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¿Quiénes son los "trabajadores por cuenta propia"? (Argentina, 1980/2001)
Ricardo Donaire
Publicado el 14/9/2007 17:00:00 (2805 Lecturas)

Este trabajo intenta explicar la evolución de la categoría ocupacional ¿trabajador por cuenta propia¿ en la Argentina entre 1980 y 2001 a partir del análisis de la composición de dicha categoría en términos de las diferentes fracciones sociales que encubre. Para esto, se utilizan como fuentes datos provenientes de los censos nacionales de población y de la Encuesta Permanente de Hogares.






Introducción

Durante los años ochenta y buena parte de los noventa, tuvo auge el discurso que sostenía la tendencia a la desaparición de la clase trabajadora. En nuestro país este discurso en parte se intentó demostrar a partir del creciente aumento del peso de los “trabajadores por cuenta propia” (TCP) entre la población ocupada. Sin embargo, la posterior disminución de esta categoría ocupacional, acompañada por el aumento del peso relativo de la de los trabajadores asalariados, hizo que, ya hacia fines de los noventa, esta teoría comenzara a perder defensores.

No obstante, la evolución reciente de esta categoría ocupacional ha dejado planteado el interrogante acerca de qué procesos ha sido expresión este movimiento.

El importante peso de los trabajadores por cuenta propia en la estructura ocupacional argentina ha sido tradicionalmente explicado como expresión de la importancia de las capas medias en la estructura social, especialmente hasta mediados de la década del setenta. A partir de entonces y hasta comienzos de la década del noventa, se ha tomado más bien como indicador del crecimiento de población inmersa en relaciones comúnmente denominadas como “informales” o “marginales” .



Por ende, el crecimiento de esta categoría ocupacional hasta 1980 y a partir de entonces hasta por lo menos 1991 expresarían dos procesos distintos.

De ser así, ¿hasta qué punto el crecimiento absoluto y relativo entre 1980 y 1991 representó el crecimiento de una capa de pequeños propietarios, es decir, de la pequeña producción mercantil basada en el trabajo propio? ¿y hasta qué punto representó el aumento de relaciones de producción denominadas generalmente como “informales” o “marginales”? ¿qué grupos sociales quedan encubiertos bajos estas relaciones? De la misma manera ¿qué proceso expresa la disminución relativa y absoluta de los trabajadores por cuenta propia hacia 2001? ¿a qué grupos sociales afecta esta disminución? Finalmente, ¿cómo se relaciona esta evolución (aparentemente contradictoria) con el desarrollo del proceso general de concentración de la propiedad, pauperización y proletarización de grandes masas de la población que se viene produciendo en la sociedad argentina en las últimas décadas?

El presente trabajo intenta avanzar en una respuesta a estas preguntas como parte de una investigación más general que trata de dar cuenta de las transformaciones producidas en la estructura social argentina desde 1980 hasta el 2001 .

Composición social de los trabajadores por cuenta propia en 2001

En términos de la estadística oficial se considera como "trabajador por cuenta propia" a la “persona que desarrolla una actividad económica independiente y no es auxiliado en ella por ningún obrero o empleado” . Sin embargo, las fuentes estadísticas oficiales para el período considerado (1980-2001) no permitían identificar en forma directa si estos trabajadores independientes disponían o no de medios de producción propios . Por ende, la aproximación realizada en nuestra investigación debió realizarse en forma indirecta a través de otros indicadores .

Las dimensiones utilizadas para construir estos indicadores fueron:

a) La posesión o no de determinado conocimiento teórico profesional o técnico (comúnmente denominado como “capital intelectual”, a pesar de no constituir propiamente un capital en el sentido de la propiedad sobre medios de producción y de vida de otros), cuya aplicación permitiera la venta de determinados servicios a través de la cual asegurarse la reproducción de sus condiciones de existencia. Para esto, se utilizó como indicador la calificación de la tarea desempeñada, según fuera de carácter profesional, técnica, operativa o no calificada .

b) Las relaciones sociales en que desarrolla su ocupación. Como indicadores de estas relaciones sociales consideramos principalmente, el carácter específico de la ocupación y la estabilidad de la misma. A la par, estos indicadores fueron complementados con otros como el ingreso mensual y horario y la duración de la jornada laboral. A través de ellos pudimos distinguir:

- por un lado, quienes parecen disponer de los medios de subsistencia necesarios para reproducir su vida de manera continua, ya sea porque desarrollan su actividad en forma constante (ocupación permanente) o porque pueden determinar ellos mismos los plazos para la realización de su trabajo (ocupación por plazo fijo, tarea u obra), realizando tareas cuyo carácter permite su desarrollo en forma independiente bajo la forma de la venta de productos o servicios. En este sentido se trata de pequeños propietarios,

- por otro, quienes o no disponen de esos medios para asegurarse la propiedad de sus condiciones de existencia de forma constante, ya que, por el contrario, las condiciones por las cuales pueden acceder o perder su sustento aparecen determinadas por otros (changas u ocupaciones inestables) o realizan tareas cuyo carácter mismo implican necesariamente su condición de no propietarios (como es el caso del personal de servicio doméstico o de los vendedores ambulantes) .

A partir de esto, se pudo desagregar los trabajadores por cuenta propia del conjunto de aglomerados relevados por la EPH a octubre de 2001 de la siguiente manera:



En primer lugar, partimos de la presunción de que los trabajadores por cuenta propia de calificación profesional y técnica, al menos en su mayor parte, son pequeños propietarios en el sentido de que poseen cierto conocimiento teórico general o específico que pueden utilizar como medio de producción para asegurarse sus condiciones de existencia .

En segundo lugar, entre los trabajadores por cuenta propia de calificación operativa casi la mitad (45%) está formada por:

- “trabajadores de la construcción edilicia, de obras de infraestructura y de redes de distribución de energía, agua potable, gas y telefonía”: se trata, entre otras, de ocupaciones como: albañiles, azulejistas, empapeladores, gasistas, frentistas, mamposteros, pintores, techistas, vidrieros, pulidores de pisos, etc. Uno de cada cuatro (28%) trabajan en forma inestable o realizando changas. Probablemente en gran parte sean trabajadores expulsados de la construcción, ya que ésta fue la rama de la economía en la que se habían eliminado más puestos de trabajo durante la recesión comenzada en 1998 ,

- y “trabajadores de la producción artesanal e industrial”: conformado por un conjunto heterogéneo de ocupaciones entre las cuales se destacan las relacionadas con la industria textil, de confecciones y calzado (costureras, modistas, estampadores, sastres, sombrereros, marroquineros, talabarteros, curtidores, entre otros) y de la fabricación de productos metálicos, maquinaria y equipos (armadores - de anteojos, de artefactos del hogar, de artículos eléctricos, de bicicletas, de planchas, etc.-, forjadores, fresadores, amoladores, herreros, matriceros, torneros, entre otros). Uno de cada seis (17%) trabajan en forma inestable o como changarines. Sin embargo, es dentro de este grupo donde tal vez pueda encontrarse encubierta una buena parte de trabajadores domiciliarios. El peso relativo de los mismos es indeterminable porque ni los datos que utilizamos nos permiten una aproximación acertada ni existen estudios exhaustivos sobre esta forma de trabajo .

Por ende, más allá del carácter específico de la ocupación, al interior de los trabajadores por cuenta propia de calificación operativa se pueden distinguir dos grupos.

Por un lado, los pequeños propietarios, que parecen disponer de los medios de subsistencia necesarios para reproducir su vida de manera continua, ya sea porque desarrollan su actividad en forma constante o porque pueden determinar ellos mismos los plazos para su realización.

Por otro, los changarines y trabajadores ocasionales, quienes no disponen de esos medios para asegurarse la propiedad de sus condiciones de existencia de forma constante. Se trata en general de trabajadores semi-ocupados (en promedio, trabajan menos de cuatro horas diarias), que apenas acceden - y de una manera irregular, ya que las condiciones por las cuales pueden acceder o perder su sustento parecen determinadas por otros - a los medios de vida necesarios para subsistir ellos mismos y menos aún para reproducirse como clase a través de sus hijos en las condiciones consideradas socialmente como normales (más del 40% tiene ingresos por debajo de la línea de la pobreza).

No parece haber diferencias entonces en cuanto al carácter específico de la ocupación entre el grupo de los pequeños productores y el de los changarines y trabajadores ocasionales. Más bien, la diferencia parece residir en que mientras que unos son propietarios de sus condiciones de existencia, los otros, por el contrario, forman parte del pauperismo, en tanto que el carácter fortuito de la posibilidad de obtener sus medios de subsistencia y el volumen mínimo de estos medios, esto es, su pauperismo material, los ubica en la estructura social como parte de la población sobrante para las necesidades del capital. A pesar de que ambos grupos se presentan como trabajadores por cuenta propia, ocupan posiciones cualitativamente diferentes en la estructura social.

Finalmente, entre los trabajadores por cuenta propia no calificados, sí podemos distinguir grupos claramente diferenciados a partir del carácter específico de las ocupaciones. Por una parte, los “trabajadores del servicio doméstico”, los cuales aparecen formalmente encubiertos como "trabajadores autónomos" cuando, de hecho, es su condición de expropiados lo que les obliga a vender su fuerza de trabajo limpiando la mugre ajena con el objetivo de lograr su subsistencia . Por ende, este grupo, más allá de la estabilidad que declaren en su ocupación, lejos se encuentra de poder ser ubicado dentro de la capa de los pequeños propietarios.

Luego, encontramos al grupo de los “vendedores ambulantes”. Dentro de este grupo se incluyen tanto vendedores ambulantes, callejeros y a domicilio como bagalleros, botelleros, cartoneros y papeleros. Esta porción de los trabajadores por cuenta propia tampoco parece aproximarse a una masa de pequeños propietarios, más bien parece formar parte de aquella porción de la superpoblación relativa que para subsistir se refugia en la reventa de toda clase de productos y en la recolección y venta de residuos. Por eso, en este caso, el carácter permanente de su ocupación parece dar cuenta menos de condiciones de trabajo favorables que de la consolidación de su miseria. La clasificación como “trabajadores por cuenta propia” oculta a la par que tanto los vendedores ambulantes como los cartoneros suelen estar inmersos en las redes de intermediarios y acopiadores, por quienes son expoliados mediante diversos mecanismos.

Aunque con un peso menor que los dos grupos anteriores existe aquí también un grupo diverso compuesto por trabajadores que apenas subsiste desempeñando diferentes ocupaciones bajo la forma de changas o trabajos ocasionales. La mayor parte de este grupo está compuesta por “trabajadores del transporte y del almacenaje” (conductores de carros, changadores, repartidores, estibadores, despachadores, embaladores, entre otros), “trabajadores de servicios de limpieza no domésticos” (barrenderos, basureros, personal de maestranza en general y similares) y “trabajadores de la construcción edilicia, de obras de infraestructura y de redes de distribución de energía, agua potable, gas y telefonía” (ayudantes de albañilería, peones, poceros, zanjeros y similares).

Por último, y en contraposición a los tres anteriores, existen aquellos trabajadores por cuenta propia no calificados que sí acceden a sus condiciones de existencia, principalmente como pequeños propietarios de comercios (vendedores de almacén, de kioscos de golosinas, de panaderías, de rotiserías, de verdulerías y fruterías, de artículos de limpieza y tocador, de ropa, de calzado, de artículos de librería, entre otros).

Por ende, si consideramos al conjunto conformado por aquellos que no son propietarios de sus condiciones de existencia, ya sea porque son trabajadores asalariados encubiertos (trabajadores del servicio doméstico), ya sea porque forman parte de la población sobrante para las necesidades inmediatas del capital (vendedores ambulantes, changarines y trabajadores ocasionales) , podemos observar que, como mínimo, una cuarta parte de quienes aparecen como "trabajadores por cuenta propia", pertenecen a la clase de los expropiados.



Si entonces los trabajadores por cuenta propia no pueden ser mecánicamente comprendidos como pequeños propietarios, queda planteado el interrogante sobre qué tendencia se expresa en realidad detrás del movimiento de la población que aparece clasificada de esa manera. El crecimiento de los trabajadores por cuenta propia ¿expresa el aumento de la porción de los pequeños propietarios, es decir, de la masa de población que es propietaria de sus condiciones de existencia o, por el contrario, expresa el aumento no sólo de la masa de expropiados, sino de quienes al interior de éstos conforman una masa de población sobrante para las necesidades inmediatas del capitalismo en la actualidad?

Evolución de la composición social de los trabajadores por cuenta propia entre 1980 y 2001

El intento de aproximarse al análisis de la evolución de las fracciones de propietarios y no propietarios encubiertos como trabajadores por cuenta propia a través de la información censal publicada, encuentra mayores limitaciones que la recién realizada a través de las encuestas de hogares. Por una parte, porque la presentación de los datos tiene un grado de desagregación mucho menor (lo que limita la posibilidad de combinar la información de distintas variables), y por otro, porque la forma de presentar la información varía de un censo a otro.

Por estas razones, la aproximación a la distinción entre propietarios y no propietarios debe realizarse aquí a través de los grupos ocupacionales específicos .

Los grupos de ocupación específicos de trabajadores por cuenta propia que pueden ser clasificados como no propietarios – aunque con variaciones según la forma de presentación de la información censal - son aquellos que agrupan a la siguiente población:
quienes precisamente por encontrarse expropiados de sus condiciones de existencia venden su fuerza de trabajo bajo la forma de servicios que no requieren calificación alguna. En general, su clasificación como trabajadores por cuenta propia encubre la venta de la fuerza de trabajo en condiciones peores y más irregulares que quienes figuran realizando esas mismas tareas como “asalariados”. Este es el caso del servicio doméstico y de los peones y estibadores agrícolas, industriales, de la construcción, etc. clasificados como trabajadores por cuenta propia.

Quienes realizan tareas de calificación operativa o no calificadas que difícilmente pueden ser ejecutadas en forma independiente, y que en general sólo pueden ser llevadas a cabo como parte de un colectivo de trabajo mayor. Suele tratarse de trabajos realizados en forma asalariada encubiertos como autónomos por la forma en que son contratados.

Esta situación se observa principalmente en:

- por un lado, ocupaciones administrativas, contables, jurídicas y similares: tanto de calificación operativa (auxiliares y empleados administrativos y bancarios, cajeros, cobradores, pagadores, mensajeros, etc.) como no calificadas (cadetes, recepcionistas, etc.),

- por otro, en ocupaciones de servicios básicos y varios de calificación operativa (auxiliares y empleados de correo, auxiliares de enfermería, de laboratorio y similares, auxiliares docentes, preceptores, encuestadores, asistentes de prensa, porteros/ encargados de edificios, ayudantes de investigación, entre otras) y no calificadas (carteros, camilleros, mozos, maleteros, ayudantes de portería, ordenanzas, etc.).

Aquellos expropiados que forman parte de la superpoblación relativa que logran subsistir a través de diversas actividades que quedan clasificadas como “ocupaciones no calificadas”: es el caso de vendedores ambulantes, botelleros, alternadoras/ prostitutas, lustrabotas, etc.

El resto de los grupos ocupacionales, incluidos aquellos para los que la información no era suficiente, fueron agrupados como propietarios con el objetivo de establecer la proporción mínima de no propietarios encubiertos como trabajadores por cuenta propia.

Por ende, incluso en los grupos específicos clasificados como propietarios permanecen porciones de población expropiadas cuya proporción no es posible estimar a partir de los datos censales. Entre ellas principalmente:
los trabajadores domiciliarios encubiertos como trabajadores por cuenta propia en ocupaciones de la producción industrial y artesanal que requieren una calificación operativa, los trabajadores de la construcción de calificación operativa que realizan changas y trabajos ocasionales encubiertos como trabajadores por cuenta propia.

El resultado de esta clasificación es el siguiente



De lo anterior, se puede observar:

Por un lado, si se excluye a los “no propietarios”, las oscilaciones relativas de los trabajadores por cuenta propia se estabilizan en alrededor de un 18% de la población ocupada en los tres momentos.

En términos absolutos se continúa observando un incremento entre 1980 y 1991 y un decrecimiento entre 1991 y 2001, pero ambos movimientos están conformados por un volumen considerablemente menor de población (la mitad de la diferencia total de trabajadores por cuenta propia entre 1980 y 1991 y un tercio de la diferencia entre 1991 y 2001).

Al analizar estos movimientos debe recordarse que al interior de los “propietarios” persiste encubierta una parte de la población expropiada constituida por trabajadores domiciliarios de la industria manufacturera y changarines y trabajadores ocasionales de la construcción. Las variaciones, total o parcialmente, pueden responder a estas fracciones encubiertas de no propietarios.

Por otra parte, en contrapartida, las variaciones relativas en la proporción de los trabajadores por cuenta propia en los períodos 1980/1991 y 1991/2001 se explica por las variaciones en las fracciones de no propietarios. En estas fracciones se observa un incremento tanto en términos absolutos como relativos entre 1980 y 1991 y una posterior reducción entre 1991 y 2001.

¿Qué expresa esta particular oscilación de los no propietarios encubiertos como trabajadores por cuenta propia de un censo a otro?

El censo de 1991 introdujo cambios en relación con el censo de 1980 en la medición de la condición de actividad para captar “algunas formas poco ‘visibles’ de la actividad económica (empleos de tipo ocasional, temporal, o de pocas horas semanales) que si bien no eran aún predominantes, comenzaban a tener relativa presencia y no quedaban completamente registradas en el conjunto de la fuerza de trabajo”. Entre 1991 y 2001, en cambio, no varió el diseño de la cédula censal, por lo que se supone que los cambios en los resultados censales fueron producto de los cambios en la realidad económica y social. El instrumento de medición, al privilegiar los parámetros de comparabilidad intercensal, no habría dado cuenta del aumento de la proporción de población que realiza “actividades de carácter esporádico o changas”, la cual fue registrada como desocupada .

Por ende, las oscilaciones en las fracciones de no propietarios encubiertas como trabajadores por cuenta propia pueden estar explicadas, al menos parcialmente, por las especificidades del instrumento de medición en cada censo y la forma en que dicho instrumento pudo dar cuenta de determinados cambios en la estructura social. En 1991 el aumento de los trabajadores por cuenta propia podría haber incorporado una parte de la población anteriormente clasificada como inactiva, mientras que en 2001 una parte de los trabajadores por cuenta propia podría estar clasificada como población desocupada, explicando su disminución.

La Encuesta Permanente de Hogares, por tratarse de un “operativo especialmente diseñado para medir la situación de la población en relación con el mercado de trabajo y describir con precisión las características de la fuerza de trabajo”, permite a través de un mayor despliegue de preguntas “caracterizar, matizar y dar cuenta de una diversidad de situaciones de una manera más refinada y sutil” que la información censal. Intentamos entonces una aproximación a la evolución de las diferentes fracciones sociales encubiertas como trabajadores por cuenta propia a través de esta fuente .

Para esto debemos tomar como universo la población del Gran Buenos Aires, por tratarse del único aglomerado para el cual tenemos datos para los años en que se realizaron los tres últimos censos .



Vemos que en este aglomerado el peso relativo de los trabajadores por cuenta propia es mayor que en el total del país. Al igual que en este último, su peso relativo aumenta entre 1980 y 1991 para luego caer entre 1991 y 2001. Sin embargo, la evolución en términos absolutos difiere, particularmente en este último período: la masa de trabajadores por cuenta propia no cae sino que se mantiene entre ambos años.

En términos absolutos la masa de los “propietarios” crece entre 1980 y 1991 para luego caer en el 2001, mientras los “no propietarios” crecen a un ritmo mayor entre 1980 y 2001, más que triplicándose entre ambos años. Esto se refleja en su creciente peso relativo sobre la población ocupada que se duplica entre dichos años. En contrapartida el peso relativo de los “propietarios” cae tanto en el período 1980/1991 como en 1991/2001.

Resultados

Al comienzo de este trabajo nos preguntamos: ¿qué expresa el movimiento (ascendente entre 1980 y 1991 y descendente desde entonces a 2001) de la población ocupada como trabajadores por cuenta propia?

Lo expuesto hasta aquí nos permite avanzar en algunas respuestas.

Entre la masa de la población argentina que se encuentra objetivamente expropiada de sus condiciones de existencia existe una porción variable que, por distintos motivos, aparece en determinadas condiciones presentada censalmente como su opuesto, es decir, como pequeños propietarios. Ya sea porque no se encuentra inmersos en relaciones salariales consideradas socialmente regulares, sino realizando tareas en forma temporal y ocasional para diversos patrones; ya sea porque se representan a sí mismos como productores independientes de un servicio que requiera poca o nula calificación y que producen para diversos compradores, cuando más bien se encuentran vendiendo su capacidad de trabajar a distintos patrones; ya sea porque a pesar de ser parte de la población sobrante para las necesidades del capitalismo, su forma de subsistencia es presentada como una “ocupación” independiente; ya sea por otras razones, esta masa de población expropiada puede ser presentada censalmente como pequeños productores cuya propiedad se basa en su propio trabajo.

Las propias características variables de la forma “irregular” en que esta población reproduce sus condiciones de vida hacen que esta misma masa de población pueda ser clasificada censalmente alternativamente como inactivo, ocupado (como trabajador por cuenta propia) o como desocupado, según las distintas dimensiones que en cada momento se consideren relevantes para clasificar su relación respecto al mercado de trabajo. Las variaciones en la porción de esta población que puede aparecer clasificada como cuenta propia parece responder entonces, más que a variaciones en su volumen real, a las variaciones en la forma de medición que alternativamente las clasifique o no como trabajadores por cuenta propia. Cuando quedan registrados de esta manera, como mínimo una quinta parte de los trabajadores por cuenta propia encubre población realmente no propietaria de sus condiciones de existencia bajo diversas formas.

Por ende, las oscilaciones en el volumen absoluto y relativo de la población ocupada como trabajadores por cuenta propia en las últimas décadas no pueden ser interpretadas directamente como movimientos en las capas de pequeños propietarios. Por el contrario, a partir de las estimaciones presentadas en este trabajo, la evolución de la categoría ocupacional “trabajadores por cuenta propia” estaría ocultando un proceso de disminución del peso de los pequeños propietarios y de aumento de los no propietarios en la estructura social argentina. Este proceso de expropiación parece ser coherente con el desarrollo del proceso general de concentración de la propiedad, pauperización y proletarización de grandes masas de la población que se viene produciendo en la sociedad argentina en las últimas décadas. La determinación del grado de extensión que ha alcanzado este proceso de expropiación requiere el estudio de la evolución del conjunto de la población argentina según los distintos grupos sociales fundamentales que ocupan en la estructura social.


NOTAS

I La problematización sobre el cambio de contenido de la categoría ocupacional “trabajador por cuenta propia” puede encontrarse en la mayor parte de los autores que, desde diferentes perspectivas, han estudiado las transformaciones en la estructura social en el último medio siglo. Entre otros podemos nombrar a: Susana Torrado, Estructura social de la Argentina: 1945 – 1983, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1994; Héctor Palomino, Cambios ocupacionales y sociales en Argentina. 1947-1985, CISEA, Buenos Aires, 1986; Juan Villarreal, El capitalismo dependiente. Estudio sobre estructura de clase en la Argentina, Siglo XXI, México, 1978; Nicolás Iñigo Carrera y Jorge Podestá, Análisis de una relación de fuerzas sociales objetiva: caracterización de los grupos sociales fundamentales en la Argentina actual, Buenos Aires, Cuadernos del CICSO, Nº46, 1985.

II Para esto utilizamos como fuentes, tanto la información publicada de los Censos Nacionales de Población correspondientes a 1980, 1991 y 2001, como de las bases de datos elaboradas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos a partir de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente a la onda de octubre de los años señalados.

III Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Censo Nacional de Población y Vivienda 1991, Resultados Definitivos, Característica Generales Codificadas, Serie C – Parte II. En el Censo de Población 2001 la definición se reformula de la siguiente manera: “persona que siendo única dueña o socia de la empresa aporta los instrumentos, maquinarias, instalaciones necesarias o capital, desarrollando su actividad sin contratar a ninguna persona” (INDEC, Censo de Población, Hogares y Vivienda 2001, Aspectos metodológicos del Censo 2001).

IV Existieron a fines de los noventas algunos intentos de incorporar en la EPH algunas preguntas indagando sobre la posesión de local, equipo, maquinaria u otros elementos propios con el objetivo de "aproximarse a la precariedad laboral de los cuenta propias". Sin embargo, “la observación en campo y los comentarios de los encuestadores sobre la dificultad de los entrevistados para distinguir maquinarias y equipos, la no ponderación del capital intelectual, y otros inconvenientes” llevaron a la conclusión de que dichos datos no respondían al objetivo planteado (INDEC, Dirección de Encuestas a Hogares, Departamento de Muestreo, Encuesta Permanente de Hogares, Base Usuaria Ampliada de Total EPH (BUA) - Versión Octubre 2001, febrero de 2002). Recién volvieron a probarse preguntas con este objetivo con la reformulación de la EPH realizada a fines de 2003.

V Partimos tomando como fuente los datos del total de aglomerados relevados por la EPH para octubre de 2001, puesto que presentaban una variedad de información tal que permiten una mayor posibilidad de desagregación según diferentes características. Una presentación más extensa y detallada de la construcción los indicadores utilizados en este ejercicio fue expuesta como ponencia bajo el título Diferentes fracciones sociales encubiertas bajo la categoría ocupacional "trabajadores por cuenta propia”, en el II Congreso Nacional De Sociología y VI Jornadas De Sociología, organizadas por la Carrera de Sociología - Facultad de Ciencias Sociales (UBA), Buenos Aires, octubre de 2004.

VI Según las definiciones utilizadas en la estadística oficial, la calificación de la tarea puede clasificarse en:

- profesional: requiere fundamentalmente de conocimientos teóricos de orden general y específicos adquiridos por capacitación formal y/o informal,

- técnica: requiere conocimientos teóricos de índole específica (acompañados en algunos casos de ciertas habilidades manuales), adquiridos por capacitación formal y/o informal,

- operativa: requiere de habilidades manuales de atención y rapidez y/o de ciertos conocimientos específicos previos adquiridos por experiencia laboral y/o capacitación previa específica,

- no calificada: no requiere de habilidades y conocimientos específicos previos para ejecutar el proceso de trabajo, o sólo los provistos por una breve instrucción.

Ver Instituto Nacional de Estadísticas y Censos; Censo Nacional de Población y Vivienda 1991, Serie I N° 1, Sistema Clasificatorio de: lugares geográficos, actividades económicas, ocupaciones y hogares particulares.

VII Esto no quiere decir que dentro de este grupo no pueda existir encubierta como “trabajadores autónomos” una parte de asalariados. Aunque queda planteado el problema de conocer su peso absoluto y relativo, por lo pronto, asumimos que su peso sobre el total de trabajadores por cuenta propia es menor en términos relativos: los profesionales y técnicos que declaran estar ocupados en changas o inestables representan sólo un 1,5% del total de trabajadores por cuenta propia.

VIII Si se toma como base 100 los datos de junio de 1999, el índice de evolución del empleo para la rama de la construcción y para el conjunto de las ramas de la economía correspondiente al tercer trimestre del 2001 era el siguiente:



IX Según la Encuesta Permanente de Hogares, los trabajadores a domicilio que desarrollan su actividad en relación con más de un establecimiento son clasificados como trabajadores por cuenta propia mientras que los que mantienen relación con un solo establecimiento son clasificados como asalariados. De todas formas, en el instrumento de recolección de los datos no existe una pregunta que en forma explícita nos permita aproximarnos a este grupo de trabajadores.

X Un estudio realizado en base a datos del Censo Nacional de Población de 1980 estimó que los trabajadores a domicilio constituían el 8% de la mano de obra industrial total en el Gran Buenos Aires. Las ramas de "confecciones" y "cuero y calzado" ocupaban al 40% y el 7% respectivamente del total de trabajadores a domicilio del GBA. La mayoría de los trabajadores industriales a domicilio declaraba trabajar en forma independiente: 80,5% en confecciones y 55,7% en calzado. A su vez, la proporción de “patrón o socio” era de 4,0% y 14,3%, respectivamente, y sólo se declaran asalariados el 8,8% de los trabajadores domiciliarios en confecciones y el 21,3% en la industria del calzado (Marshall, Adriana; Formas precarias de trabajo asalariado: dos estudios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Programa Mercado de Trabajo, Documento de Discusión N° 26, Ginebra). Según los datos que utilizamos como fuente en este trabajo, un 80% de los trabajadores por cuenta propia de calificación operativa de la producción artesanal trabaja en la industria manufacturera, principalmente en las ramas de la industria textil, de confecciones y calzado y en la de fabricación de productos metálicos, maquinaria y equipos.

XI La atribución de un carácter supuestamente "independiente" a este tipo de ocupación parece corresponder más bien al resultado de una clasificación legal que a la real inserción de estos trabajadores en la estructura social. Según el Estatuto del Personal de Servicio Doméstico (Decreto - Ley N° 326/56), se considera personal doméstico a "los empleados de ambos sexos que prestan servicios en la vida doméstica en todo el territorio nacional y que no importen para el empleador un lucro económico". No están incluidas "las relaciones laborales por servicios menores a un mes, ni para quienes trabajen menos de cuatro horas por día y lo hagan por menos de cuatro días a la semana para el mismo empleador". Por ende, aquellos no incluidos por la definición de esta normativa no son considerados trabajadores dependientes sino que quedan comprendidos en un régimen especial correspondiente a trabajadores autónomos (Ley N° 25.239 y decreto N° 485/00). Según un informe del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social aparecido a comienzos de 1999, de las casi 950.000 empleadas domésticas existentes en el país, apenas 70.000 estaban registradas en la seguridad social: 50.000 como autónomas y el resto como dependientes de acuerdo al Estatuto de trabajadores de casas particulares (Diario Clarín, 28/02/99).

XII La tendencia inherente al capitalismo de producir una masa de población sobrante con estas características no es nueva en modo alguno. Basta comparar las particularidades de los grupos aquí descritos con la situación de aquella población superflua, descrita a mediados del siglo XIX por Federico Engels en La situación de la clase obrera en Inglaterra, que en las grandes ciudades de Inglaterra vivía de la venta del excremento animal que recolectaba de la calles, de la reventa de toda clase de mercancías o de la búsqueda de trabajos de ocasión.

XIII Esta clasificación forma parte de un trabajo más amplio realizado junto con Stella Cavallieri y Germán Rosati dentro del marco del Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina. Este trabajo consiste en la reformulación del instrumento teórico-metodológico para el análisis de la distribución de la población argentina según grupos sociales fundamentales aparecido en Iñigo Carrera, Nicolás y Podestá, Jorge (1985); Análisis de una relación de fuerzas sociales objetiva: caracterización de los grupos sociales fundamentales en la Argentina actual, Cuaderno de CICSO – Serie Estudios Nº 46, Buenos Aires, Argentina.

Los datos se construyen a partir de los siguientes cuadros:

Censo de 1980: Cuadro A.11 - Población económicamente activa clasificada por categoría ocupacional y grupo de ocupación, según rama de actividad.

Censo de 1991: Cuadro 11 – Serie C II – Población de 14 años y más ocupada por rama de actividad económica según grupos ocupacionales y categoría ocupacional

Censo de 2001: Cuadro 9.17 Patrones y trabajadores por cuenta propia por categoría ocupacional y aporte jubilatorio según sexo, carácter y calificación de las ocupaciones.

Se cotejó el contenido de cada uno de los grupos ocupacionales con los clasificadores de ocupación correspondientes a cada Censo. La clasificación correspondiente al año 2001 es aún provisoria.

XIV Dirección Nacional de Estadísticas Sociales y de Población, Dirección de Estadísticas Poblacionales, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001. Evaluación de Información Ocupacional del Censo 2001, Versión preliminar, Agosto de 2003.

XV Para una versión más detallada del ejercicio que aparece a continuación, ver Donaire, Ricardo, Diferentes fracciones sociales encubiertas bajo la categoría ocupacional “trabajadores por cuenta propia”, Documento de Trabajo Nº 44, Documentos y Comunicaciones, PIMSA 2004.

XVI Debido al volumen y la forma de la información presentada en las bases de la Encuesta Permanente de Hogares para los años 1980 y 1991, debimos adoptar otra estrategia de aproximación a la composición social de los trabajadores por cuenta propia. No contamos aquí con información sobre estabilidad de la ocupación ni con datos suficientemente desagregados sobre tipo de tareas, por lo que tomamos como indicadores del grupo de no propietarios: a) los ocupados en la rama de actividad “servicio doméstico” y b) los ocupados en el resto de las ramas con ingresos por debajo de la línea de pobreza como aproximación a los trabajadores ocasionales. Con el objetivo de hacer comparables los datos, adoptamos esta misma forma de aproximación para 2001. La información disponible nos impidió encontrar una forma de aproximación específica a los vendedores ambulantes. De todas formas, una buena parte de ellos ha quedado comprendida entre aquellos con ingresos por debajo de la línea de pobreza ocupados en las ramas de comercio. La población no clasificable fue distribuida proporcionalmente entre propietarios y no propietarios.


Fuente: DIALNET Lavboratorio: revista de estudio sobre cambio social
ISSN 1515-6370, Nº. 20, 2007

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