La revolución del ajuste y el miedo

En términos económicos, los primeros 100 días del Gobierno de Mauricio Macri serán recordados por su abrupta contracción de la demanda interna. Para lograrla echó mano tanto a las políticas cambiaria (devaluación) y monetaria (menor emisión, suba de tasas de interés) como fiscal (echando trabajadores del Estado, avalando despidos en el sector privado y recortando subsidios). Estos ajustes se deben en parte a los desbalances acumulados en los últimos años del kirchnerismo (dólar y tarifas atrasadas, inflación elevada, crecimiento y empleo estancados) pero en buena medida se originan en una concepción ideológica de lo que el Estado “debe hacer”.

La tormenta bancaria que se aproxima

Los grandes bancos europeos son el eslabón más débil de la crisis que se avecina. Después de haber recibido la suma astronómica de 661 000 millones de euros desde 2008 en ayudas públicas, los bancos están descapitalizados (una parte de sus activos vale menos de lo declarado o, en otras palabras, es tóxico) y tienen dificultades para pagar sus pasivos a corto plazo.

Los gráficos siguientes indican los síntomas más notorios de esta dificultad.

Faltan los dólares para empezar la fiesta

El candidato Mauricio Macri lo reiteró varias veces en el tramo final de la campaña para las elecciones presidenciales: el país no tiene problemas de divisas, le sobran divisas por sus excedentes exportables. Sólo hacía falta remover “el cepo cambiario” para que los exportadores “pudiesen vender, porque a este dólar que no existe, nadie puede cubrir los costos”, resumía. El dólar inexistente era el oficial en torno de los 9,50 pesos, corrían las últimas semanas de octubre, primeras de noviembre, y cada vez más claramente la idea de Macri Presidente se asociaba a una megadevaluación y quita de retenciones al agro, para que “los exportadores traigan los dólares”.

Construir una crisis

La conjunción de diagnósticos negativos exagerados acerca de las variables económicas que dejó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con afirmaciones falaces sobre el impacto de las primeras medidas económicas difundidas por el equipo liderado por el ministro Alfonso Prat-Gay y la insólita eliminación de todos los indicadores estadísticos del Indec-Todesca, facilitan el maquillaje u ocultamiento del extraordinario ajuste sobre el salario y las jubilaciones del gobierno de Mauricio Macri. La fábula de la crisis para justificar medidas regresivas de la distribución de la riqueza no es sólo un recurso de marketing electoral o de la gestión de gobierno, sino que está respaldada por documentos teóricos de economistas. Esas investigaciones académicas postulan la necesidad de una crisis para poder avanzar en profundas reformas regresivas en términos sociales. Y si no se presenta la crisis, como fue el intento fallido del establishment durante el año pasado, la tarea es construir el sentido de la existencia de una crisis o, en forma más fulminante, instrumentar medidas (megadevaluación, tarifazo, shock inflacionario, despidos) para provocar una crisis culpando de ella a la herencia recibida.

Historia crítica del Fondo Monetario Internacional

El autor pone en tela de juicio la actual utilidad del Fondo Monetario Internacional (fmi) ante la presencia de reiteradas crisis en la esfera financiera. El fmi que surgió en 1944 con el objetivo de mantener la estabilidad del sistema financiero, las circunstancias que dieron pie a su creación han cambiado y lejos de robustecerlo se ha ido diluyendo en los últimos 15 años por problemas de transparencia en sus operaciones y una crisis de credibilidad por la manera en que su director ejecutivo es electo.

UE: La tormenta de Schäuble en el horizonte

La crisis de Europa enfila su fase más peligrosa. Después de obligar a Grecia a aceptar otro acuerdo de rescate de los de “prolongar-y-fingir”, se trazan nuevas líneas de batalla. Y con una afluencia de refugiados que deja al descubierto los daños provocados por perspectivas económicas divergentes y un desempleo juvenil por las nubes en la periferia de Europa, las ramificaciones son ominosas, tal como han dejado claro recientes declaraciones de tres políticos europeos: el primer ministro italiano, Matteo Renzi, el ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, y el ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble.

Los migrantes traen beneficios

Después de que la tormenta “inmigrantes” ha hecho estragos en la sociedad europea con la foto del niño sirio muerto en una playa, y que al mismo tiempo ha provocado la reacción negativa de políticos y grupos conservadores que argumentan peligros para la estabilidad económica y la seguridad, resulta que algunas estadísticas europeas y análisis de economistas demuestran que los inmigrantes son beneficiosos para el Viejo Continente. Es más, que Europa los necesita sí o sí para la sobrevivencia de muchos de sus parámetros económicos y sociales.

¡El horror, el horror!

“Perdóneme, he padecido tanto tiempo en silencio… en silencio… ¿Estuvo usted con él… hasta el fin? Pienso en su soledad. Nadie cerca que pudiera entenderlo como yo hubiera podido hacerlo. Tal vez nadie que escuchara…”

“Hasta el fin”, dije temblorosamente. “Oí sus últimas palabras…” Me detuve lleno de espanto.

“Repítalas”, murmuró con un tono desconsolado. “Quiero… algo… algo… para poder vivir.”

La reacción ante el drama de los refugiados: una puesta a prueba para nuestra humanidad

La Gran Muralla china, las murallas de Roma y de cualquier otra ciudad del Medievo, la Línea Sigfrido, la Línea Maginot, el Muro atlántico… Las naciones (imperios, dictaduras o democracias) han empleado cualquier cordillera y río para mantener alejados a los ejércitos extranjeros. Ahora nosotros, los europeos, tratamos a las masas empobrecidas y hacinadas, los realmente inocentes de Siria e Irak, Afganistán y Etiopía, como si se tratasen de invasores foráneos decididos a arrebatar y someter nuestra soberanía, nuestra patria, nuestra fecunda y apacible tierra.