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La protesta social en la Argentina en la década del noventa
Viejo gremialismo rural, nuevos problemas: La FOTIA y UCIT en el Tucumán Cañero
Publicado el 17/7/2006 16:20:00 (4796 Lecturas)

Pablo Barbetta
Daniela Mariotti

1. Introducción
Las tendencias inmanentes al proceso de globalización, que se profundizaron durante la última década del siglo XX, impactaron sobre los agentes de la actividad azucarera de la provincia de Tucumán, determinando la culminación de una extensa historia de regulación y proteccionismo estatal. Este proceso se llevó a cabo dentro de la actividad, a través de la aplicación de una política económica desregulada, plasmada en: la eliminación de los cupos de producción de azúcar y de fijación del precio de la caña; la eliminación de las cuotas de abastecimiento del mercado interno y la obligación de exportar azúcar; el otorgamiento de permisos para la importación de bienes de capital sin pago de aranceles; la disolución de la Dirección Nacional del Azúcar y todo ente regulador; la privatización de la línea ferroviaria a Tucumán, produciendo como consecuencia la contracción y crisis de la producción cañera.

La estructura social agraria de Tucumán, como consecuencia de las políticas de reforma, sufrió un proceso de transformación evidenciable en la disminución de la cantidad de un 25% de productores cañeros entre 1988 y 1996; en el crecimiento de los familiares capitalizados y en la concentración de la producción de los empresarios. Por otro lado se produjo la expansión de la mecanización de la cosecha, que implicó una merma en la cantidad de trabajadores de surco. En la actualidad se calcula que el número de trabajadores permanentes y transitorios ocupados en la etapa agraria ronda los 15.000, mientras que antes de 1991 las estimaciones realizadas por los dirigentes sindicales, duplicaban dicho número y unas décadas atrás las mediciones más confiables trepaban los 40.000 trabajadores. Este acomodamiento estructural implicó no sólo una disminución en la rentabilidad del sector, lo cual produjo grandes endeudamientos de los pequeños y medianos productores, sino también situaciones de exclusión, desempleo e indigencia. Por otro lado, las negociaciones y acuerdos comerciales que comenzaron a establecerse, durante la década, con los países limítrofes, bajo el marco del convenio MERCOSUR, agudizaron las problemáticas de los productores cañeros y trabajadores de surco y de los ingenios.

A lo largo de estos años fue componiéndose un escenario de visibles disonancias entre los intereses de los diversos agentes del complejo azucarero y los intereses del gobierno nacional. En la constitución de dicho escenario, han convergido por un lado, las acciones de protestas (tractorazos, cortes de ruta, movilizaciones, etc.) y los distintos mecanismos de negociación de los productores cañeros, cooperativas, los trabajadores del surco, y las organizaciones representativas de dichos agentes y por otro, el desarrollo de estrategias diferenciales de subsistencia, como las migraciones, combinaciones de actividades y ocupaciones.

Este trabajo intenta comprender las estrategias desarrolladas por dos importantes organizaciones del complejo azucarero: la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) y la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA), para la defensa de sus intereses. Haremos hincapié en las acciones de protesta que despliegan ante la aguda crisis que ha originado la aplicación del modelo neoliberal en el sector.

Focalizaremos nuestro análisis en los años 1997-2000, ya que se combina una crisis en la actividad azucarera con la emergencia de un ciclo de protesta a nivel nacional, como se demuestra en este libro, y un cambio en la estructura de oportunidades políticas.

Nos interesa particularmente reconstruir el sentido que le otorgan los miembros y dirigentes de las organizaciones, a la protesta, por lo cual hemos elegido el enfoque orientado al actor. Éste enfatiza las formas en que las condiciones exteriores entran en los mundos de vida existentes de los individuos y pasan a formar parte de los recursos y limitaciones subyacentes a las estrategias de los actores. Esta concepción privilegia el hecho de que los procesos sociales sean constituidos por un collage de prácticas locales que reflejan las formas únicas en que múltiples identidades coexisten, se interpenetran o entran en conflicto con otras (Verschoor, 1992). Los procesos sociales en marcha, son resultados de tendencias "macro", pero también de traducciones que los sujetos realizan de tales tendencias. Estructura y sujeto, estructura como medio pero también como resultado de la acción. El antropólogo rural Norman Long sostiene que "... las prácticas locales incluyen representaciones del nivel macro, y están delineadas por escenarios distantes en el tiempo y en el espacio, pero esos fenómenos macro sólo son inteligibles en contextos concretos. En otras palabras, ellos se asientan en los significados que hombres y mujeres les asignan en sus experiencias y dilemas cotidianos" (Long, 1992: ).

El modo en que los actores representan discursivamente sus acciones, conlleva el significado de la acción. En otras palabras, las formas en que los sujetos sociales entienden, comprenden y dan sentido al mundo social se manifiestan en las narrativas. La secuenciación causal de un conjunto de eventos narrados no es sólo un relato de los mismos. Más bien, los eventos narrados son construidos por los narradores en tanto que éstos ponen en juego sus propios valores y formas de interpretar el mundo en la práctica narrativa, dando pistas a sus interlocutores acerca de cómo evaluar los eventos narrados.

Así, las narrativas de los miembros de UCIT y FOTIA podrían ser consideradas como una vía de acceso a las distintas posturas con que interpretaron las transformaciones estructurales, realizaron un diagnóstico y un pronóstico del problema, se identificaron como protagonistas o antagonistas, orientaron su acción y la evaluaron. Consideraremos que los argumentos o tesis que los actores esgrimen en sus narraciones acerca de dichas transformaciones constituyen los sentidos sedimentados que son puestos en juego en las luchas simbólicas por definir un sentido a su acción. Complementaremos este enfoque con el análisis de las expresiones de protesta que conforman la base perteneciente al Grupo de Estudio Rurales, cuyas características se describen en el capítulo inicial de este libro.

2. Las organizaciones

La Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) fue constituida en 1945 como efecto de la fusión de las organizaciones cañeras ya existentes: el Centro Cañero y la Unión Agraria Provincial, contando con el apoyo de la Federación Agraria Argentina. Inicialmente la organización, representaba a grandes y pequeños productores de caña de azúcar, pero a inicios de la década del sesenta y como consecuencia de la radicalización de las demandas y la acciones de protesta, los grandes cañeros se distanciaron y conformaron el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU). UCIT se consolidó de este modo como una entidad representativa de "una base de pequeños productores, aunque diferenciada internamente." (Craviotti, 1992:35)
La Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA) es una federación de sindicatos que agrupa a los trabajadores del surco (rurales) y a los trabajadores de fábricas (ingenios) fundada en junio de 1944, como consecuencia de los impulsos brindados desde la Secretaría de Trabajo de la Nación, en ese entonces, a cargo del coronel Juan D. Perón. Desde sus comienzos, la federación desarrolló una sólida acción en pro de los derechos sociales y de las mejoras en las condiciones laborales y de vida de sus obreros, "considerando que el obrero por su sola acción individual y aislada, no podrá jamás constituirse en un ser fuerte y eficaz en defensa de sus propios derechos" (Declaración de principios de FOTIA en Rosenzvaig, 1995:325). Frente a este objetivo, la acción de la federación era considerada como fundamental: debía ejercer "la verdadera enseñanza gremial y moral (...) para que la organización sea la expresión categórica de la fuerza cimentada en la conciencia y la justicia" (Declaración de principios de FOTIA en Rosenzvaig, 1995:325).

Tanto la UCIT como la FOTIA habían sido desde sus orígenes, "dos organizaciones poderosas y combativas, con la organización obrera llevando más constantemente la lucha y liderando los movimientos que planteaban reclamos de solución global de los problemas de la región" (Murmis y Waisman, 1969). Definieron en sus inicios, como claro oponente a los industriales y apelaron al Estado, como el actor encargado de mejor distribuir los beneficios de la producción. Convergieron más de una vez en "alianzas", ante situaciones de crisis de sobreproducción, plasmadas por ejemplo en 1961 en "La Marcha del Hambre" que congregó a más de 30.000 campesinos y trabajadores, o bien ante la crisis de 1966 en "la formulación de propuestas de transformación estructural de la actividad, como la socialización de la industria, la supresión del monopolio de la comercialización en manos de los industriales y la expropiación de los fondos de propiedad industrial y/o en manos de sociedades anónimas" (Craviotti, 1992:43)

Si bien, señala Craviotti, que durante la crisis de 1966, tanto FOTIA como UCIT, definieron un programa común de defensa de intereses e instituyeron como sujeto de reclamo a los industriales y los monopolios, en adelante fue y continúa siendo el Estado, el referente principal de las demandas y reclamos de las dos organizaciones. El cambio en el actor de reclamo, está asociado al hecho de que en la actualidad tanto los cañeros como los trabajadores consideran primordial, salvaguardar la estructura productiva azucarera y evitar la profundización de las crisis de empleo por medio de la aplicación de políticas públicas estatales. Esto no significa que los cañeros y los trabajadores no incurran habitualmente en conflictos con los industriales, sino que ante la amenaza de quiebre del complejo agroindustrial, devenida de la apertura del comercio con Brasil, esos conflictos permanecen en segundo orden. El presidente de UCIT comentaba al respecto, en el Congreso de la Federación Agraria del 2000: "son problemas de ordenamiento y financiamiento y en este sentido creemos que la crisis que está viviendo especialmente Tucumán nos ha rebasado a los productores y a la misma actividad; entonces nosotros entendemos que esto es un problema de estado y el estado debe intervenir para ordenar esta actividad y devolver la rentabilidad y los ingresos que supo tener y permite este arancelamiento como ha intervenido en el tema de las automotrices y haber puesto 1000 millones de dólares de subsidio, debe intervenir para que esta actividad y los miles de pequeños y medianos productores en Tucumán tengan la rentabilidad y el precio que necesitan para sostenerse en el campo".

En el análisis de las temáticas que se abordan en los boletines radiales de UCIT (ver ANEXO 1), hemos hallado que tanto durante el año 1998 como en 1999, las cuestiones ligadas al Mercosur preponderaron por sobre las cuestiones relacionadas con los industriales. Estas últimas giran en torno al ordenamiento del mercado interno y exportaciones, pues los cañeros responsabilizan a los industriales del desorden del mercado interno y caída del precio del azúcar, en tanto no han cumplido con los acuerdos de exportación de excedentes.

En cuanto a FOTIA, la crisis de la actividad azucarera, los altos índices de desempleo provincial, llevaron a que en su actual accionar predominen aquellos prácticas y reclamos que persiguen el mantenimiento, uso y reproducción de la fuerza de trabajo. Garantizar la molienda en los 15 ingenios y el pago en término de salarios e indemnizaciones, la defensa de los puestos de trabajo, la creación de nuevas fuentes laborales, etc., se han convertido en los reclamos fundamentales de la federación en detrimento de aquellos que hacían hincapié en las condiciones laborales, convenios de trabajo y remuneraciones, etc.

Junto a esta redefinición en la agenda de demandas en los últimos años, encontramos una valoración de la negociación -ya sea tanto con industriales como con el gobierno. En esta dirección se encuentran las negociaciones que lleva a cabo la federación tanto con el gobierno provincial como nacional con el objetivo de obtener los beneficios derivados de los Planes Trabajar y de los traslados interzafra. Éstos y los beneficios de la obra social2 , revisten una importancia trascendental para los trabajadores: es una forma de recomponer los ingresos, -en el caso de la obra social, indirectos-, derruidos por la estacionalidad de la cosecha (que enfrenta a los trabajadores con largos meses de desempleo), y por la baja en sus salarios (como consecuencia de la introducción de la cosechadora mecánica). Las negociaciones con los industriales devienen como parte de los conflictos desatados por el despido masivo de obreros, el incumplimiento en los pagos de los salarios e indemnizaciones.

Por su parte, la "ronda de negociaciones" de UCIT, se abre todos los años, en la época de inicio de zafra, a partir de 1992. Les demandan a los industriales, gobierno nacional y provincial: a) que se cumplan con los compromisos de exportación de azúcar y que el gobierno controle que se efectúe así como beneficie a quienes verdaderamente lo hacen; b) que se apruebe la ley azucarera que garantiza los aranceles a la importación de azúcar brasilera; c) que el gobierno busque líneas de financiamiento para el complejo azucarero así como políticas nacionales para el sector agropecuario nacional; d) que se cree una entidad provincial o nacional que ejerza los controles de la comercialización del azúcar entre los industriales y los productores y finalmente e) que se condone la deuda de los cañicultores afectados por los créditos así como deudas que los ingenios tienen con ellos de antiguas zafras. (Boletines Radiales de UCIT, 1998-1999).

El período pre-zafra, se instaura como el momento de visibilidad pública y mediática de los dirigentes de UCIT, que se reúnen, desde hace algunos años con dirigentes de CACTU (Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán) y en los momento más críticos con los dirigentes de UCIJS (Unión de Cañeros independientes de Salta y Jujuy) y elaboran propuestas de ordenamiento del mercado, de protección y exportación que son luego elevadas y discutidas con el gobierno provincial y los industriales.

Simultáneamente a las negociaciones, que quedan restringidas únicamente al ámbito dirigencial, UCIT ha profundizado a lo largo de estos años, en la búsqueda de otro tipo de estrategias que implican la participación colectiva de los afiliados y que podemos visualizar en la formación de cooperativas de productores o bien en el intento de obtener mayor participación en los procesos de comercialización del producto.

Si bien UCIT y FOTIA ocupan lugares diferenciales en la trama social, en algunas oportunidades han coincidido en los escenarios de conflicto, definiendo antagonistas y orientaciones comunes, como señalamos anteriormente. En la actualidad, las alianzas entre ambas, son coyunturales y por lo general se trata de situaciones en las que convergen todas las organizaciones que representan al complejo agroindustrial azucarero. Las mismas persiguen que el gobierno nacional proporcione "la seguridad jurídica" necesaria para la recuperación de la actividad, antes de que se produzca la apertura aduanera del producto bajo el contexto de Mercosur. Para resolver esta cuestión las organizaciones constituyeron la "Comisión Multisectorial", integrada por todos los factores del complejo agroindustrial (UCIT, FOTIA, FEIA, CACTU, CAA, CART), los legisladores y representantes del gobierno provincial, de la iglesia y de la universidad.

En esta dirección, ante la posibilidad del levantamiento de la protección arancelaria en la pre-zafra 2000, se desarrolló un intenso lobby, en el cual participaron industriales, cañeros, trabajadores y legisladores, para lograr la sanción de una ley de protección del azúcar. Estas acciones culminaron con una importante movilización de los trabajadores tucumanos -más de 300- nucleados en FOTIA3 hacia Buenos Aires a fines de agosto del 2000, con el apoyo expreso (económico) de los industriales y del gobierno provincial.

La movilización de los trabajadores hacia el Congreso Nacional y luego hacia Plaza de Mayo buscó influir sobre el centro de toma de decisiones en base a la reformulación de la integración del azúcar como un tema social.

Como expresaba uno de los pasacalles desplegados por los trabajadores del ingenio Ledesma "Sr. Presidente: defienda a la familia azucarera". El sentido de esta frase nos los ofrece un dirigente del sindicato del ingenio Santa Rosa cuando se refería al problema del desempleo: "...usted se puede imaginar el problema que tiene la familia en sí, o sea no es sólo el problema de los obreros porque al ser despedido aquí ya no se despide a un obrero, se despide una familia. Y esa familia lamentablemente va a tener que migrar de este pueblo y de Tucumán porque no hay trabajo." De esta manera, el levantamiento de la protección arancelaria supondría serias consecuencias para el "mundo de vida" de estos trabajadores, ya que en palabras de uno de los principales dirigentes de la federación "dos o tres ingenios van a cerrar"4 .

La integración del azúcar brasileño al MERCOSUR supone una fuente de incertidumbre para la "familia azucarera". La formulación del discurso de la protección arancelaria como un tema "social" -más allá de lo económico- puede convertirse en una fuente importante de poder y así condicionar el accionar del gobierno. Es decir, gracias a la apropiación de esa fuente de incertidumbre, la Multisectorial influye sobre el espíritu de la toma de decisión, afectando la capacidad de "juego" del gobierno (Crozier Y Friedberg, 1980).

FOTIA, por su parte, ha impulsado dentro de esta comisión, el establecimiento de una medida que garantice el pago de los salarios a los obreros. Esta "ley de estiba laboral" obliga a los industriales a dejar como garantía azúcar en depósito hasta la finalización de la zafra y el correcto pago de los salarios. Si esto último así no sucediere, se procede a la venta del azúcar depositada en el "banco". Esta medida propuesta por FOTIA fue promulgada a través del proyecto del legislador provincial Poliche, por el gobernador Miranda.

Ahora bien, como veíamos anteriormente, en estos últimos años, ambas organizaciones intentan resolver los conflictos con los industriales y con los gobiernos nacional y provincial, privilegiando la negociación y el diálogo. Sin embargo, ante la posibilidad de un estancamiento en las negociaciones o cuando no se evidencian alternativas o soluciones a los problemas entre los actores, las acciones de protesta adquieren una importancia relevante, pues permiten dotar de visibilidad a sus demandas y conflictos. De esta manera, las protestas, llevadas a cabo por estos actores, intentan desafiar la legitimidad de las decisiones tomadas por las autoridades y sobre todo, poner en marcha procesos de persuasión indirecta pues tienen la capacidad de movilizar a la opinión pública y hallar el apoyo de otros actores (della Porta y Diani, 1999:165-168). Nosotros definimos a las "acciones colectivas de protesta" como un conjunto de relaciones y no como entidades homogéneas y empíricas. Las acciones colectivas se relacionan con la aparición de un problema que no es incluido para su resolución dentro de los límites institucionales, ya sea por transformaciones recientes o por la novedad de la demanda. Las acciones colectivas propulsan a UCIT y FOTIA a los espacios de negociación política.

En la base de acciones de protesta generada por el GER hemos hallado que: de un total provincial de 104 expresiones de conflicto, entre 1997 y 1999, 31 corresponden a trabajadores agroindustriales (39.8%) y 12 a productores rurales (21.3%). Es decir, que más del 61% de estas expresiones corresponden a actores pertenecientes al complejo azucarero tucumano5. Estas acciones de protesta fueron llevadas a cabo, en términos generales, con el fin de obtener un "marco de seguridad legal" y "un ordenamiento al interior de la actividad" que les garantizara su permanencia y continuidad en el escenario económico y social que han venido configurando a lo largo de tantos años.

Si observamos en forma particular los reclamos realizados por ambas organizaciones podemos destacar un fuerte predominio de reclamos por políticas económicas y defensa de la economía regional (77.3%) para el caso de UCIT y una preeminencia, en el caso de FOTIA, de demandas laborales (88.4%).6 Si bien ambas organizaciones comparten un objetivo general común, esta diferenciación estaría planteando diferenciales intereses particulares, derivados en gran medida, de sus posiciones al interior del complejo. De esta forma, mientras que para UCIT el blanco de sus demandas está dirigida hacia el gobierno provincial y/o nacional, el 67.4% de los reclamos efectuados por FOTIA se dirigen hacia los industriales y el 32.6% restante hacia el gobierno nacional y/o provincial. Los reclamos a los industriales intentan revertir los problemas relacionados con el pago de salarios adeudados, reincorporación de trabajadores despedidos, el pago de indemnizaciones, etc. En el otro polo, la referencia al gobierno supone un doble rol: por un lado, es instituido como árbitro en el conflicto trabajadores -industriales / cañeros y al mismo tiempo, como actor demandado: el gobierno, tanto provincial como nacional, es visto como el principal responsable ante la crisis de la actividad. De este modo, tanto para la dirigencia de la federación como para los trabajadores, el gobierno debe ser el encargado de garantizar la molienda en cada zafra de los quince ingenios de la provincia y de crear nuevas fuentes de trabajo.

Las declaraciones del secretario de UCIT dejan entrever que en circunstancias en las que los espacios de negociación se encuentran cerrados al diálogo, la única solución posible para influir en el centro de tomas de decisión es a través de la protesta: "Si, hemos venido acá en la plaza, con los tractores, bueno después del tractorazo de Famaillá hemos tenido numerosos cortes de ruta, numerosos, inclusive en una oportunidad vino el juez federal P., a hablar con nosotros... y quería tomar una actitud represiva, entonces hemos tratado dialogar de arreglar ahí, de que no la tome porque era un reclamo, no a la que estábamos tratando de perjudicar a nadie sino un reclamo de que nos escuchen. No vamos en contra de nadie. No vamos en contra de un gobierno, sino que el Ejecutivo o las partes, o los que sean los responsables que traten de buscar una solución. Y encima los industriales están siempre pegados al gobierno de turno, entonces el grito del sector cañero, así sin hacer una protesta no es escuchado. Nos vemos obligados a las manifestaciones, a los tractorazos, a los cortes de ruta, nos hemos visto obligados a venir a la plaza que hemos permanecido casi 48 horas, que ha tenido connotación en toda la Nación..." (Entrevista al Secretario de UCIT, mayo 2000).

En FOTIA, las acciones de protesta, que adquieren generalmente la forma de cortes de ruta, tienen como propósito la búsqueda de una fuente externa de poder para lograr la solución del conflicto: "Los cortes de ruta es para hacernos escuchar en el gobierno porque esta gente [los industriales] a nosotros nos miente continuamente. La forma de presión que tenemos con la gente hacia la patronal es que también el gobierno ponga su presión porque, digamos que la empresa no paga impuestos hace muchísimo tiempo así que por ahí, por lo menos se lo aprieta también un poquito." (Entrevista a dirigente de base, mayo 2000).

En este sentido, las acciones de protesta no sólo suponen "una forma de presión hacia la patronal" para destrabar las negociaciones sino que también apuntan a legitimar su demanda frente a las autoridades políticas a través de una participación activa de éstas en el conflicto. El gobierno se convierte, así, en el encargado de ejercer un mayor control sobre los industriales y quien debe participar aún más en la regulación de la actividad.

Como podemos observar, ambas organizaciones emplean el mismo abanico de estrategias, negociaciones y protestas, según el caso y la coyuntura política. Los reclamos y conflictos que no logran resolver a través de los canales del diálogo son en general, traspuestos en el escenario público a través de las acciones de protesta. De todos modos, la apreciación del expresidente de UCIT, acerca de este modo de destrabar los conflictos, no es positiva ya que después de las "históricas confrontaciones" han debido ir a "la mesa de negociaciones en malas condiciones". "Así no vamos a lograr nada (refiriéndose a una etapa de movilizaciones) y la gente se nos va a desperdigar. Entonces hay que buscar insertarse en el sistema... Y creo que tendríamos que haber hecho más esfuerzo, creo yo como digo, aquí, las negociaciones". (Entrevista al presidente de UCIT, 1995).

3. La doble lógica de las organizaciones

Un socio histórico de UCIT, que ha participado de las huelgas y luchas campesinas desde los años treinta, y que ha sido también fundador de la cooperativa IBATIN de Monteros, comentó:

-"El único cañero que no sale a la lucha es la UCIT.
-¿Y por qué cree que no sale?
-Y porque Soldati está en el equilibrio, buscando que las cosas.... Él dice que no hay convocatoria...
-¿Pero UCIT cambió de estrategia? Antes luchaba más y ahora no, negocia.
-Lo que pasa también que la masa empujaba antes, obligaba al dirigente, porque se reunían ellos mismos y los llamaban al dirigente..." (Entrevista a Santiago, noviembre 1997)

Por otra parte, un dirigente de trabajadores rurales de la zona de Monteros afirmaba:

- ¿Usted habla con sus bases? ¿sabe más o menos qué piensan, si están contentos, si están disconformes, si tienen algo que acercarle a usted: Rolando tendríamos que hacer esto o lo otro...
- No, yo...gente que viene...nunca me ha venido así mejor dicho, con problemas...
- No se quejan...
- La gente no se queja, no se queja, aparte como digo yo, también la gente tanto la parte gremial como la misma gente se quedó un poco, será que por la misma situación... ésta que bajó tanto la actividad azucarera...
- ¿Y cuándo hay un corte en la ruta quién lo organiza, lo organiza usted, usted lleva la gente...
- Y bueno, se lo organiza en FOTIA. Y se lo organiza y bueno, en cada uno, en cada secretario general lleva gente, tiene que buscar gente y llevar, o sea...comunicar a la gente y la gente sale, sale a los cortes...(Entrevista a dirigente de base, mayo 2000)

Las transformaciones en el escenario institucional, como consecuencia de la instauración del modelo neoliberal, han atravesado a las organizaciones sindicales y gremiales influyendo sobre su poder de convocatoria y movilización. Sin embargo, hemos visto en qué circunstancias particulares UCIT y FOTIA se valen de la protesta como herramienta para la solución de un conflicto. Nos resta comprender, entonces, los interrogantes que se traslucen de los pequeños diálogos como ser: cuáles son los mecanismos utilizados por ambas organizaciones para coordinar, mantener, y dotar de significado de las acciones de protesta; cómo inventan, adaptan y combinan diferentes formas de acción colectiva para estimular el apoyo de sus afiliados que de lo contrario no participarían, es decir ¿Cómo generar cooperación y solidaridad entre los afiliados?
Dentro de las teorías de los grupos de representación de intereses, Offe y Wiesenthal (1980) han distinguido dos lógicas de acción colectiva relacionadas con los sindicatos o las asociaciones de trabajo y las asociaciones empresariales. Los diferentes lugares que éstas ocupan dentro del espacio social conlleva a que sus prácticas asociativas y de acciones colectivas sean diversas. De esta manera, mientras que las asociaciones empresariales se aproximan a un ejemplo puro de acción colectiva "monológica", las organizaciones de trabajo conforman un caso mixto, ya que contienen elementos de ambas lógicas, es decir, tanto "monológica" como "dialógica". Una lógica monológica de acción colectiva supone que la agregación y transmisión de intereses y los debates en torno a los objetivos más convenientes de la asociación se desarrollan a nivel de la dirigencia. En cambio, en los patrones dialógicos de acción colectiva suponen un rol más activo de la organización y de los miembros de base en la definición y la transformación de los intereses.

A pesar de que UCIT no puede ser equiparada íntegramente ni a una asociación de trabajo ni a una asociación empresarial, ya que posee una base heterogénea de afiliados, compuesta tanto por pequeños campesinos como por productores familiares capitalizados, utilizaremos en este trabajo la distinción propuesta por estos autores en lo referente a la "doble lógica de la acción colectiva", haciendo abstracción del tipo de organización a la cual estas lógicas se hayan relacionadas. Esto nos permitirá entender el lugar que ambas organizaciones le confieren a las acciones de protesta.

Las acciones colectivas desarrolladas por las organizaciones sindicales deben ser construidas de tal forma que simultáneamente expresen y definan los intereses de sus miembros. El proceso de definición de estos intereses depende de un proceso comunicativo a través del cual se establece las prioridades dentro del espectro de necesidades de los asociados, en tanto trabajadores asalariados. Por otra parte, el potencial de sanción de estas organizaciones depende de que en este proceso comunicativo se genere en sus miembros una "voluntad de actuar". En otras palabras, el potencial de sanción de los sindicatos depende, en un principio, de la participación activa de sus miembros.

En cambio, las asociaciones empresariales, se distinguen de los sindicatos de trabajo en cuanto a que los dirigentes sólo deben generar entre sus socios "la voluntad para pagar". Suponen que "la participación activa" en las medidas de sanción no es algo que atañe a los socios: "... el potencial para adoptar sanciones, como también para asumir las decisiones concretas que permitan utilizar este potencial en una situación particular, reside fuera de la organización..." (Offe y Wiesenthal,1980:13). Las asociaciones no dependen de la voluntad de sus socios para aplicar medidas de sanción, sino de la dirigencia, por lo tanto el poder de sanción real está en manos de ellos.

Esta diferenciación entre la "voluntad de actuar" de los sindicatos y la "voluntad de pagar" de las asociaciones empresariales supone diferentes exigencias para el desarrollo de una acción colectiva: mientras que para la primera requiere de la construcción de un sentido de identidad colectiva entre los afiliados (della Porta y Diani, 1999); las organizaciones empresariales necesitan de los recursos de sus miembros -cuotas e información- para que éstos sean utilizados por sus dirigentes en la movilización de poder vis- a -vis.

En el caso de FOTIA, las condiciones técnicas y naturales de la zafra; la burocratización de la organización y la ausencia de un discurso desde la federación que predisponga a la acción gremial y política ha dificultado, entre otros motivos, el acceso a los recursos necesarios que le permitan al asociado participar en el proceso de construcción de una identidad "zafrera". En otras palabras, las dificultades con las que se enfrenta FOTIA para la (re)construcción de una identidad colectiva7 pone en peligro la participación activa de sus miembros en las acciones de protesta. Como sostiene uno de nuestros entrevistados "para que vas a ir (...) te van a putear y chau, nunca te llevan el apunte nadie". En este contexto, FOTIA parece asemejarse, como sostienen Offe y Wiesenthal, a "un amplio y altamente burocratizado sindicato que ha acumulado enormes fuentes de huelga pero está imposibilitado de usarlos debido a que, por falta de comunicación interna y de movilización, sus afiliados se han vuelto extremadamente apáticos." (1980:14-15). Ante la dificultad de movilizar a sus afiliados, la negociación se vuelve una estrategia eficaz por parte de los dirigentes de la federación, ya que les permite independizarse en forma relativa de la "voluntad de acción" de sus miembros.

Ahora bien, si consideramos que en el momento de las negociaciones, el poder potencial de movilización gravita fuertemente como forma de presión, debemos tener en cuenta que FOTIA, como todo sindicato, necesita de la participación activa de sus miembros, aún cuando en su estrategia predomine la negociación. FOTIA no puede independizarse totalmente de la "voluntad de acción" de sus miembros y de ello se infiere el nuevo interrogante de si la movilización de los afiliados no responde enteramente a un patrón dialógico de acción colectiva, ¿qué mecanismo pone en funcionamiento la dirigencia de la federación para movilizar a sus bases?
Las acciones de protesta se organizan dependiendo del conflicto: si los reclamos abarcan a todos los trabajadores de la actividad, la protesta se diagrama en la federación; en cambio, si el conflicto sólo perjudica a un determinado sindicato, la protesta es organizada por el sindicato afectado. No obstante, ante la falta de un proceso comunicativo interno que posibilite la discusión de las medidas a tomar o la forma que podría adquirir la protesta, en ambas situaciones son los dirigentes de base quienes deben comprometer a sus afiliados en la participación de la protesta. Son ellos los responsables de "buscar gente y llevar[la]", y "comunicar a la gente" de la realización de la protesta. En un mismo sentido, se expresaban un grupo de afiliados: "Todos estamos acompañándolo a él [su dirigente de base]".

Ante esta crisis de representación, los principales dirigentes de FOTIA sostienen que las últimas elecciones realizadas en abril de 2000 han marcado un quiebre en la federación: el recambio de dirigentes y la recuperación de la obra social generarían las condiciones de posibilidad para la construcción de una "nueva FOTIA", que tiene por objetivo la reconstrucción de las bases de solidaridad y la definición de metas que estimulen la participación de sus afiliados. Sin embargo, la renovación de dirigentes no ha sido uniforme: los "viejos" dirigentes son reemplazados en los sindicatos de fábrica, mientras que en los de surco la renovación es menor. No hemos encontrado una respuesta unívoca a esta situación: algunos dirigentes la explican argumentando aquella vieja idea dentro de los estudios de la sociología política que sostenía que los trabajadores de fábrica tienen más conciencia que los trabajadores rurales: "ellos [los trabajadores de fábrica] están permanentemente informados de la situación, tienen más accesos, los diarios, la televisión y los dirigentes que andan dentro de la fábrica, es como que sienten los dirigentes la presión. Eh, ustedes no hacen nada por esto, por esto. Y hay un mayor contacto de todos los días, en cambio con los trabajadores del surco por ahí vienen por acá. [...] No hay contacto permanente. [...] El trabajador de surco es muy cómodo, yo le digo la verdad, al trabajador del surco mientras está bien con el patrón no se quiere afiliar, no reclama nada." (Entrevista al Secretario General, mayo 2000). De acuerdo con este razonamiento, mientras que los trabajadores de fábrica tienen una mayor participación sindical, rara vez en los trabajadores de surco se presentan una lista opositora en las elecciones, dando la posibilidad a sus dirigentes de convertirse en "dueños del sindicato para toda la vida" (Entrevista al Secretario General, mayo 2000).

La permanencia perpetua de los dirigentes en sus funciones también puede explicarse por la realización de las elecciones durante los períodos de interzafra8 , es decir, cuando generalmente los trabajadores temporarios migran hacia otras provincias, lo que imposibilita la conformación de una lista opositora. Como sostiene un afiliado al sindicato por más de 20 años, refiriéndose a las elecciones y a la posibilidad de conformar una lista opositora: "Él [el delegado] las hace ¿sabés cuándo? Enero, febrero cuando no están todos acá... (...) El año que pasó, queríamos hacer [una lista opositora] Hicimos una reunión pero todos los obreros de surco se van (...) pero no ha habido ocasión porque en enero y febrero se van ¿qué vas a hacer...?" (Entrevista a trabajador de surco, mayo 2000)

Otras circunstancias posicionarían a estos dirigentes en un sitio diferencial con respecto a los posibles nuevos dirigentes como pueden ser las asignaciones poco transparentes de los Planes Trabajar y de los traslados interzafra, y otras situaciones desconocidas para nosotros que los ubicaría "económicamente (...) en una situación diferente que a la que puede estar uno que recién empieza" (Entrevista a dirigente de base, mayo 2000).

De esta manera, la renovación de algunos dirigentes y la perpetuación de otros en sus cargos plantea un dilema dentro de la federación: mientras los primeros buscan recomponer el peso del gremio dentro del sector -precisamente son estos nuevos dirigentes quienes, generalmente, se encuentran al frente de las acciones de protesta-, los segundos reproducen viejas prácticas.

Por su parte, tanto los dirigentes de UCIT como los asociados aducen que la atenuación del vínculo entre la entidad y los socios deviene como producto de la crisis económica: los cañeros no pagan la cuota y restan de este modo, el apoyo material que necesita la organización para llevar adelante las distintas estrategias de lucha. Es decir, la merma en sus ingresos provenientes de las cuotas sociales restringen el poder de sanción de los dirigentes: "UCIT tenía entre 10.000 y 15.000 aportantes creo que hoy llegamos a 4000, de los cuales no se si pagan 3000, entonces es muy difícil, no sólo la situación económica sino la situación de falta de solidaridad y de empuje. Nos han hecho en ese sentido bastante dura la cosa..." (Entrevista al Presidente de UCIT, noviembre 1997). "UCIT tiene que arreglar como, ehh acá este golpe, digamos, este desastre económico, esta debacle, también le ha llegado. Tiene un serio problema, digamos de subsistencia, ¿no? desde el punto de vista económico puesto que los productores en la situación que están han dejado de aportar porque han privilegiado la subsistencia. Entonces en este sentido, tenemos cooperativas que han desaparecido, otras en convocatoria de acreedores, hay una situación desastrosa que tenemos que volver, con un criterio, refundar UCIT, hablar de vuelta con los socios, ahora hay renovación de autoridades y tenemos que hablar departamento por departamento para poder levantar la fuerza del productor que está muy descreído, muy desahuciado y en esto la entidad misma refleja la situación.(Entrevista al Presidente de UCIT, 2000).

Como se puede apreciar de la cita anterior, la "voluntad de pagar" de los afiliados de UCIT se ha tornado problemática, incluso agravada porque en ocasiones, según el ex -secretario de UCIT, los ingenios realizan los descuentos a los cañeros que servirían como el pago de las cuotas de UCIT, pero no se lo comunican a la entidad. De todos modos y pese a esta dificultad, la entidad cuenta con la posibilidad de apelar a un "nosotros cañero", que estimula la participación en las acciones protestas. Dentro de la tipología confeccionada por Offe, la UCIT se encuentra a mitad de camino entre las asociaciones empresariales y los sindicatos, en lo que se refiere a "emplear una forma de estrategia colectiva de conflicto que no sólo combine los recursos individuales de los miembros de la asociación a fin de promover sus intereses comunes, sino que también sobrepase la individualidad de esos recursos e intereses, así como también los obstáculos a una efectiva organización, definiendo una identidad colectiva..." (Offe y Wiesenthal, 1980:11)

La identidad colectiva puede ser pensada, sostiene Donati (1984:844), parafraseando a Pizzorno como una "racionalidad específica" que comprende: "a) una redefinición por la cual determinadas condiciones, intereses y/o metas son vistas como comunes; b) un conjunto de normas que regulan las acciones de cada individualidad involucrada que contribuyen a la formación de expectativas así como la estimación de los costos y beneficios esperados; c) una definición del curso conflictivo de la acción como una estrategia aceptable y concordante con aquello que ha sido establecido en a) y b)". Revilla Blanco (1994) agrega que para poder "hablar de un interés colectivo y el desarrollo de unas expectativas, es necesario referirse a un proceso de identificación en el cual se articula un proyecto social que da sentido a las preferencias y expectativas colectivas e individuales".
El inicio de las acciones de protesta de 1999, que tuvieron como protagonistas a UCIT y otras organizaciones del sector azucarero fueron promovidas y organizadas por los dirigentes pero especialmente por los delegados departamentales, y los productores cañeros junto a otras organizaciones de la provincia afectadas por las medidas gubernamentales y la crítica situación del azúcar, como el Centro de Empresarios de Famaillá o la Federación Económica de Tucumán (FET). El presidente de UCIT explicaba: "Bueno, hemos estado bastante golpeados, para organizar, porque hoy nos han ayudado todos los sectores, hoy llegamos a salir a manifestar, nosotros solos nos parecía un poco imposible, esto a ayudado todo, digamos las comunidades del interior que se ven castigadas por esta situación de que muchos años han... y demuestra que viven de ese efecto multiplicador que siempre señalamos que es ese efecto multiplicador que es la actividad azucarera" (Entrevista al presidente de UCIT, mayo 1999).

Como resultado de los grupos de debate que los delegados departamentales implementaron en la provincia, a modo de adhesión al paro agrario nacional realizado durante el mes de abril de ese año por la Federación Agraria Argentina, se produjo la constitución de una estructura de movilizaciones entre los cañeros, que posibilitó el mencionado tractorazo y el sostenimiento de las acciones de protesta que se prolongaron por tres meses. La "situación de emergencia cañera", como nominaba el Boletín Cañero, comprendió una serie de cortes de ruta y tractorazo en la Plaza Independencia de la Capital de la Provincia, en el que los cañeros instalaron los tractores y camionetas en las escalinatas de la Casa de Gobierno, desparramaron cañas de azúcar, realizaron una olla popular y permanecieron durante un día entero, en espera de respuestas por parte del gobierno. Durante esos tres meses a través de los Boletines Cañeros, UCIT convocó a todos sus "delegados y productores cañeros de la provincia a continuar atentos a las directivas e indicaciones que nuestros dirigentes oportunamente impartirán, a fin de mantener una presencia pública y permanente de todos los cañicultores tucumanos" (Boletín Cañero 1999); organizó encuentros para continuar debatiendo y estableció vínculos con otros actores. Las noticias sobre la protesta que emitieron los boletines radiales (Ver ANEXO 1), fueron las terceras en orden de importancia durante ese año. Los boletines se encargaron no sólo de convocar a la participación de sus afiliados en las protestas sino de explicar los reclamos principales que condujeron a la UCIT, "con la autoridad gremial y moral que le otorgan sus más de cincuenta años de incansable accionar en defensa de la actividad cañero-azucarera nacional a liderar este firme movimiento iniciado unánimemente por todos los productores de caña... este movimiento que significa decir basta!! Al desinterés de los poderes..." (Boletines cañeros, 1999), y sobre todo a implicar a los trabajadores cañeros y de ingenios y en general a toda la provincia a tomar parte de dicho "movimiento", pues la actividad azucarera tucumana es el pivote sobre el que se asientan todas las otras actividades económicas.

Si bien en los discursos de los dirigentes de UCIT, se perciben ciertas reservas respecto de canalizar las demandas a través de las acciones de protesta, y sólo recurren a ellas en situaciones límites, no podemos dejar de observar que en términos generales han propiciado las redes de relaciones entre los cañeros y otras actores, que hacen posible la comunión de orientaciones y el accionar conjunto. Como explica Melucci, las redes de relaciones ya presentes en la fábrica social facilitan los procesos de implicación y reducen los costos de la inversión individual en la acción colectiva. (Melucci, 1994). Y es justamente en el marco de dichas redes donde se producen las negociaciones, la estructuración de mapas cognitivos comunes y las definiciones de los criterios de evaluación que estimulan la motivación para la participación en las acciones colectivas. El proceso por el cual los actores construyen o ponen en común las orientaciones, elaboran expectativas, evalúan posibilidades y límites para la acción contribuye a la formación del "nosotros cañero".

Ahora bien, en términos generales, tanto las acciones colectivas desplegadas por UCIT y FOTIA no implican necesariamente antagonismo hacia la lógica del sistema, sino que manifiestan la exigencia de un conflicto por una distribución diferente de los recursos. En otras palabras, las acciones colectivas de estos actores implican "la existencia de una lucha entre dos actores sociales por la apropiación y orientación de los valores sociales y los recursos" pero que no incluyen "conductas que transgredan las normas que han sido institucionalizadas en roles sociales; aquellas que van más allá de las reglas del sistema político y/o que atacan la estructura de una sociedad estructurada en relaciones de clase" (Melucci; 1980:202).

De esta manera, en el actual accionar de FOTIA predominan las luchas económico -reivindicativas, que se posicionan en el nivel de la sociedad civil, del mercado o de las relaciones sociales de producción con el objetivo de mejorar la situación de los trabajadores y su posición dentro del complejo agro-industrial. La escasa autonomía de la federación con respecto al sistema político -ya sea del Estado o de los partidos políticos- imposibilita la conformación de un actor político autónomo. La referencia al gobierno como actor encargado de brindar una salida alternativa que comprenda la reconversión de la actividad impide la conformación de FOTIA como un agente con proyecto alternativo que vaya más allá de las reivindicaciones laborales. De esta manera, las demandas orientadas a la reconversión de la actividad sin ofrecer mayores precisiones sobre el tipo de transformación deseada, adquieren un carácter meramente defensivo.

Por su parte, el poder del "nosotros cañeros" que confluye durante las acciones de protesta, no logra trascender las limitaciones propias de UCIT, como ser: una organización que persigue únicamente el mejoramiento de las condiciones en la participación de los beneficios de los cañeros y la percepción del complejo agroindustrial como una "unidad indisoluble" que debe ser protegido de los avatares devenidos del MERCOSUR, cuando en realidad, como explica Giarracca (2000), serían los industriales los actores más perjudicados por el proyecto de integración económica, y quienes logran además, instaurar su problemática como un conflicto que atañe a todos los factores del complejo azucarero. De esta manera, los cañeros tucumanos no logran visualizar las instancias de negociación con otros agentes del MERCOSUR como posibles salidas a la coyuntura actual que transforma a la subsistencia cañera en su problemática central.

La estrategias desarrolladas por FOTIA y UCIT para la solución de sus demandas -que pendulan entre las negociaciones y las acciones de protesta-, tienen efectos leves y fácilmente neutralizables ya que, no logran alterar las relaciones de fuerza al interior del complejo.

3. Conclusiones

Consideramos que el proceso de transformación de los últimos años ha ido socavando al conjunto de instituciones que dieron forma al estado benefactor, entre ellas los sindicatos y los gremios, cuyos principales objetivos han sido mejorar la calidad de vida de los trabajadores y productores, así como lograr una mayor participación en la distribución de ingresos. UCIT y FOTIA no han quedado por fuera de la crisis de representación, aunque ensayan nuevas formas de reconstitución de la solidaridad básica necesaria para su funcionamiento.

Los procesos comunicativos, denotan el desarrollo de la capacidad de negociación de las organizaciones, entre sí y con el estado. Estas prácticas se han convertido en las "estrategias", es decir en "líneas de acción objetivamente orientadas que obedecen a regularidades y forman patrones coherentes y socialmente inteligibles..." (Bourdieu y Wacquant, 1992). Las mismas son aprendidas en el uso y "dependen e incorporan a la vez hábitos, sensibilidades y visiones del mundo" (Swilder, citado en Auyero, 1996). Estas estrategias de negociación, han contribuido a la obtención de beneficios materiales para los trabajadores y cañeros, como ser leyes, exenciones impositivas, acuerdos con el sector industrial, etc., pero sobre todo, al incremento de recursos simbólicos de la dirigencia de las organizaciones tales como la "capacidad de hacerse escuchar y obtener" un espacio en la agenda de gobierno. Por lo cual, dentro de las estrategias, la negociación es la práctica legitimida para la resolución de conflictos.

Sin embargo la protesta ha tenido y tiene un lugar importante en las organizaciones, en tanto se convierten en la alternativa que las reinstaura en el espacio público, otorgándole visibilidad a los reclamos.

Ahora bien, el carácter especulativo y estratégico de la implementación de las acciones de protesta, por parte de los los dirigentes, y el carácter reinvindicativo de los reclamos, no les permite a las organizaciones trascender hacia la conformación de un espacio socio -económico y político alternativo.

Siguiendo las conceptualizaciones de la "doble lógica de la acción colectiva", era de esperar que una asociación de trabajadores como FOTIA siguiera pautas de acción preponderantemente dialógicas, mientras que UCIT se inclinara hacia acciones del tipo monológico. El análisis del funcionamiento y desenvolvimiento de ambas organizaciones nos planteó una situación paradojal: mientras que Offe y Wiesenthal reconocían, únicamente en los sindicatos de trabajadores la "voluntad de actuar"; es en el caso de UCIT, donde hemos encontrado una mayor predisposición al desarrollo de acciones colectivas, en relación con FOTIA.

Si bien el análisis de la base de acciones colectivas, nos permite visualizar una mayor participación en la protesta de los trabajadores rurales en relación con los productores, nuestro enfoque ha demostrado que la voluntad de actuar de FOTIA responden, en su mayoría, a mecanismos clientelares. UCIT, en cambio, aún cuando sus acciones de protesta son numericamente inferiores, sustenta su "voluntad de actuar" en redes de solidaridades que contribuyen a la (re)constitución del "nosotros cañero".

4. Anexo 1
__________________________________________________________ Cuadro 1 ___

Boletines cañeros 1998-1999
(En unidades de información)



TEMAS 1998 1999
MERCOSUR 22 25
ZAFRA 16 19
ACCIONES DE PROTESTA DE LOS CAÑEROS - 18
INSTITUCIONALES DE UCIT 10 19
EXPORTACIONES 8 17
PROYECTOS PROGRAMAS PRODUCTIVOS 9 10
CONGRESOS INTER/Y NACIONALES: 13 8
MERCADO INTERNO 1 6
NOTICIAS SOBRE LOS INGENIOS. - 6
UCIT aconseja comerciar la materia prima a través de las cooperativas 3 6
PROTESTA NACIONAL - 5
LEY PROVINCIAL 6807 otorga crédito fiscal a los productores exportadores. 7 4
ENCUENTRO CON FUNCIONARIOS PARA SOLICITAR AYUDA 2 4
Ley de Contratos de MAQUILA - 4
MEDIDAS IMPOSITIVAS 14 1
LÍNEAS DE FINANCIAMIENTO PARA LA ACTIVIDAD AGROPECUARIA 7 -
DEUDAS de PRODUCTORES 5 1
DIPUTADOS se reúnen para discutir futuro del azúcar - 1
PLAN SALVATAJE. FONDO SOLIDARIO EMERGENCIA ECONÓMICA - 1
POSICIONES DE CART/FET 3 -
POSICIONES DE CACTU (Del Pero) 2 -
ACTA BASICA DE COINCIDENCIA ENTRE UCIT, CART, CACTU, FEIA, FOTIA Y EL GOBIERNO - 1
PROPIEDADES DEL AZÚCAR 3 1

Bibliografía

Auyero, Javier, (1996), "La doble vida del clientelismo político", en Sociedad,
Facultad de Ciencias Sociales, Nº 8, Buenos Aires.

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Crozier, M. y Friedberg, E., (1977), El actor y el sistema. Las restricciones de la
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Giarracca, Norma, (2000), "Los actores sociales de la actividad cañera tucumana a
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Notas

1. Sociólogos. Investigadores asistentes del Grupo de Estudios Rurales, Instituto de Investigación Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

2. La obra social de FOTIA estuvo intervenida durante el período de mayo de 1999 hasta mayo de 2000, durante el cual la cobertura médica fue casi nula. La recuperación del control de la obra social fue llevada a cabo a través de un proyecto del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.

3. También participaron alrededor de un centenar de trabajadores de los ingenios San Martín de Tabacal y Ledesma.

4. El resultado de estas acciones fue la prórroga hasta el 31 de diciembre del 2005 del actual sistema de aranceles para la importación del azúcar, establecido por el decreto 797/92, luego de que el poder Ejecutivo nacional vetara la ley aprobada en el Congreso para proteger el azúcar argentino.
El decreto 797/92 fijó un arancel del 20% para la importación procedente intra y extra Mercosur y concedió la facultad de cobrar hasta el 50% del derecho ad valorem vigente cuando la diferencia entre precios base y de comparación representen un crédito favorable al importador.
También se sancionó la resolución 743/2000, por la cual se duplica el período base de cuatro a ocho años para calcular el precio guía del azúcar, teniendo en cuenta los valores que operan mensualmente en el mercado británico. De esta manera, se apunta a moderar las fluctuaciones de precio de azúcar, ya que al tomar 8 años, las subas y las bajas van a influir menos.

5. El 39% restante se reparte en expresiones de conflicto desarrolladas por trabajadores municipales (19.4%), vecinos y habitantes (6.5%), trabajadores rurales (5.6%), aborígenes, docentes y trabajadores de la construcción (0.9% cada uno) y acciones llevadas a cabo por otros actores (4.6%) .

6. El 22.7% restante de las expresiones de conflicto, en el caso de UCIT se reparten en partes iguales en demandas que incluyen tierra y/o políticas económicas, violencia y demandas laborales. En el caso de FOTIA el 11.6% de las expresiones de conflicto tienen como reclamo políticas económicas y defensa de la economía regional.

7. En un trabajo de la socióloga Silvia Sigal (1969), FOTIA es considerada como un "agente de clarificación" de suma importancia en el fortalecimiento y concientización de los cuerpos obreros.

8. La realización de las elecciones en cada sindicato se fija, independientemente de la federación.

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