El color del Dinero

Silvia Naishtat

Por qué Argentina no fue Australia?, se preguntaron Pablo Gerchunoff y Pablo Fajgelbaum después de investigar a estos países del hemisferio sur, lejos de los centros de poder, que cuentan con abundante tierra fértil, poca población y exportan materias primas. Los autores remarcan que Australia ocupa el décimo lugar en el ranking de ingreso por habitante y Argentina está por debajo del cuadragésimo. En Australia el 20% más rico gana siete veces más que el 20% más pobre y nadie vive con menos de US$ 2 por día. El desempleo es de 5%. En Argentina el 20% más rico multiplica por 18 el ingreso del 20% más pobre y más de 14% de la población vive con menos de US$ 2.

Una hipótesis vincula el despegue australiano al legado británico en contraste con el legado español en la Argentina. También, con el temprano inicio de la democracia en Australia y la solidez de sus instituciones. Gerchunoff apunta que Australia se benefició con las preferencias imperiales británicas. Y marca una diferencia esencial: allá tanto trabajadores como empresarios se acostumbraron a resolver conflictos bajo la tutela del Estado y consideran la equidad distributiva como un atributo nacional.

Los dos compiten con sus carnes, trigo, lana y desde hace poco, en vino. Pero acaba de tenderse un puente desde Sydney. Unas 15 cabañas van a desarrollar la carne de la raza merino además de aprovechar su finísima lana. El socio argentino es Ricardo Fenton y su contraparte australiana, Glendemar Merino.

Con la alemana Expofrut impulsarán la manzana pink lady. De Australia vienen los plantines y desde Río Negro irán al Reino Unido a un precio 40% superior, contó Santiago Rubio de la Australian Trade Comission. Unos 60 ganaderos consiguieron asistencia en genética. Y hasta el INTA Bariloche recibirá animales para producir lana Mohair, demandada en las boutiques europeas.

Si hasta hoy la relación comercial entre ambos países es casi anémica, ¿podrán subir esta vez los glóbulos rojos?

Fuente: Clarín