El Estado no tendría problemas para pagar vencimientos

Clarín

Estudio de la consultora mva macroeconomia.

Fuente: Clarín

Aun asumiendo un escenario pesimista, la relación Deuda pública/PBI tiende a decrecer considerablemente en el tiempo. Es la conclusión a la que arribó la consultora MVA Macroeconomía tras analizar varios escenarios más o menos favorables según el comportamiento de distintas variables económicas.

Los economistas de MVA se apresuran, sin embargo, a aclarar que existe un condicionamiento: "La deuda dejará de ser un problema para la Argentina si la posición fiscal se mantiene en niveles similares a los actuales".

El ejercicio de simulación de la consultora toma un período que llega al año 2012 inclusive. En un contexto al que llama escenario base, el resultado converge a una relación Deuda pública/PBI pró-

xima al 40% desde un 73% en el punto de partida.

En este escenario se supone que la tasa de crecimiento del PBI converge a niveles más bajos que los actuales, el mantenimiento de la posición fiscal y una reducción gradual del poder de compra en el mercado local del dólar estadounidense, que equivale a una apreciación real del peso aunque sin considerar la inflación internacional.

En esas condiciones, la brecha financiera que el Estado debe cubrir luego de utilizar los fondos provenientes de las fuentes fiscal y la asistencia del Banco Central, resulta "sumamente confortable" tanto en términos del PBI como en relación a los vencimientos de capital que operan en el sector privado.

La consultora destaca que la relación entre intereses y PBI no supera el 2,1% en ningún año y que las tasas promedio efectivas de la deuda resultan bajas aun incluyendo en esa cuenta la capitalización de los interes de los bonos Discount y Cuasipar, así como los pagos derivados de las unidades atadas al crecimiento.

La condición más importante para lograr resultados deseables -enfatiza el estudio- es la de "mantener y si fuera posible fortalecer la posición fiscal en el mediano plazo". Otro punto importante es que se podría enfrentar "sin stress" una reestructuración de la deuda que no se presentó al canje, como así también la del Club de París.