Documento de Trabajo Nº 69

CEFID-AR

 

El ritmo de crecimiento del PBI en los países en desarrollo alcanzó niveles históricamente elevados desde el año 2003. En ese contexto, América Latina mostró un desempeño más moderado que el de otras regiones. Sin embargo, su producción de bienes y servicios también se expandió sensiblemente más rápido que en las economías desarrolladas. Esto le permitió recortar parcialmente las notables diferencias con estas últimas en los niveles de producto y de bienestar de su población.

Los mecanismos económicos, derivados de la expansión del sistema capitalista de producción a nivel global, que posibilitarían el proceso de convergencia entre países han sido objeto de debates entre los economistas por lo menos desde el siglo XVIII. El paradigma neoclásico, que constituye el soporte teórico de la mayoría de las carreras de grado en la actualidad, soslaya la especificidad histórica que tiene para los países periféricos la existencia de un centro desarrollado. En términos generales, este paradigma concluye que, en ausencia de restricciones al pleno funcionamiento de los mercados, la abundancia relativa de capital en el centro, establece los incentivos de rentabilidad suficientes para que las nuevas inversiones se dirijan a la periferia. Ese aumento en la dotación de capital permitiría, a su vez, un proceso de convergencia con los países adelantados. Sin embargo, la evidencia histórica no parece confirmar sus postulados, tanto por la inexistencia de experiencias exitosas de desarrollo a través de la desregulación generalizada de los mercados, como por la emergencia de países de desarrollo tardío para los cuales el rol del Estado ha jugado un papel determinante (Amsden 2004).

 

Documento de Trabajo Nº 69 CEFID-AR -  mayo de 2015