La comunicación popular es el camino

Golpear a todo lo que mínimamente huela a democratización de la comunicación -eje estratégico para superar las asimetrías existentes y desmonopolizar la palabra en beneficio de un mayor pluralismo y diversidad-, parece ser una de las prioridades de los gobiernos de derecha, legítimos e ilegítimos, en la región.

De un plumazo y de entrada de juego, Mauricio Macri, al asumir su mandato en Argentina, vía decreto ejecutivo prácticamente desarma la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para proteger al puñado de monopolios mediáticos que gravitaron en su elección.

"La creación de Telesur demostró que podemos tener una mirada latinoamericana propia"

Aram Aharonian trabajó con Eduardo Galeano, Rodolfo Walsh, Paco Urondo, Juan Gelman y Miguel Bonasso, entre otros muchos.

En ocasión del Día del Periodista, la Agencia​ de Noticias Prensa Armenia entrevistó al periodista uruguayo y fundador del canal TeleSur, para hablar sobre su nuevo libro "La internacional del terror mediático. Vernos con nuestros propios ojos", en el que aborda el rol de los medios y el periodismo desde una perspectiva latinoamericana.

Retos de la era digital para América Latina y el Caribe

Son destacables los avances registrados por América Latina y el Caribe en la última década en el camino de la integración regional, bajo los nuevos parámetros de autonomía, soberanía y cooperación, con aciertos significativos, sobre todo en el plano político y en materia de defensa. Por lo mismo, llama la atención que la comunicación sigue siendo un tema relegado, siendo que esta era de la comunicación digital implica retos clave para la soberanía y la autonomía, como también para afianzar la participación ciudadana.

Al hablar de comunicación, no me refiero únicamente a lo mediático, pues hoy, no solo gran parte de las áreas del quehacer humano se están reorganizando en torno a la comunicación y las tecnologías digitales, sino que a la par, y en forma acelerada, se están reconfigurando las relaciones de poder mundial.

Bases mediáticas en América latina: un problema de seguridad regional

¿Cómo hay que decirlo? Hoy se comportan como un ejército golpista cada día más coordinado, más veloz y más ubicuo. Son el ariete de las avanzadas invasoras y tienen impunidad absoluta para mentir, en toda escala, incluso con argumentos aberrantes que desafían a toda cordura y a toda justicia. Y una de sus "mercancías" más logradas consiste en hacernos creer que son invencibles y que debemos agradecerles que nos desestabilicen, nos exploten y nos engañen. Ya se ha repetido hasta el cansancio, ya se los ha denunciado en uno y mil foros, los daños están a la vista y los peligros de sus ataques son terriblemente costosos.

¡Todos fichados!

Nos lo temíamos. Y tanto la literatura (1984, de George Orwell) como el cine de anticipación (Minority Report, de Steven Spielberg) nos habían avisado: con los progresos de las tecnologías de comunicación todos acabaríamos siendo vigilados. Claro, intuíamos que esa violación de nuestra privacidad la ejercería un Estado neototalitario. Ahí nos equivocamos.

Mientras no se recupere la información como bien público no habrá plena democracia: Juan Carlos Monedero

El sistema capitalista imperante utiliza los eufemismos para ocultar la realidad. Lo que busca en definitiva es "hacernos idiotas, para lo cual hay gente trabajando en ello en los tanques de pensamiento del neoliberalismo", afirma el sociólogo y politólogo español Juan Carlos Monedero.

Tecnologías de comunicación, usos sociales y desigualdades

Es imposible dejar de reconocer que las tecnologías tienen cada vez más influencia en los procesos comunicacionales, culturales, educativos, económicos y políticos. Analizar críticamente las mutaciones y contradicciones de la era digital contribuye a rechazar la naturalidad con que algunos abordan el hecho de que las tecnologías están lejos de disolver las diferencias de accesos y usufructos de informaciones, conocimientos e innovaciones.

La verdad es que los beneficios de la expansión tecnológica no son distribuidos de manera igualitaria, porque dependen de condiciones socioeconómicas y culturales marcadamente desiguales. Las técnicas avanzadas son apropiadas por grandes empresas e actores privilegiados que disponen de poderío financiero, capacidad industrial y redes globales de distribución. Todo eso facilitado por las desregulaciones y privatizaciones neoliberales de las últimas décadas.