Agricultura familiar, producción y alimentación para la vida

Declaraciones de la Facultad de Agronomía-UBA, de esta Cátedra de Soberanía Alimentaria, otras Facultades y Universidades y  del "Foro de Universidades para la Agricultura Familiar", destacan el rol de la Agricultura Familiar, y el que podría desempeñar si hubiera una política de Estado que terminara con una histórica discriminación negativa. No es el único sector de nuestro país en crisis, o  que sobrevive en crisis permanente,  pero es clave para un desarrollo  que priorice el trabajo,  el cuidado de los bienes comunes y  la vida de todos.

La agricultura familiar, campesina e indígena no es  un sector "descartable" ni un problema; tiene sí una problemática compleja y diversa, como la expresan  sus organizaciones. Agudas situaciones coyunturales,   o las demandas sociales,  hacen evidentes viejos problemas,  que requieren intervenciones urgentes del sector público.

Hay derechos a los que todos debemos tener acceso: a la salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo decente, a la información, a la justicia imparcial, a la alimentación sana...aunque son muy distintas las posibilidades de poder satisfacerlos.  A los agricultores familiares  les resulta muy difícil  acceder a algunos de esos derechos.

El retaceado presupuesto de las instituciones de Ciencia y Técnica  no es ajeno a esta problemática, como denunció el 30/09/2016 el "Grupo de Ciencia y Tecnología  Argentina"

Los  agricultores familiares tienen derecho a la asistencia técnica y la imprescindible investigación de apoyo.  Los que trabajan la tierra con sus familias y  tienen pocos recursos  dependen cada vez más de los que vienen a traerle  "paquetes tecnológicos" que los enferman, les quitan autonomía, los hacen esclavos de los mercados,   empobrecen y  expulsan de la tierra. No hay políticas neutras y  tampoco  tecnologías neutras; la asistencia técnica tampoco es neutra.

 En el caso del "Area Hortícola" que rodea a Buenos Aires  -la principal del país-  y de los  cientos de pequeños productores familiares que allí trabajan, una asistencia técnica adecuada tiene que tener en cuenta no solo la producción, sino también el cuidado del ambiente,  la salud de productores y  consumidores de los alimentos generados. Hay que producir  sin venenos y sabemos cómo hacerlo; miles de consumidores de  ferias y grupos de consumo  organizados lo valoran y agradecen.

El apoyo del Estado a la transición agro-ecológica es un derecho de los agricultores y de todos los consumidores;  la falta de planificación del "Area Hortícola" y  de políticas de apoyo al cambio productivo  y al cuidado de los alimentos es una grave irresponsabilidad que nos afecta a todos. Muy tímidamente algo se había empezado a hacer.

De los agro-químicos a la agro-ecología, es un desafío urgente;  no alcanza con buenas intenciones,  algún programa o proyecto. Necesitamos políticas públicas que articulen organismos del Estado, Universidades y organizaciones de productores y consumidores en una estrategia de mediano-largo plazo. La transición a la agro-ecología no se da de un día para otro,  porque otro modelo productivo no es posible sin cambio de ideas y de valores.

 En 2016 se está abandonando  la línea de trabajo  que con muy contados técnicos y mínimos recursos se logró poner en marcha en apoyo a la transición agro-ecológica en el "Area Hortícola";  la Secretaría de Agricultura Familiar despide  a sus técnicos y abandona sus proyectos; Cambio Rural II (Min. de Agroindustria-INTA)  también lo está haciendo. La supuesta falta de recursos,  el desconocimiento, "internas", excusas burocráticas o prejuicios no pueden justificar el abandono de procesos de transición tan necesarios y con tan alto impacto económico, ambiental y social.

Invitamos  a los responsables a que convoquen a las instituciones, organismos con actuación en el "Area Hortícola", representantes de productores y de los consumidores para evaluar la actual situación de la tierra, la producción y comercialización de alimentos, a fin de   planificar una acción de conjunto que priorice los intereses de toda la sociedad. 

Se debe garantizar en tanto la continuidad del vínculo directo productores - consumidores,  a fin de lograr una producción más natural y  abaratar precios, favoreciendo  el mayor  acceso  a alimentos más sanos. Para ello es imprescindible mantener a los técnicos que están acompañando este proceso - quienes suman a sus conocimientos y experiencia el diálogo permanente con los agricultores y el compromiso con el bien común-  facilitándoles los recursos que dignifiquen su trabajo.

 

CAlisa-Fauba - 1 de octubre de 2016