Este trabajo se centra en las distintas maneras en las cuales un lector–profesor de historia aborda el conocimiento histórico. Esos diferentes modos de abordarlo (informativa, operativa y estratégica) están presentes tanto en el momento de la lectura de los textos historiográficos como en el de la enseñanza del conocimiento que es su fruto. Así, la noción de abordaje se presenta como el eje tanto de la producción de sentido para la lectura de un libro de historia como de la configuración de los modos en que los contenidos de enseñanza son presentados a los estudiantes. Finalmente, es su condición de herramienta de análisis para la práctica de la enseñanza la que le permite dirigir una mirada renovada y más profunda a distintas situaciones relacionadas con la práctica de la enseñanza de la historia, que van desde la planificación de una clase o un curso hasta la comprensión de encuentros y desencuentros con los estudiantes en el plano de la ejercitación y la evaluación.
La coyuntura educativa se encuentra atravesada por el fracaso de la paritaria entre el gobierno nacional y los sindicatos docentes. Estos últimos rechazaron la propuesta de aumentar progresivamente el salario mínimo de 2800 a 3416 pesos. Los dirigentes sindicales calificaron de “insuficiente” al incremento salarial y el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, sostuvo que el ofrecimiento tuvo “en cuenta las posibilidades del gobierno nacional, las demandas salariales y las capacidades provinciales”. El titular de la cartera educativa planteó que los dirigentes sindicales “no terminaron de entender la paritaria, cuyo objetivo es fijar el salario del cargo testigo; un mínimo cobrado por una proporción menor de un 8 por ciento”.
La última semana de enero se conmemoró en La Habana, patrocinado por la Unesco, el 160 aniversario del nacimiento de José Martí, sobre el equilibrio del mundo.
La historia de América Latina es rica en líderes sociales que encarnaron, en sus ideas y actitudes, utopías libertarias. Sin embargo son raros los que, si por milagro resucitaran del sepulcro, verían aplicados efectivamente sus sueños y proyectos. Uno de ellos es José Martí, que vería en la Revolución Cubana, que su sacrificio no fue en vano. José Martí murió con las armas en las manos, en 1895, defendiendo la emancipación de Cuba del dominio español.
Toda cultura se expresa a través de sus discursos específicos. Este obvio axioma nos lleva a otro, consecuente y, por ello, de similar grado de obviedad: cada uno de esos discursos está obligado a funcionar en la confrontación directa, inmediata, sintáctica, que el entorno social le condiciona. La sintagmática de su funcionalidad se imbrica, sin embargo, en un ámbito de codificación en que los signos deberán redimensionarse de acuerdo con las marcas comunicativas de la semiósfera social.
Es extraño que una especie que lleva un millón de años en este planeta, que hace cuarenta mil años inventó el lenguaje y el arte, que hace quince mil ya construía poblados, que hace diez mil en Ecuador y en Mesopotamia cultivaba la tierra para obtener alimentos, que hace nueve mil empujaba ganados por el África, que hace seis mil ya tenía ciudades, que hace cinco mil ya andaba sobre ruedas, que hace cuatro mil quinientos producía seda con los capullos de los gusanos, guardaba reyes en pirámides y sistematizaba alfabetos, que hace cuatro mil años ya levantaba imperios, todavía tenga que preguntarse cada día cómo educar a la siguiente generación.
Casi todas las culturas anteriores supieron transmitir sus costumbres y sus destrezas, porque sus filosofías y religiones siempre creyeron en el futuro; pero en nuestro tiempo cunde por el planeta una suerte de carnaval del presente puro que menosprecia el pasado y desconfía del porvenir.Tal vez por eso nos atrae más la información que el conocimiento, más el conocimiento que la sabiduría. Los medios se alimentan de esa curiosa fiebre de actualidad que hace que los diarios sólo sean importantes si llevan la fecha de hoy, que los acontecimientos históricos sólo atraigan la atención mientras están ocurriendo: después se arrojan al olvido y tienen que llegar otras novedades a saciar nuestra curiosidad, a conmovernos con su belleza o con su horror.