cooperativa; otros emprendimientos productivos que después crecieron al amparo de la CTEP y también funcionó, con muy buenos resultados productivos, la Fábrica Textil de Alto Comedero de la Organización Barrial Túpac Amaru en Jujuy.

El MONOTRIBUTO SOCIAL posibilita a los trabajadores y trabajadoras de la economía solidaria disponer de un régimen de contribución simplificado que les permite poder FACTURAR sobre su trabajo y producción, utilizar una OBRA SOCIAL y acceder al sistema de PREVISION SOCIAL (algunos monotributistas sociales alcanzaron a jubilarse)  Posteriormente, por decisión administrativa se extendió a la Agricultura Familiar con la creación del MONOTRIBUTO SOCIAL AGROPECUARIO[7] que alcanzó a más de 50.000 productores y finalmente, en el año 2010 se incursionó en el denominado MONOTRIBUTO SOCIAL COSTO CERO (cobertura 100% del estado) que funcionó durante la gestión de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para los tomadores de microcrédito y los asociadxs en las Cooperativas del Argentina Trabaja, y en el extensión del Monotributo Social Agropecuario, subsidiado por la entonces Subsecretaría Agricultura Familiar (después alcanzó rango de Secretaría)

A fines del 2015, más de 500 mil trabajadores de la ESS accedieron al MONOTRIBUTO SOCIAL y muchos emprendimientos participaron del COMPRE DEL ESTADO a través del Registro Nacional de Efectores Sociales: guardapolvos y sabanas hospitalarias, uniformes de trabajo y uniformes de seguridad (chalecos antibala) y hasta los muñecos del Paka Paka. También accedieron al Monotributo Social las cooperativas nucleadas en el Programa Argentina Trabaja, el programa Techo más Trabajo y las cooperativas de construcción de viviendas sociales.

Cabe destacar que estas herramientas de la política de promoción de la Economía Social y Solidaria recorrieron el entramado regional en la construcción de la PATRIA GRANDE LATINOAMERICANA y se participó en la difusión del fallido Banco del Sur que tiene entre sus componentes principales: la Soberanía Alimentaria, el Hábitat Popular y las Finanzas Solidarias. Por ejemplo: el Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay instrumentó una herramienta similar basada en nuestro Monotributo Social.

Desde estas páginas decimos: no al ajuste del FMI

El problema es el modelo de concentración y especulación financiera… Y su contracara es la exclusión social.

 

* Exsubsecretario de Desarrollo Local y Economía Social - MDS, exsubsecretario Coordinador General de la CONAMI - MDS - albertogandulfo@gmail.com | 11-07-2018.

 


[1] EPPA “El modelo económico insustentable sigue tocando Fondo”. Segundo Documento 2018 del Colectivo Economía Política Para Argentina (julio 2018).

[2] Ley Nacional 25724 votada en diciembre del 2002 por iniciativa popular después del estallido

[3] “Tenemos más desocupados que votos” decía el presidente Néstor Kirchner

[4] Néstor Kirchner: discurso en la Apertura de la Asamblea Legislativa, 25 de mayo 2003

[5] PLAN de DESARROLLO LOCAL y ECONOMIA SOCIAL “MANOS A LA OBRA” Resolución Ministerial 1375/04

[6] MONOTRIBUTO SOCIAL Y REGISTRO DE EFECTORES SOCIALES Ley Nacional 25865 y D.R. 806/04 Con el mismo espíritu se implementaron la Ley Nacional 26117 de Microcrédito y la de Marcas Colectivas

[7] MONOTRIBUTO SOCIAL AGROPECUARIO se crea por Resolución Conjunta 4263/2010 de la Sec Coordinación y Monitoreo Institucional del MDS y la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar 2828-10