“Es el calentamiento global, estúpido”

John Fullerton
Nadie analizó mejor la devastadora supertormenta Sandy que un título de Bloomberg Businessweek: “Es el calentamiento global, estúpido”, asegura el columnista. Esta semana, un informe del Banco Mundial reforzó las alarmas sobre la magnitud del calentamiento en este siglo. Fullerton se pregunta qué hará falta para que economistas y teóricos de las finanzas entiendan la conexión decisiva que existe entre la economía y un ecosistema saludable. El diseño del sistema responde a condiciones que ya no rigen: planeta enorme, economía pequeña, depósitos de carbono abundantes.

En 1944, el famoso economista político Karl Polanyi explicó las raíces de la Segunda Guerra Mundial cuando escribió en La gran transformación : “La verdadera naturaleza del sistema (económico) internacional enh el que vivíamos no fue advertida hasta que fracasó”.

Del mismo modo, los mayores economistas y teóricos de las finanzas aún no comprenden la interconexión fundamental entre la verdadera naturaleza del sistema económico y un ecosistema saludable. ¿Qué haría falta para que se den cuenta? Una crisis compleja, indivisible y sistémica.

Pero seamos optimistas. Supongamos que realmente comenzamos a hacer todas las cosas que sabemos que hacen falta, que sabemos cómo hacerlas y que contamos con la tecnología para hacerlas, pero que hasta hoy no tuvimos la voluntad de hacerlas.

La lista incluye un impuesto a las emisiones de carbono así como aranceles sobre la alimentación (precio por unidad de electricidad que el distribuidor paga a los generadores por energías renovables), incentivos a la eficiencia energética, agricultura sustentable y gran inversión pública en investigación sobre energía renovable.

Los científicos de los sistemas saben que Sandy y la sequía histórica que lo precedió son síntomas de una falla de diseño de un sistema económico, un sistema diseñado para circunstancias del pasado –planeta enorme, economía pequeña, recursos abundantes, desagües ilimitados– que ya no rigen.

Tomar conciencia de este problema de diseño del sistema significará una crisis existencial para el capitalismo. Nos empujará más allá de lo que sabemos que debemos hacer. En particular, sacudirá las bases de la economía.

Hay cinco desafíos básicos que debemos encarar en la gran transformación del siglo XXI, que va más allá de hacer lo que sabemos que debemos hacer: Establecer límites y monitorear parámetros vitales.

Siguiendo el modelo provisto por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, necesitamos monumentales iniciativas similares para establecer límites y luego seguir parámetros vitales en áreas como la pérdida de biodiversidad, los ciclos del agua y nitrógeno, los contaminantes químicos y otros límites de ecosistemas críticos, lo que Johan Rockstrom denomina “espacio operativo seguro” para la humanidad.

Esos datos deben integrarse en un marco coherente a través de una institución confiable que podría llamarse Reserva Mundial del Ecosistema, como la describió Peter Brown en su obra La relación adecuada: Cómo crear una economía para todo el planeta .

Regenerar los sumideros naturales de carbono Necesitamos un esfuerzo de proporciones bélicas para regenerar los sumideros naturales de carbono del planeta –océanos, praderas, selvas y turberas– cuya salud o deterioro permanente literalmente pone al futuro de la humanidad en la cuerda floja. Como ejemplo, el manejo integral de las vastas praderas del mundo –el segundo sumidero de carbono después de los océanos– promovido por Allan Savory, premio Buckminster Fuller, debe ampliarse para regenerar los 5000 millones de hectáreas mundiales de praderas que sufren la desertificación gradual (emisora de carbono y causante de catástrofes como hambre y guerras).

Aprender de la naturaleza Necesitamos reimaginar productos y servicios, modelos de negocios, cadenas de abastecimiento –de hecho, economías enteras tanto locales como regionales – y el sistema económico internacional, usando los principios de diseño holístico de la naturaleza que sabemos que conducen a la resiliencia.

La bióloga Janine Benyus, autora de Biomimicry ( Biomímica ), ha desarrollado una serie de lecciones de diseño a partir de la naturaleza, que ella denomina principios de vida. Se trata de estrategias probadas de la naturaleza para la sustentabilidad que pueden orientarnos.

Economía de la suficiencia Necesitamos una economía de la suficiencia que no exija un crecimiento exponencial de la producción material a partir de recursos finitos en un planeta cuya escala es inamovible. Esto inevitablemente nos lleva mucho más allá de lo que los economistas denominan externalidades en la fijación de precios, para que nuestros precios nos digan la verdad ecológica: a lo que no tiene precio no se le puede poner precio.

El contexto en el cual debe operar la economía humana incluye límites y bordes, así como el contexto para el pintor incluye los bordes de la tela. Nuestro incipiente reconocimiento de los límites ha empezado a estimular una respuesta creativa sin precedentes en la historia de la humanidad.

Reevaluación del sector financiero Las finanzas en particular están ante un período de reevaluación crucial que revelará su confusión de medios y fines. La expansión exponencial del capital financiero no es sólo un problema de codicia, si bien la codicia es un problema. En un planeta finito que es objeto de estrés, la meta de los enormes retornos financieros sobre un stock de capital financiero hoy cuantioso constituye un principio de diseño con grandes fallas. Comprender las implicancias de esta verdad física requiere el foco de atención de los académicos en finanzas, y no más inmersión en la abstracción financiera.

iEco - 25 de noviembre de 2012