De nuevo sobre la burguesía nacional

La burguesía nacional se ha puesto, nuevamente, de moda en estos días. En rigor, bastó que el presidente de la Nación mencionara su interés por consolidar ese grupo social para que se lanzara un debate amplio sobre un tema que había “quedado debajo de la alfombra” en los aciagos años ´90. Ese olvido era explicable cuando la prioridad de la política económica se volcaba a la especulación financiera y el aliento sin límites al ingreso y salida de divisas en el país. Era explicable, también, debido a que buena parte de la opinión pública había perdido su entusiasmo por esa burguesía local desde fines de la década de los ochenta; las experiencias concretas y desafortunadas que experimentó la sociedad frente a algunos de los mayores empresarios y ejecutivos locales fueron determinantes en ese sentido. Pero ni la desilusión ni la moda son buenos consejeros.

Expansión económica y sector externo en la Argentina de los años 2000: balance y desafíos hacia el futuro

Desde 2003, la economía argentina experimentó una fase de crecimiento acelerado sin precedentes, donde el crecimiento coexistió con una significativa acumulación de reservas y un persistente (aunque decreciente) superávit de cuenta corriente externa. Uno de los factores decisivos del crecimiento fue la vigorosa expansión del consumo privado, que creció a una tasa media anual del 7,75% entre 2003-2011.

Una parte significativa de este crecimiento del consumo privado estuvo vinculada a la mejora de los salarios reales y a la reducción del desempleo. El otro factor de impulso autónomo al consumo privado fueron, sin dudas, las significativas transferencias sociales que el gobierno implementó desde 2007 en adelante.

El sector financiero en el sistema economico

"Cuando escucho a los monetaristas hacer sus interpretaciones, que culminan con propuestas justamente contrarias a las necesarias en el sistema económico, me da la impresión de que ello está motivado en que en la realidad diaria, siempre lo monetario se enfrenta a lo real, transitando precisamente en sentido contrario. Quien ve las cosas desde lo monetario las ve comportarse exactamente a la inversa de como en verdad son."

Mal ejemplo

Cuando el Gobierno dispone medidas económicas de trascendencia genera corrientes de apoyos y rechazos en el momento álgido del debate sobre sus implicancias inmediatas. La expropiación de acciones de YPF fue uno de esos casos. Para algunos ha sido el camino de recuperación de la soberanía energética, y para otros, el avasallamiento de la propiedad privada. Existen costos y beneficios visibles que involucran a protagonistas directos de una iniciativa tan importante. Si sólo fuera eso, la cuestión sería bastante manejable en términos políticos y económicos. Sin embargo, existen impactos no visibles que exceden el hecho en sí, pues alteran relaciones de poder en la economía.

Cacerolazo modelo 2012

El jueves salieron nuevamente miles de argentinos a las calles de Buenos Aires y de muchas ciudades de las provincias. La convocatoria, por los medios informáticos, fue apoyada por sectores de poder en situación de confrontación con el gobierno nacional. Los cacerolazos siempre remiten a 2001-2002, no obstante consideramos que, más allá de cierta estética de personas formando mareas humanas por las calles, no hubo nada en común. Más bien, a nuestro juicio, hubo ciertas similitudes organizativas y de composición social con los cacerolazos y marchas que acompañaron el conflicto del campo en 2008. En los dos casos (2008 y 2012) en el vértice superior del conflicto, si se nos permite esta imagen, aparecen sectores empresariales nacionales de gran capacidad económica confrontando por demandas corporativas con el Gobierno. En 2008, fue la Mesa de Enlace (la Sociedad Rural Argentina fue su símbolo); en la del jueves, en el vértice estaban los grandes medios de comunicación con su conocida demanda. En ambas, además, todo el arco opositor político apoyó a quienes protestaban. Y en tercer lugar, entre ese vértice de poder y los miles y miles de personas que salieron no se puede registrar con seriedad una conexión directa en la convocatoria.

Tanto en 2008 como el jueves marchó una importante cantidad de ciudadanos que votaron en forma diferente, que pertenecen a esa abigarrada clase media argentina que va desde un vendedor ambulante de baratijas importadas de China, que manda a sus hijos a una escuela privada, hasta empresarios, comerciantes o profesionales. En 2008 todos se sentían aunados por “un campo” que remitía al utópico (y pasado) trabajo sobre la tierra y a personajes que supuestamente hablaban con un lenguaje sencillo (a diferencia del poder). El jueves no había un signo unificador más allá del malestar con el Gobierno, pero la cuestión de la comunicación, de las palabras, estaba presente.

Todo es de acuerdo al color del cristal con que se mira

La vigencia de distintos enfoques, no siempre expuestos con la rigurosidad necesaria, han hecho bastante difícil al lector no especializado sobre aspectos básicos de la situación y política económica, adoptar con fundamentos una posición propia sobre ciertas facetas que le incumben en muy alta medida. Esta situación es bastante frecuente en el ámbito de las Ciencias Sociales pues no son exactas y permiten asumir diversas posiciones, según los principios liminares a que se adhiera; sea racionalmente o por mera intuición. Es lo que está sucediendo actualmente en la valoración del programa de desendeudamiento que viene cumpliéndose.

Para una teoría integral de la hegemonía. Una contribución a partir de la experiencia latinoamericana.

A partir de fenómenos sociales recientes en América latina el artículo discute la posibilidad de readecuar algunas herramientas conceptuales del pensamiento de izquierda sobre la base de la obra de Antonio Gramsci. En este sentido, es sugerido el tratamiento de la teoría gramsciana de la hegemonía como “Teoría integral”, proponiendo un particular entramado teórico desde la elaboración del comunista italiano.

Medio siglo apuntando al cielo

En la época de oro del tango, un tema interpretado por Carlos Gardel afirmaba que llegar a los cincuenta años significaba haber vivido un lapso más que suficiente para enfundar la mandolina en las lides amorosas. Los irónicos versos la emprendían contra un tal Cipriano, a quien invitaba a retirarse a cuarteles de invierno.

No fue Gardel sino la ortodoxia económica y las errantes políticas científicas y tecnológicas de los años noventa las que intentaron mandar a cuarteles de invierno al Centro de Experimentación de Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados, conocido como Celpa 1 o Celpa Chamical. Un centro que –desafiando los poéticos mandatos gardelianos y las más prosaicas políticas neoliberales de los noventa– llega a sus cincuenta años sin ninguna intención de enfundar la mandolina y, por el contrario, renueva actualmente su histórica vigencia de la mano de un creciente apoyo estatal a la actividad aeroespacial argentina.

UN CLUB PARA POCOS

Hace cincuenta abriles –tangueramente hablando– el juego de la Guerra Fría sacudía el tablero geopolítico mundial con periódicas escaramuzas de diferente tenor. Una de las movidas clave de ese riesgoso juego era el desarrollo de la actividad aeroespacial, un terreno en el que la Unión Soviética parecía perfilarse como la casi segura ganadora. El gigante comunista había tomado ventaja en la carrera espacial frente a los EE.UU. por medio de sucesivos golpes, como lo fueron la colocación en 1957 del primer satélite artificial en órbita, el Sputnik, y la proeza de Yuri Gargarin, el primer humano que realizó un viaje espacial en 1961.

Nueva carta abierta: La diferencia

1. El actual gobierno mantiene una diferencia que se hace notoria cuando crece la espesura de hechos que son portadores de cierta turbación y ambigüedad. Pero en las innumerables tensiones de la hora, permanece siempre un sentido decisorio ligado a un círculo efectivo de protección de las grandes reformas introducidas en la vida social, en la economía de los sectores populares, en las acciones que involucran al Estado asumiendo responsabilidades colectivas indelegables. Y, desde luego, en el tejido de la memoria nacional, como lo demuestran los juicios que siguen ensanchando las fronteras de la democracia activa, hijos del hiato que significó la decisión de que los símbolos del terrorismo de Estado caigan de las paredes del Colegio Militar en donde superponían la historia aciaga del pasado con las historias nuevas que debía vivir el país.

Retrato de un joven economista: La evolución de las opiniones de Raúl Prebisch sobre el ciclo económico y el dinero, 1919-1949

En este artículo se analizan los aportes menos conocidos de Raúl Prebisch a la teoría económica, relacionados con el ciclo económico y claramente influenciados por la experiencia argentina. Su pensamiento se funda en la naturaleza común del centro y la periferia del ciclo como un fenómeno unificado y -lejos de rechazar por completo la teoría ortodoxa- desarrolla algunos elementos de lo que se convertiría en una posición más keynesiana. Mucho antes de que los planes de Keynes y White se plasmaran en el acuerdo de Bretton Woods, Prebisch se preocupó especialmente del manejo de la balanza de pagos y la necesidad de contar con controles de capital como una herramienta de gestión macroeconómica. Así, desarrolló varias ideas que aún resultan útiles para entender las fluctuaciones cíclicas en la periferia y se mostró más interesado en la capacidad de aprovechar los ciclos de auge para mantener un crecimiento económico sostenido.