Documento de Trabajo Nº 68

CEFID-AR

 

Es poco discutible que a lo largo de la segunda etapa de sustitución de importaciones, en el marco del “modelo de dos sectores” y los periódicos estrangulamientos de la balanza de pagos, el endeudamiento externo era una pieza clave para que los organismos internacionales de crédito impusieran, en esos momentos críticos, sus políticas de ajuste en contra de los sectores populares.

Sin embargo, no es menos cierto que la deuda externa fue una variable dependiente de la economía real y específicamente de la expansión industrial en la medida en que permitía garantizar las divisas necesarias para adquirir bienes del exterior en algunos años con déficit comercial internacional. Lo propio cabe con respecto a la fuga de capitales locales al exterior, no solo porque, como ocurría con la deuda externa, sus dimensiones estaban en función de la evolución de la economía real, sino también porque su principal vía de salida eran los precios de transferencia de las importaciones y de las exportaciones.

Tanto la industrialización como el carácter dependiente de la deuda externa y la fuga de capitales revirtieron su comportamiento a partir de la última dictadura militar. Se asistió a un proceso de reversión del proceso de industrialización que culminó en 2001 con una notable destrucción de capital fijo, mientras que tanto la deuda externa como la fuga de capitales se independizaron de la economía real y adquirieron dimensiones impensadas pocos años antes

 

Documento de Trabajo Nº 68 – abril de 2015