En esta sección nos proponemos incluir periódicamente materiales inéditos o de escasa circulación que puedan ser útiles en la caja de herramientas de cualquier investigador
Tal vez una de las cuestiones más importantes que se discuten en este curso de desarrollo económico tiene que ver con las perspectivas metodológicas de la economía. El tema no sólo está en el centro de las diferencias entre la economía neoclásica (o corriente principal) y las perspectivas heterodoxas y críticas, sino también está en la base de las dificultades que enfrenta la teoría neoclásica en relación al desarrollo. Este último problema fue expresado con claridad por Paul Krugman, cuando explicó por qué la teoría neoclásica –la única que, en su opinión, merece el título de “ciencia”– no ha podido sentar los fundamentos de una teoría sobre el desarrollo.
El objetivo de este trabajo es presentar una visión alternativa al enfoque monetarista / exógeno de la oferta monetaria. El análisis macroeconómico descansa en la noción de que el dinero puede ser tratado en forma exógena. Presentamos una visión alternativa, para una economía moderna y abierta. La oferta de dinero se genera en forma endógena, por las necesidades de liquidez de los capitalistas para producir y por la decisión de los bancos de prestar.
En las economías contemporáneas, el dinero y los precios están vinculados con la marcha de la producción como así también con sus contradicciones. De acuerdo a Taylor, existen dos tipos distintos de inflación. Uno de ellos es la inflación por exceso de demanda que ocurre cuando la producción se encuentra en el límite de la capacidad instalada. El otro modelo es el estructuralista, que analiza los aumentos de los precios cuando existe capacidad instalada disponible. La inflación estructural se origina en las condiciones mismas de la producción y en los conflictos entre las clases sociales. Expresado de otra manera, el alza de precios puede originarse en el mercado del producto o en el mercado de trabajo. Gigliani nos exige con este trabajo pensar en la inflación y en las causas estructurales de la misma.
En los últimos años la economía ortodoxa ha venido sosteniendo que la conversión de casi todas las formas de deuda en activos negociables, que permiten la dispersión del riesgo, es una garantía de estabilidad del sistema financiero. El “corazón” de la estructura bancaria y financiera internacional había atravesado las sacudidas con daños despreciables, gracias a la red de seguridad, tejida por las más sofisticadas e ingeniosas de las ingenierías financieras, validando dicha tesis. Sin embargo la actual crisis financiera socava esta tesis ortodoxa, repercutiendo en la economía de Estados Unidos, donde existe un peligro concreto de recesión global. Y comienza a extenderse a otros centros financieros.