El eterno debate entre solidaridad y caridad

Andrea Conde

 

El 1º de este mes fue furor en las redes el video del papá entrevistado por C5N acerca del tarifazo. El hombre contó que no puede viajar más en bondi porque ya no le alcanza para los alfajores que les lleva a sus tres hijxs todos los días. Esto llegó al Twitter del dueño de Guaymallén que dijo que él le iba a regalar todos los alfajores que quiera. Lxs usuarixs en las redes se emocionaron hasta las lágrimas y salieron a buscar al papá para que le lleguen esos alfajores. El asunto del tarifazo quedó en segundo plano. Que Papá Alfajor trabaja para una empresa del Gobierno de la Ciudad por 300 pesos al día, también. Todo el mundo salió a decir que había que comprarle toda la fábrica de alfajores Guaymallén al dueño, para agradecerle por tan enorme corazón.

A mí toda esta secuencia me deja pensando.

¿Está mal que el dueño de Guaymallén haga una donación a alguien que la necesita? No. 

¿Actitudes como las del dueño de Guaymallén suelen ser excepciones y por eso de hecho suelen ser noticia? Sí. 

¿El dueño de Guaymallén podría proveer gratuitamente a todos los papás alfajor del país para que sus hijxs tengan una golosina diaria? No.

Solidaridad y caridad no son la misma cosa. Cuando se habla de estos conceptos se suele citar el refrán “hay que enseñarles a pescar y no darles el pescado”. Enseñar a pescar es solidario porque lxs autonomiza. Darles el pescado es caridad porque no resuelve el problema de fondo. ¿Por qué entonces se festeja tanto la actitud de un comerciante que le resuelve el alfajor a una persona y sus 3 hijxs en un acto de caridad? ¿Qué pasaba con Papá Alfajor y sus tres hijxs si al dueño de Guaymallén no le llegaba el mensaje o si justo la cronista decidía entrevistar a otra persona? ¿Qué pasa con el resto de lxs dueñxs de fábricas de alfajores, no tienen tele? ¿Y lxs dueñxs de las fábricas de leche? ¿Qué pasa con todos los demás “papás alfajor” que no salieron ayer en C5N?

El refrán del pescado suele ser muy citado por lxs detractores del gobierno anterior en relación a los planes sociales. ¿Está bien que mucha gente deba vivir de ellos? No. ¿Son necesarios para atender una necesidad alimentaria urgente de una gran parte de la población? Sí. La diferencia entre el dueño de Guaymallén y el Estado es que los planes sociales se aplican de manera sistemática a través de normas que van más allá de la voluntad individual de las personas, alcanzando a grandes cantidades de población. Y es justo ahí cuando la caridad deja de llamarse caridad (un acto individual y voluntario) y se convierte en garantía de derechos de las mayorías. El dueño de Guaymallén no puede garantizar derechos. Él dona porque quiere. Cuando quiere. A quien quiere. Y si quiere. Entonces, ¿por qué muchas veces criticamos al Estado por hacer lo mismo que el dueño de Guaymallén pero con mucha más gente? Esto es, por lo menos, muy extraño.

Solidaridad y caridad no son la misma cosa y eso el peronismo lo expresó muy bien. El aguinaldo como derecho universal para lxs trabajadorxs es un ejemplo de eso. Hoy, ante un gobierno que es directamente responsable de que Papá Alfajor gane 300 pesos por día (porque es su empleador), que sistemáticamente perjudica a las grandes mayorías con la suba de las tarifas, y que busca imponer un tope del 15 por ciento a las paritarias cuando la inflación que él mismo genera es mucho más alta, estaría bien no perder el foco. 

¿No será que no nos conviene seguir dejando que nos quiten derechos (poder viajar en bondi) a cambio de migajas (literalmente, migas comprimidas en forma de alfajores)? 

¿Cómo se le enseña a pescar a Papá Alfajor? ¿Será decirle que él mismo puede ser un emprendedor porque puede alquilar todo lo que no usa y que si no gana más es porque no quiere, como hizo el recién electo legislador del PRO Andy Freire? ¿O será decirle que está mal que el Estado le pague 300 pesos por día y que tiene que luchar por mejorar su salario junto con todo el resto de los “papás alfajor” del país que no tuvieron la suerte de salir ayer en la tele, para no tener que depender de las ganas del dueño de Guaymallén?

Solidaridad y caridad no son la misma cosa. Estaría bien que en estos tiempos neoliberales que corren, no lo olvidemos.

- Andrea Conde, Legisladora porteña (Unidad Ciudadana). Militante en Nuevo Encuentro.

 

Página/12 - 5 de febrero de 2018