El verano de 2007 fue cosa común y corriente. Tony Blair había dejado de ser primer ministro a finales de junio y su sucesor, Gordon Brown, disfrutaba de un período de luna de miel. Era un año sin Mundial de fútbol ni Olimpiadas.
Luego, el 9 de agosto, llegaron informes de que los bancos centrales se habían mostrado activos en los mercados. The Guardian afirmó que su actuación implicaba bombear miles de millones de libras en el sistema financiero para calmar los nervios en medio de los temores de una contracción del crédito. Lo que desencadenó el pánico fue la decisión del BNP Paribas de bloquear la retirada de tres hedge funds, debido a lo que denominó una completa evaporación de la liquidez. Un portavoz del banco describió la medida como una cuestión técnica temporal.
Hablar de respuestas a la crisis del capitalismo global y alternativas requiere un análisis de la naturaleza de esta crisis. Por cierto, es una crisis sin precedentes, por su magnitud, su alcance global, por el grado de agotamiento ecológico y social. Es una verdadera crisis de civilización y nos exige analizar el sistema capitalista, el cual se ha ido transformando en las ultimas décadas, pasando a una etapa superior, una etapa transnacional o global. No podemos cambiar lo que no entendemos.
Algunos de los principales bancos y empresas financieras estadunidenses, entre ellos Wells Fargo, Bank of America, Citigroup, American Express y Western Unión, han lucrado durante años con el lavado de fondos provenientes del narcotráfico y sólo pagan multas mínimas, sin que ningún ejecutivo sea encarcelado cuando las autoridades logran detectar el negocio ilícito. La lógica del capital.
El crecimiento de las ventas de las obras de Keynes, John Kenneth Galbraith y Carlos Marx revela la creciente preocupación por encontrar respuestas que no brinda la ortodoxia económica a la crisis internacional. Aunque se trata de un fenómeno de ciertos círculos académicos, empezaron a proliferar cursos sobre teoría marxista dictados en universidades de todo el mundo. El investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Juan José Martínez Olguín, recurrió al arsenal marxista para descartar las difundidas tesis de financiarización y la teoría del subconsumo como hipótesis explicativas del desencadenamiento de la crisis mundial.