Documento de Trabajo Nº 59

CEFID-AR

 

La historia económica revela que los procesos de desarrollo económico de los países son esencialmente únicos o idiosincráticos; encontrar el modo específico de llevarlo adelante y concretarlo es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan todos los países periféricos.

En líneas generales, se puede dividir a estos desafíos en dos grandes grupos: por un lado, los vinculados a lograr un crecimiento sostenido en el largo plazo, minimizando las fluctuaciones y la ocurrencia de crisis periódicas, y, por el otro, aquéllos vinculados a consolidar y profundizar los senderos de crecimiento y a maximizar la equidad en la distribución del excedente económico generado.

Argentina se encontraba a comienzos del presente siglo atravesando la crisis económica y social más importante de su historia, con una caída del PBI del orden del 25% en tres años y niveles de desempleo y pobreza que rondaban el 25% y 50%, respectivamente. Luego del colapso y abandono del régimen de paridad cambiaria se ha logrado recorrer, desde el 2003 hasta finales de 2011, un sendero de crecimiento económico tan dinámico como inédito. Una de las características más salientes del actual proceso es que, por primera vez desde el abandono del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, el sector manufacturero ha crecido (sobre todo los primeros años de la post-convertibilidad) a tasas anuales promedio superiores al agregado de la economía; de cualquier manera, dicha dinámica ha sufrido algunas fluctuaciones y, en particular, ha exhibido un menor ritmo desde 2008.

 

Documento de Trabajo Nº 59 – julio de 2014