Top Left Corner Inicio   Top Right Corner
Quienes Somos Realidad Económica Actividades Mapa del Sitio
Buscador

 En el Sitio
 Realidad Económica
 
Actividades
Noticias, Artículos Especiales y Dossiers
Secciones


Latinoamérica
Abya-Yala* y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: “Reparar la colonialidad”
Norma Giarraca**
Publicado el 4/10/2007 15:40:00 (5001 Lecturas)

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada recientemente, significa un gran avance. Es una constante que todos aquellos con vocación de poder imperial (personal o societal) están dispuestos a apropiarse de territorios, pueblos y recursos naturales en nombre de cualquier “verdad revelada”: evangelización, modernidad, democracia, desarrollo, productividad, etcétera. La Declaración es un avance en materia de condiciones de posibilidad de la autodeterminación política de los pueblos indígenas.

Artículos relacionados:

. Declaración del Encuentro Sudamericano de Mujeres Indígenas
. México: Maíz y territorio
. El punto de vista de los vencidos en la historia de América Latina / Michael Löwy



“Los gobiernos de Abya-Yala son ancestrales y los gobiernos de los Estados son coloniales”, decían los pueblos indígenas el año pasado en Bolivia. El Abya-Yala es el nombre indígena de estos territorios americanos, invadidos y apropiados en el siglo XV por los europeos. América latina es una invención producto de ese mismo proceso colonial que día a día se revisa y revela en su cabal significado. Como dice en un reciente libro Walter Mignolo, “la idea de América no refiere sólo a un lugar sino a la capacidad del poder y el privilegio de enunciación que permiten imponer una idea inventada como realidad” (La idea de América latina).

La Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada el jueves 14 de septiembre pasado, significa otro avance para revisar toda esa gran equivocación y sufrimientos infligidos por los poderes coloniales ayer y hoy. Es una constante que todos aquellos con vocación de poder imperial (personal o societal) están dispuestos a apropiarse de territorios, pueblos y recursos naturales en nombre de cualquier “verdad revelada”: evangelización, modernidad, democracia, desarrollo, productividad, etcétera. Y en tal sentido no asombra que Estados Unidos junto a Nueva Zelanda, Australia y Canadá (todos con poblaciones indígenas y sede de empresas mineras) hayan votado en contra.


Giarracca: “El Estado tiene una fuerte deuda con los pueblos originarios de este territorio”.
Foto: Pablo Piovano



La Declaración es un avance en materia de condiciones de posibilidad de la autodeterminación política de los pueblos indígenas más allá de lo que establece el artículo 169 de la OIT. Consta de 46 artículos donde se refuerzan los derechos humanos universales, pero también los derechos sobre sus territorios. Es especialmente importante para nuestro país el artículo 10: “Los pueblos indígenas no serán desplazados por la fuerza de sus tierras o territorios. No se procederá a ningún traslado sin el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas interesados, ni sin un acuerdo previo sobre una indemnización justa y equitativa y, siempre que sea posible, la opción del regreso”.

Naciones Unidas recomienda a los Estados la incorporación de esta Declaración a las legislaciones internas pues, si bien tiene status de legislación internacional, la reafirmación nacional es por demás importante. Históricamente, el Estado argentino tiene una fuerte deuda con los pueblos originarios de este territorio. Su fuerte impronta modernista, productivista, desarrollista y su pretensión europeizante le ha dificultado desde su formación una comprensión y actuación respetuosa y digna de la cuestión indígena.


Molas tejidos por mujeres Kunas


En estos días, los desmontes, la expansión de la frontera agraria en el plano económico, así como el empobrecimiento subjetivo que esta cultura neoliberal logra en las personas –sólo escuchar las entrevistas a jóvenes argentinos en materia de discriminación para comprobarlo– conducen como sociedad a transitar por espacios ambiguos y cargados de tensiones en esta problemática. No obstante, los avances externos no pueden obviarse y de algún modo repercuten internamente.

Es así que en el nivel internacional con la Declaración se avanza en las tareas de procesar y reparar aquello que fue el lado oscuro de la modernidad: la colonialidad, la ignorante inferiorización de culturas y el despojo de sus territorios. Abya-Yala –o nuestra América en el decir de Martí– está aportando desde significativos pensamientos activos elementos dignos de difusión en estas tareas pendientes. Los pueblos de Bolivia, Ecuador, el México indígena, nuestros mapuches, kollas, wichís, guaraníes, dicen cosas muy importantes. Es cuestión de aprender humildemente a escucharlos y dialogar con ellos.

Claves

“Es una constante que todos aquellos con vocación de poder imperial están dispuestos a apropiarse de territorios, pueblos y recursos naturales en nombre de cualquier verdad revelada.”

“Naciones Unidas recomienda a los Estados la incorporación de esta Declaración a las legislaciones internas.”

“Es un avance en las condiciones para la autodeterminación política de los pueblos indígenas.”

“La fuerte impronta modernista, productivista, desarrollista del Estado argentino, y su pretensión europeizante, le ha dificultado desde su formación una comprensión y actuación respetuosa y digna de la cuestión indígena.”






Molas tejidos por mujeres Kunas


*Abya-Yala es el nombre dado al continente americano por las etnias Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón y los europeos. Aparentemente, el nombre también fue adoptado por otras etnias americanas, como los antiguos mayas. Hoy, diferentes representantes de etnias indígenas insisten en su uso para referirse al continente, en vez del término "América". Quiere decir "tierra madura", o según algunos "tierra viva" o "tierra en florecimiento". El uso de este nombre es asumido como una posición ideológica por quienes lo usan, argumentando que el nombre "América" o la expresión "Nuevo Mundo" serían propias de los colonos europeos y no de los pueblos originarios del continente.

**Norma Giarraca.
Socióloga y directora de la maestría de investigación de la UBA, coordinadora del grupo de trabajo de estudios rurales del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), del Instituto Gino Germani y especialista en estudios de movimientos sociales y rurales Autora de diversos artículos para la Revista Realidad Económica. Participo en distintas actividades organizadas por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)

Fuente: Cash / Página 12 – 30.09.2007


Adjunto : Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas


Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo



Realidad Económica
Enlaces recomendados

Cátedra Libre de Estudios Agrarios

Dossier: Fondos Buitre

IADE - Grupo de Estudios

Teatro Abierto

Plan Fenix Voces

Comunidad y Desarrollo



Bottom Left Corner   Bottom Right Corner

linea
Dirección de proyecto, desarrollo y mantenimiento:  RCC - Red Cooperativa de Comunicaciones
linea
Portal realizado con herramientas de Software Libre bajo licencia GPL